Las interfaces cerebro-máquina, una nueva esperanza en la lucha contra la demencia: “Creemos que pueden retrasar su aparición”

La aplicación de la neurotecnología ha comenzado a transformar la vida de personas con enfermedades de este tipo

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Perfil de una persona mayor mirando una ventana. Una imagen translúcida del cerebro, con puntos brillantes en varias áreas, se superpone a su cabeza.
(Imagen Ilustrativa Infobae)

El desarrollo de interfaces cerebro-máquina y la aplicación de neurotecnología han comenzado a transformar la vida de personas con enfermedades neurológicas, aportando soluciones que hasta hace poco parecían fuera del alcance de la medicina tradicional.

En el terreno de la estimulación cerebral para prevenir el deterioro cognitivo, la directora de Bitbrain, María López Valdés, lo resume así: “Creemos que esto puede retrasar la aparición de la demencia, porque uno de los problemas que tienen estos pacientes es que duermen muy poco, con lo cual se acelera todo el proceso de deterioro”, comenta, en declaraciones a la Agencia SINC, especializada en noticias científicas.

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Durante los últimos años, el uso de señales cerebrales para controlar dispositivos ha permitido que personas con limitaciones motoras graves puedan recuperar la comunicación o incluso desplazarse, utilizando únicamente su actividad cerebral. Esta evolución no solo representa un avance médico, sino que también refleja la convergencia de neurociencia, ingeniería e inteligencia artificial en aplicaciones de la vida cotidiana.

Así, las interfaces cerebro-máquina han dejado de ser prototipos experimentales para convertirse en herramientas reales que mejoran la autonomía y la calidad de vida de quienes enfrentan enfermedades como la esclerosis lateral amiotrófica o el síndrome de enclaustramiento. Un ejemplo es el sistema desarrollado por el grupo UMA‑BCI de la Universidad de Málaga, que permite a los pacientes seleccionar letras o pictogramas en una pantalla sin requerir movimientos musculares. Según ha explicado Ricardo Ron, responsable del grupo, el sistema “resulta mucho más fiable que las imágenes motoras”. Además, puede configurarse “para adaptar la matriz de letras, sustituirlas por pictogramas o incluso priorizar palabras frecuentes”, lo que reduce el tiempo necesario para construir mensajes completos.

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El futuro de los exoesqueletos

En el caso de la movilidad, el laboratorio BMI Lab de la Universidad Miguel Hernández de Elche ha desarrollado tecnologías que interpretan las señales cerebrales para activar exoesqueletos.

La posibilidad de controlar dispositivos físicos, como exoesqueletos para caminar, representa para muchos pacientes la recuperación de funciones que su cuerpo ya no puede ejecutar.

Y las aplicaciones de la neurotecnología no se limitan a la rehabilitación física. El equipo de la Universidad de Elche también trabaja en videojuegos controlados por señales cerebrales, que podrían utilizarse como herramientas de estimulación cognitiva y rehabilitación. “Queremos que esto no solo llegue a pacientes, sino también a cualquier persona que quiera mantenerse activa cognitivamente”, afirma José María Azorín, líder del equipo, a la Agencia SINC.

En el ámbito de la movilidad, empresas como Bitbrain han logrado que una persona tetrapléjica pueda usar una cuchara mediante la estimulación eléctrica funcional controlada por el cerebro. “Fue la primera vez en el mundo que se consiguió con tecnología no pasiva que un tetrapléjico se llevará la cuchara a la boca”, destaca María López Valdés.

La estimulación cerebral profunda adaptativa ha dado un salto cualitativo en el tratamiento de trastornos del movimiento como el Parkinson. La Clínica Universidad de Navarra fue pionera en España en emplear esta técnica, que ajusta en tiempo real la intensidad de la terapia según la actividad cerebral registrada. Este método ha permitido crear tratamientos personalizados, incrementando la eficacia y reduciendo los efectos secundarios.

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