Las gatas también marcan territorio como los perros: qué significa y cuándo hay que preocuparse

Una conducta natural de comunicación territorial que no siempre indica un problema de comportamiento

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Un gato aparece tumbado encima de una alfombra marrón en lo que parece ser un cuarto de baño. A su lado está su arenero, desprovisto de arena. El gato lo mira con desconfianza.
Un gato mira su arenero. (Canva)

El comportamiento de marcar el territorio con orina se suele asociar más a los perros, pero en realidad también es una conducta habitual en los gatos y, a menudo, malinterpretada como un problema de higiene o comportamiento “indeseado”. Aunque se suele relacionar sobre todo con los machos, la evidencia apunta a una realidad más compleja: las hembras también lo hacen, incluso cuando están esterilizadas, y no siempre se trata de un fallo de conducta.

En el caso de las gatas domésticas, el marcaje no debe interpretarse como una “protesta” o un acto de venganza, sino como una respuesta instintiva ligada al territorio, el estrés o la percepción de amenaza en su entorno. La orina actúa como un mensaje químico que contiene información sobre el estado del animal y que sirve para comunicarse con otros felinos.

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Un lenguaje invisible basado en el olor

El marcaje felino es, en esencia, una forma de comunicación olfativa, según explican los expertos de Purina. A diferencia de la micción normal, el gato no vacía completamente la vejiga cuando marca, sino que expulsa pequeñas cantidades de orina en superficies verticales como paredes, puertas o muebles. La postura también es distinta: el animal suele mantenerse de pie, con la cola levantada y ligeramente temblorosa.

La foto se hace en un cuarto de baño. Aparece la figura de una mujer, limpiando el arenero de su gato. Al lado, el gato mira atentamente la acción, tumbado sobre una alfombra.
Una mujer limpia el arenero de su gato. (Canva)

Este comportamiento tiene una función clara: dejar señales químicas que otros gatos pueden interpretar. La orina contiene feromonas y compuestos que informan sobre la identidad del animal, su estado reproductivo y su presencia en un determinado territorio. En entornos exteriores, esto ayuda a evitar conflictos. En interiores, sin embargo, puede convertirse en un problema para los cuidadores.

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Uno de los errores más frecuentes es pensar que el gato “se porta mal” o que lo hace por enfado. En realidad, el marcaje suele estar relacionado con factores emocionales o ambientales. Cambios en el hogar, la llegada de otro animal, la presencia de gatos en el exterior o incluso alteraciones en la rutina pueden desencadenar esta conducta.

Por ello, el estrés juega un papel fundamental. Cuando el gato percibe inseguridad o falta de control sobre su entorno, puede recurrir al marcaje como una forma de “reforzar” su sensación de territorio propio. También es más común en hogares con varios gatos o en espacios donde hay competencia por recursos como comida, refugios o areneros.

Cuándo hay que prestar atención

Aunque el marcaje puede ser un comportamiento normal, no siempre lo es. Los expertos advierten de que cualquier cambio repentino en la forma de orinar debe ser evaluado por un veterinario. Esto se debe a que existen enfermedades que pueden confundirse con el marcaje, como infecciones urinarias, inflamaciones o el síndrome del tracto urinario inferior felino, una condición que puede llegar a ser grave si no se trata a tiempo.

Las 4 razones por las que tu gato hace fuera de su arenero (Getty Images)
Un gato mirando su arenero. (Archivo)

En estos casos, el gato puede mostrar dolor al orinar, cambios en la frecuencia de micción o incluso dificultad para hacerlo. Por eso, el primer paso siempre debe ser descartar un problema médico antes de atribuir el comportamiento a causas emocionales o territoriales.

No hay que castigar al gato

El manejo del marcaje no debe basarse en el castigo, ya que regañar o asustar al animal puede aumentar su nivel de estrés y empeorar la situación. En su lugar, los especialistas recomiendan trabajar sobre el entorno: aumentar el número de areneros, mantener una limpieza adecuada, ofrecer zonas seguras y reducir los factores de estrés.

También es importante eliminar completamente el olor de las zonas marcadas, ya que los restos de feromonas pueden incentivar que el gato repita el comportamiento en el mismo lugar. En algunos casos, el uso de feromonas sintéticas o la consulta con un veterinario especializado en comportamiento puede ser necesario.

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