Le hicieron creer que había quedado con una chica, pero era una emboscada con una cita falsa para asesinarle: “Solo no quiero morir”

Dos jóvenes de 18 años acusados del asesinato de uno de 15

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Un hombre pasa de ser el acusado a víctima tras recibir dos disparos horas antes de un juicio por asesinato en Pizarra (Málaga)
Un hombre amenaza con una pistola (Canva)

Miles Young tenía 15 años y creía que iba a ver a una chica. En cambio, lo estaban esperando.

Era la madrugada del 12 de marzo en Springfield, Misuri (Estados Unidos). Dos amigos intentaron convencerle de que no se fuera: sospechaban que era una trampa. La chica, Laura (nombre ficticio), identificada en los documentos judiciales como J1, había dicho antes que odiaba a Miles y, según los investigadores, le culpaba de la muerte de alguien en otro caso de homicidio. Pero Miles no les hizo caso y subió al coche.

Cinco personas habían planeado aquella noche la emboscada mientras circulaban en un Mercedes oscuro por la ciudad. Lo llamaron “tenderle una trampa”. Se dividieron en dos coches: Laura recogió a Miles sola y le hizo creer que mantendrían relaciones sexuales. Mientras, los demás esperaban, según apunta la CNN.

Cuando el Mercedes fue interceptado por el otro vehículo, Miles echó a correr. Uno de los perseguidores llevaba pasamontañas negro y una pistola. El otro acompañante también bajó del coche. Durante toda la huida, Miles siguió al teléfono con uno de sus amigos, quien “describió haber escuchado a Miles caer al suelo o dejar caer su teléfono” frente a una vivienda.

Fue entonces cuando se escuchó un disparo. Luego la voz del chico: “Solo no quiero morir”. Luego, dos disparos más. El amigo cortó la llamada y avisó al otro que había intentado convencer a Miles de que no fuera.

El primer amigo, dueño del móvil que llevaba Miles, usó la aplicación Find My para rastrearle. Le encontró tendido en el suelo, rodeado de mucha sangre, y llamó al 112. No obstante, ya era tarde. Miles murió en el hospital por una herida de bala en el pecho.

Homicidio. Foto: Colprensa
La causa de la muerte: una herida de bala en el pecho. (Imagen Ilustrativa)

Los acusados

Los acusados, Yefry Archaga y Praize King, ambos de 18 años, enfrentan cargos de asesinato en primer grado. Archaga tenía además una orden de arresto pendiente por una agresión con arma de fuego cometida en febrero, figura en los documentos como presunto afiliado a la banda ’1300′ y, según un testigo, llamó a alguien tras el disparo para presumir de lo ocurrido.

El caso ha encendido la discusión política en torno a la inmigración. El Departamento de Seguridad Nacional ha señalado que Archaga llegó de Honduras siendo niño y que fue puesto en libertad dentro del país durante la administración Obama.

Su abogado, Adam Woody, ha reconocido que su cliente no tiene estatus legal pleno, pero rechazó que eso sea relevante: “Él se crió aquí, en Misuri. Fue a la escuela aquí. Ni siquiera habla con acento”. Y ha añadido: “La verdadera historia, lo verdaderamente triste, es que todos eran adolescentes”.

El fiscal no se ha pronunciado mientras la investigación sigue abierta.

El autor material, un sicario desplazado desde Francia, ejecutó el asesinato en enero del pasado año y huyó inmediatamente tras el crimen. Parte de los detenidos pertenecían a una organización criminal asentada en Asturias dedicada al narcotráfico. Las detenciones se han producido en Asturias, Barcelona y Francia

La familia

Quienes conocían a Miles le describen como “compasivo, cariñoso y amable, alguien que aportaba luz a todos los que le rodeaban”. Era hermano mayor, nieto, amigo. Una colecta solidaria recoge el dolor de su entorno en una sola frase: “Ningún padre debería tener que sobrevivir a su hijo y enterrarlo jamás”.