La verdura típica de España que es rica en vitaminas, cuida la piel y protege la vista

Este vegetal de hoja verde es rica en vitaminas esenciales para la salud

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Hojas de espinaca (Freepik)
Hojas de espinaca (Freepik)

Una de las verduras más consumidas en todo el mundo se remonta en su primeros cultivos en España hasta el siglo XI. Este vegetal de hoja verde está presente en las cocinas de múltiples culturas y son consideradas un sinónimo de alimentación saludable. Se trata de las espinacas, un alimento clave dentro de una dieta equilibrada gracias a la riqueza de sus nutrientes.

Uno de los aspectos más destacados de las espinacas es su alto contenido en vitaminas esenciales, expone la Fundación Española de Nutrición (FEN). En particular, son una fuente relevante de folatos, vitamina C, vitamina A y vitamina E. Los folatos desempeñan un papel fundamental en la formación normal de las células sanguíneas, un proceso vital para el transporte de oxígeno y el correcto funcionamiento del sistema circulatorio. Por su parte, la vitamina C actúa como un potente antioxidante, protegiendo a las células frente al daño oxidativo, una de las principales causas del envejecimiento celular.

En esta misma línea, la vitamina E también contribuye a la defensa del organismo frente a los radicales libres. Este doble efecto antioxidante refuerza la importancia de incluir espinacas en la dieta habitual, especialmente en contextos donde el estrés oxidativo puede verse incrementado, como en situaciones de contaminación ambiental o hábitos poco saludables.

Ensalada de espinacas (Freepik)
Ensalada de espinacas (Freepik)

La vitamina A, presente en las espinacas tanto de forma directa como a través de compuestos precursores, cumple funciones esenciales en el mantenimiento de la piel, las mucosas y la vista. En concreto, las espinacas contienen una elevada cantidad de betacarotenos, que el organismo transforma en vitamina A según sus necesidades. Este mecanismo convierte a este vegetal en un aliado especialmente útil para la salud ocular y la protección de los tejidos epiteliales.

Además de los betacarotenos, las espinacas aportan otros carotenoides como la luteína y la zeaxantina. Estos compuestos, aunque no tienen actividad provitamínica A, desempeñan un papel crucial en la salud visual. Se localizan en el cristalino y en la retina, especialmente en la mácula, la zona responsable de la mayor agudeza visual. Su presencia se ha relacionado con la prevención de la degeneración macular asociada a la edad, una de las principales causas de pérdida de visión en personas mayores.

En cuanto a los minerales, las espinacas destacan por su contenido en potasio y hierro. El potasio es esencial para el equilibrio de líquidos en el organismo y el correcto funcionamiento del sistema nervioso y muscular. El hierro, por su parte, es indispensable para la formación de hemoglobina.

Sin embargo, el hierro presente en las espinacas es de tipo “no hemo”, lo que significa que su absorción es menor en comparación con el hierro de origen animal. Aun así, este inconveniente puede mitigarse gracias a la propia composición del alimento: la vitamina C que contienen favorece la absorción del hierro, mejorando su aprovechamiento por el organismo.

El Dr López Rosetti nos cuenta la importancia de consumir frutas y verduras.

Una verdura que ayuda en el tránsito intestinal

Otro de los beneficios importantes de las espinacas es su aporte en fibra, tanto soluble como insoluble. Este componente resulta clave para el buen funcionamiento del sistema digestivo, ya que favorece el tránsito intestinal y contribuye a mantener una microbiota saludable. Además, la fibra ayuda a regular los niveles de glucosa y colesterol en sangre, lo que tiene implicaciones positivas en la prevención de enfermedades metabólicas.

No obstante, como ocurre con muchos alimentos, el consumo de espinacas también requiere cierta moderación en casos específicos. Este vegetal contiene ácido oxálico, una sustancia que puede combinarse con minerales como el calcio, el hierro o el magnesio para formar oxalatos. Estos compuestos pueden favorecer la formación de cálculos renales en personas predispuestas. Por ello, quienes padecen problemas renales o tienen antecedentes de litiasis deberían consultar con un profesional de la salud antes de consumirlas en grandes cantidades.