Los cazaminas de España que podrían ayudar en el estrecho de Ormuz: seis buques de fibra de vidrio, sonar avanzado y drones submarinos

El minado del paso estratégico, por donde pasa cerca del 20% del petróleo mundial, sitúa en primer plano a estas unidades de la Armada, integradas en misiones de la OTAN

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El cazaminas español M-33 'Tambre' (Armada Española)
El cazaminas español M-33 'Tambre' (Armada Española)

Los cazaminas de la Armada española figuran entre las capacidades navales que cobrarían un papel clave en un escenario como el que se dibuja en el estrecho de Ormuz tras el minado de esta vía estratégica por parte de Irán, aunque por el momento no hay previsión de un despliegue español en la zona.

La tensión en torno a este paso estratégico por el que transita cerca del 20% del petróleo mundial se ha intensificado en las últimas semanas. Tras semanas de bloqueo del estrecho por parte de Irán, este jueves la Guardia Revolucionaria iraní publicaba mapas con trayectos específicos para evitar “posibles colisiones con minas navales”, confirmando así la existencia de artefactos explosivos en el canal.

Horas después de esta advertencia, funcionarios estadounidenses citados por The New York Times afirmaban que Irán habría perdido el rastro de parte de los artefactos desplegados y no tendría una idea clara de su ubicación exacta. El minado se habría llevado a cabo mediante fuerzas descentralizadas, con pequeñas embarcaciones operando sin una cadena de mando plenamente definida, lo que habría derivado en una distribución irregular y difícil de cartografiar.

Las mismas fuentes han calificado la operación como prácticamente aleatoria, lo que incrementa la peligrosidad de la zona y complica cualquier intento de reapertura segura de la vía marítima. En estas condiciones, el tránsito por el estrecho se ha visto severamente limitado —a pesar de llevar semanas restringido—, hasta el punto de que algunos buques solo contemplan la opción de desviarse por aguas iraníes, donde Teherán habría planteado la imposición de peajes millonarios como parte de sus condiciones de negociación.

A esta situación se añade la limitada disponibilidad de medios especializados para abordar el problema: aunque Estados Unidos ha iniciado ya operaciones de desminado con buques desplegados en la zona, la capacidad específica de guerra de minas sigue siendo reducida sobre el terreno, mientras que Irán no cuenta con capacidades claras para retirar los artefactos que ha sembrado. En este contexto, unidades como los cazaminas españoles adquieren una relevancia potencial evidente, aunque no esté prevista su intervención en el actual conflicto.

El Estado Mayor de la Defensa ha difundido recientemente imágenes del cazaminas ‘Tambre’, integrado en una misión de la OTAN, que ilustran con claridad la naturaleza de su cometido. “Detectar, clasificar e identificar para mantener seguras las rutas marítimas”, resume el mensaje oficial publicado en la red social X. Durante su integración en el Grupo Naval Permanente de Medidas Contra Minas número 2, el buque emplea sonar para localizar contactos en el fondo marino y vehículos submarinos como el Pluto para verificar si se trata de artefactos explosivos.

España dispone de seis cazaminas de la clase Segura —“Segura” (M-31), “Sella” (M-32), “Tambre” (M-33), “Turia” (M-34), “Duero” (M-35) y “Tajo” (M-36)— encuadrados en la 1ª Escuadrilla de Medidas Contra Minas, con base en el Arsenal de Cartagena. Construidos entre finales de los años noventa y comienzos de los 2000, estos buques fueron concebidos específicamente para hacer frente a una amenaza tan discreta como determinante: la guerra de minas.

El cazaminas 'Tambre' (M-33) parte de Cartagena y se integra en la Agrupación Permanente de la OTAN en el Mediterráneo (Armada Española)
El cazaminas 'Tambre' (M-33) parte de Cartagena y se integra en la Agrupación Permanente de la OTAN en el Mediterráneo (Armada Española)

Una capacidad diseñada para escenarios como Ormuz

El minado del estrecho de Ormuz sitúa en primer plano la función de estos buques, cuya misión esencial es garantizar el acceso seguro a puertos y rutas marítimas. En un entorno estrecho, congestionado y de altísimo valor estratégico, la presencia de minas navales puede paralizar el tráfico en cuestión de horas y desencadenar un impacto inmediato en los mercados energéticos internacionales.

Los cazaminas de la clase Segura presentan características particularmente adecuadas para operar en este tipo de escenarios. Su construcción en fibra de vidrio reduce la firma magnética, minimizando el riesgo de activar minas sensibles a este tipo de señales. Equipados con sonares de alta definición, pueden rastrear el fondo marino con precisión y discriminar entre objetos inofensivos y posibles amenazas.

Una vez localizado un contacto sospechoso, entran en acción vehículos submarinos no tripulados como el Pluto Plus o el Mine Sniper, que permiten aproximarse al objetivo, obtener imágenes y confirmar su naturaleza. Solo tras esa identificación se procede, en su caso, a la neutralización mediante cargas controladas, evitando el contacto directo con el artefacto.

Se trata de una operativa necesariamente lenta y meticulosa. Cada objeto debe ser analizado de forma individual, lo que implica que la limpieza de una zona minada puede prolongarse durante días o incluso semanas, especialmente en un entorno como Ormuz, donde la densidad del tráfico —ahora reducido por el bloqueo iraní del estrecho— y las condiciones geográficas añaden complejidad a la intervención.

Preparación sin despliegue previsto

Pese al incremento de la tensión en la zona, no existe en estos momentos previsión de participación española en el Estrecho de Ormuz. No obstante, la presencia del “Tambre” en agrupaciones navales permanentes de la OTAN refleja el nivel de preparación de estas unidades y su capacidad para integrarse con rapidez en operaciones multinacionales.

Su eventual despliegue dependería de decisiones políticas y se produciría previsiblemente en el marco de una misión internacional con carácter defensivo, orientada a garantizar la libertad de navegación. En ese contexto, los cazaminas desempeñarían una función previa y esencial: asegurar que las rutas están libres de amenazas antes de restablecer el tránsito seguro de buques comerciales y militares.

El 10 de marzo, las fuerzas estadounidenses eliminaron varios buques de guerra iraníes, incluidos 16 minadores, cerca del estrecho de Ormuz.

En paralelo, el Ministerio de Defensa ha activado un programa de modernización dotado con 135 millones de euros para prolongar la vida operativa de estos seis buques hasta al menos 2027. La actualización de sus sistemas de detección, de sus vehículos submarinos y de sus capacidades de mando y control responde a la necesidad de mantener vigente una capacidad que, pese a su bajo perfil mediático, resulta crítica en escenarios donde la amenaza permanece oculta bajo la superficie.