Qué se sabe realmente del peaje que Irán quiere cobrar en Ormuz y cómo puede afectar a los buques españoles

La propuesta de Teherán sigue sin importes oficiales verificados, pero mantiene en alerta a navieras, aseguradoras y mercados

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Pájaros vuelan cerca de un barco en el estrecho de Ormuz en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, visto desde Omán (Amr Alfiky / Reuters)
Pájaros vuelan cerca de un barco en el estrecho de Ormuz en medio del conflicto entre Estados Unidos e Israel con Irán, visto desde Omán (Amr Alfiky / Reuters)

El anuncio de la reapertura parcial del estrecho de Ormuz, tras la tregua pactada entre Estados Unidos e Irán, ha devuelto al primer plano una cuestión clave para el comercio marítimo internacional: si Teherán está cobrando ya a los buques por cruzar uno de los principales puntos de paso del petróleo mundial. La respuesta es clara: a día de hoy, no existe una tarifa oficial pública y verificada aplicada de forma general a todos los barcos, aunque sí hay indicios de que Irán quiere articular algún tipo de sistema de tasas y autorizaciones para el tránsito.

Reuters ha informado esta semana de que autoridades iraníes han planteado la posibilidad de aplicar tasas variables según el tipo de buque, la carga transportada y otras condiciones, dentro de una propuesta que todavía no se ha traducido en una tabla pública de importes ni en un mecanismo plenamente definido. El planteamiento aparece además en pleno escenario de desescalada después del alto el fuego temporal.

Qué se ha confirmado sobre los posibles peajes

La agencia de noticias británica explica que Irán quiere introducir un mecanismo que le permita controlar y gravar el paso por Ormuz, un estrecho por el que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo mundial transportado por mar. En ese contexto, el viceministro iraní de Exteriores, Kazem Gharibabadi, señaló que Teherán trabaja con Omán en un protocolo para regular el tránsito mediante permisos y licencias.

Sin embargo, Omán no ha confirmado que exista ya un acuerdo cerrado sobre ese sistema, y tampoco se ha publicado una lista oficial de precios. Por eso, aunque el debate sobre el posible cobro forma parte de las negociaciones abiertas tras la tregua, no puede hablarse todavía de un peaje consolidado aplicable a todos los buques ni de un precio uniforme para cruzar el estrecho.

Asimismo, Irán llegó a trasladar que vería con receptividad cualquier petición española relacionada con el tránsito por Ormuz, en un momento en el que había comunicado a la ONU que permitiría el paso de los “buques no hostiles” que coordinaran con sus autoridades. No obstante, esa señal diplomática no se ha traducido en un marco específico para los buques españoles, y tampoco está claro si ese criterio se mantendría en caso de que Teherán termine aplicando un sistema formal de tasas o permisos.

El presidente de Estados Unidos asegura que su Gobierno ayudará a gestionar el "tráfico acumulado" en el estrecho de Ormuz.

¿Dos millones de dólares por pasar por Ormuz?

En paralelo, durante los últimos días han circulado informaciones que sitúan en 2 millones de dólares el coste que habría asumido al menos un barco para atravesar la zona. Reuters recoge la existencia de esos reportes, pero precisa que no ha podido verificarlos de forma independiente.

Eso significa que, aunque la cifra se ha convertido en uno de los elementos más repetidos en parte de la cobertura internacional, no existe por ahora base suficiente para presentarla como una tarifa oficial o generalizada.

Las dudas legales que plantea el posible peaje

A la incertidumbre sobre las cifras se suma otra cuestión clave: el encaje jurídico. El estrecho de Ormuz está considerado una vía de navegación internacional y el llamado derecho del mar, el marco legal que regula la navegación en aguas internacionales, limita la capacidad de un Estado ribereño para cobrar simplemente por permitir el paso en tránsito.

La diferencia con infraestructuras como el Canal de Suez o el Canal de Panamá es precisamente esa: en Ormuz no se trata de un canal artificial gestionado por un Estado, sino de un estrecho natural sometido a un régimen internacional de libre navegación. Eso no impide que puedan cobrarse determinados servicios concretos, pero sí complica jurídicamente la imposición de un peaje puro por cruzarlo.

Vista aérea de las costas iraníes y la isla de Qeshm en el estrecho de Ormuz (Colaborador / Reuters)
Vista aérea de las costas iraníes y la isla de Qeshm en el estrecho de Ormuz (Colaborador / Reuters)

El coste que sí existe ya para navegar por la zona

Aunque no haya una tarifa oficial confirmada, el tránsito marítimo por Ormuz sí sigue soportando un coste elevado. Las navieras continúan operando con cautela y el sector asegurador mantiene recargos asociados al riesgo geopolítico acumulado durante semanas de conflicto. Las primas de riesgo bélico para navegar por la zona llegaron a dispararse más de un 1.000% en algunos casos, una muestra de hasta qué punto la crisis ha encarecido ya el transporte incluso sin un peaje formal y generalizado.

Empresas como Maersk han advertido, según información de Reuters, de que el alto el fuego no aporta todavía una “certeza marítima completa”, por lo que mantienen la cautela a la hora de retomar el tránsito por Ormuz. La compañía sigue suspendiendo reservas hacia varios puertos del Golfo y ha aplicado recargos extraordinarios por combustible, mientras otras grandes navieras reconocen que la normalización no será inmediata.

La cuestión tiene una importancia económica evidente. Por Ormuz pasa aproximadamente el 20% del petróleo mundial transportado por mar, de modo que la mera posibilidad de que Irán consolide algún tipo de control tarifario o administrativo sobre ese tránsito tiene impacto sobre el mercado energético, los seguros marítimos y las cadenas de suministro. No es casualidad que, tras anunciarse la tregua, el Brent haya caído en torno a un 13%.

En el caso español, la incógnita añadida es si esa consideración de país “no hostil” seguiría vigente si Irán decide convertir ese control del tránsito en un sistema estable de cobro o autorización.