Una mujer mata con una pala a un lince que se había refugiado en su gallinero: deberá pagar 30.000 euros por daños medioambientales

Las organizaciones que se han presentado como partes civiles en el caso señalan que la pérdida de estos animales supone un daño “inestimable para el ecosistema”

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Imagen de archivo de un ejemplar de lince. (Roy Egloff/Wikimedia Commons)
Imagen de archivo de un ejemplar de lince. (Roy Egloff/Wikimedia Commons)

Este miércoles 20 de mayo, el tribunal penal de Estrasburgo ha condenado a una mujer de 62 años por la muerte de un lince joven, al que golpeó varias veces con una pala después de que el animal entrase en su gallinero y atacase a una de sus gallinas. Los hechos, que se remontan a octubre de 2024, ocurrieron en Niederbronn-les-Bains, una localidad francesa del departamento de Bas-Rhin.

El ejemplar joven de lince, que había quedado huérfano, entró en la propiedad de la mujer, que salió rápidamente a su jardín al observar que una de sus cinco gallinas estaba siendo atacada. Según han señalado los medios franceses, tras intentar ahuyentar al animal y confundiéndolo con un gato, cogió la pala y lo golpeó con violencia en la cabeza.

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Según el informe de la autopsia, el joven lince, una hembra de 4,2 kilos, recibió “múltiples golpes en una zona letal, sufriendo dos fracturas de cráneo y un hematoma subdural”. Posteriormente, la mujer contactó con la policía local y un agente de la Oficina Francesa de Biodiversidad trasladó al lince a un veterinario, donde murió a consecuencia de las heridas. La gallina tampoco sobrevivió.

En la vista, que tuvo lugar el pasado 27 de marzo, la acusada aseguró haber entrado en pánico. El tribunal finalmente la condenó a tres meses de prisión, aunque con suspensión de la pena, y al pago de una indemnización de 30.000 euros en concepto de indemnización por los daños ecológicos para las asociaciones que representan a las partes civiles.

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Un ejemplar de lince boreal (Lynx lynx) en el Zoo de Madrid, España. (Carlos Delgado/Wikimedia Commons)
Un ejemplar de lince boreal (Lynx lynx) en el Zoo de Madrid, España. (Carlos Delgado/Wikimedia Commons)

Una especie en serio declive

El lince boreal, europeo, eurasiático o común (Lynx lynx), según han defendido las asociaciones animalistas personadas, se encuentra en peligro crítico de extinción en Francia, donde solamente quedan 150 ejemplares.

Por este motivo, se trata de una especie protegida. Según el código medioambiental, “matar, mutilar o capturar un animal perteneciente a una especie protegida se castiga con tres años de prisión y una multa de 150.000 euros”. Esto se debe a que la pérdida de un ejemplar supone, según las partes civiles, un daño “inestimable para el ecosistema”.

Desde el Centro Athénas, ubicado en L’Etoile (Jura) y oficialmente designado en Francia como santuario de linces, ha celebrado a través de sus redes sociales la decisión del tribunal: “La sentencia puede parecer demasiado indulgente a la luz de la destrucción, pero, por otro lado, el reconocimiento por primera vez de daños ecológicos vinculados a la muerte de un lince constituye un precedente legal con el que estamos satisfechos”.

La Junta de Castilla y León celebra el nacimiento de cinco cachorros de lince ibérico en la comarca del Cerrato Palentino, las primeras camadas desde la reintroducción de la especie en la zona. (Junta de Castilla y León)

En la actualidad, hay otros nueve procesos judiciales en curso relacionados con situaciones similares a la juzgada en Estrasburgo, que desde el Centro Athénas esperan que también reciban sentencias. “Esto es una señal de una mayor conciencia del poder judicial en el mundo”.

“Cada año, en toda la zona de presencia del lince, jóvenes huérfanos aparecen y son la revelación tangible de la caza furtiva crónica de esta especie. Las sanciones disuasorias y un anuncio sobre poner fin a la impunidad son la única manera de poner fin a estas prácticas ilegales”, denuncia la asociación con sede en Jura.

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