Borja Thyssen y Blanca Cuesta reaparecen arropados por amigos mientras Tita Cervera sigue recuperándose

La familia Thyssen afronta tanto los desafíos personales como la gestión de su patrimonio cultural y continúa con la agenda del museo

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Blanca Cuesta y Borja Thyssen aparecen retomando su agenda cultural. (Europa Press)
Blanca Cuesta y Borja Thyssen aparecen retomando su agenda cultural. (Europa Press)

La familia Thyssen ha vuelto a acaparar la atención mediática con la reaparición pública de Borja Thyssen y Blanca Cuesta en Madrid, un gesto que se produce mientras Tita Cervera continúa recuperándose de la neumonía que la mantuvo apartada de los focos varias semanas. El matrimonio llegó acompañado de amigos como Myriam Lapique y María Porto, lo que evidenció el respaldo de su entorno en este momento marcado por la preocupación por la salud de la baronesa. La cita fue en el museo que lleva el apellido familiar, donde se inauguró una muestra monográfica de la artista Ewa Juszkiewicz.

Durante el último mes, el estado de salud de Carmen Thyssen ha sido objeto de comentarios y especulaciones, aunque la propia coleccionista se encargó de desmentir cualquier versión alarmista. La aristócrata permanece en su domicilio de Sant Feliu de Guíxols, en Girona, sin la presencia constante de médicos y sin haber sufrido recaídas. Los mensajes transmitidos por su círculo más cercano apuntan a una evolución favorable y a un ambiente de tranquilidad, alejando así los rumores que apuntaban a un empeoramiento de su situación.

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En paralelo a la recuperación de Tita Cervera, la agenda cultural del museo Thyssen-Bornemisza avanzó con la inauguración de una exposición relevante para la institución y para la pareja formada por Borja y Blanca, que presidieron el acto. La ocasión sirvió también para mostrar la unidad familiar y la vida social que gira en torno al legado artístico de la baronesa, mientras su recuperación sigue su curso en la intimidad.

El acto en el museo Thyssen con Blanca Cuesta

El evento que motivó la presencia de Borja Thyssen y Blanca Cuesta fue la apertura de la exposición monográfica dedicada a Ewa Juszkiewicz, artista nacida en Gdańsk en 1984 y reconocida por su reinterpretación crítica del retrato femenino en la historia del arte. La muestra está compuesta por una veintena de obras seleccionadas de la colección privada de la familia Thyssen, y ha sido comisariada por Guillermo Solana en estrecha colaboración con la propia autora.

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La propuesta de Juszkiewicz se centra en el cuestionamiento de los cánones tradicionales de belleza y género a través de composiciones en las que los rostros femeninos permanecen ocultos bajo telas, peinados, frutas o elementos vegetales. Estas creaciones, que fusionan la técnica pictórica clásica con gestos contemporáneos y una sensibilidad surrealista, buscan reformular el género del retrato y provocar una reflexión sobre la identidad y la representación.

La inauguración congregó a figuras relevantes del ámbito cultural y social de Madrid, entre ellas Myriam Lapique y María Porto, quienes se sumaron al matrimonio Thyssen-Cuesta en el recorrido por la exposición. El acto tuvo también un carácter simbólico, al celebrarse en un momento de especial significado para la familia, con la baronesa ausente pero presente a través de su legado y la colección que lleva su nombre.

La recuperación de Tita Cervera y el apoyo familiar

Mientras la actividad cultural continuaba en el museo, Carmen Thyssen seguía en su residencia de Girona recuperándose de la afección respiratoria que la obligó a ingresar en la clínica Teknon de Barcelona a principios de mayo. La propia baronesa negó de manera categórica cualquier agravamiento de su estado, desmintiendo versiones que circulaban en algunos medios sobre una supuesta situación preocupante. Su entorno más íntimo transmitió un mensaje de serenidad y aseguró que la coleccionista está mucho mejor, sin necesidad de cuidados médicos permanentes en casa.

La salud de la baronesa va a mejor. 
(EUROPA PRESS)
La salud de la baronesa va a mejor. (EUROPA PRESS)

Tras recibir el alta médica, Tita Cervera pudo celebrar el Día de la Madre junto a sus hijos y nietos, en un ambiente familiar que ha sido clave en su proceso de recuperación. El apoyo de su hijo Borja, acompañado de Blanca Cuesta, así como de sus hijas mellizas y nietos, ha sido constante y visible en estos días. La red de afectos que rodea a la baronesa ha contribuido a reforzar su bienestar y a contrarrestar la inquietud generada por los rumores sobre su salud.

Esta combinación de actividad pública en torno al arte y de respaldo familiar se ha convertido en un reflejo del modo en que la familia Thyssen afronta tanto los desafíos personales como la gestión de su patrimonio cultural. La reaparición de Borja y Blanca, arropados por su círculo cercano, ha servido para subrayar la continuidad de la vida social y artística del museo, mientras la baronesa sigue avanzando en su recuperación rodeada de los suyos.

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