La biblioteca de Prudencio Mateos, un archivo privado de piezas únicas del siglo XX que comenzó su padre tras una infancia marcada por la Guerra Civil

El periodista y librero abre a ‘Infobae’ las puertas de su casa en Almodóvar del Campo (Ciudad Real), donde guarda más de 10.000 libros, pero también carteles políticos, medallas, fotografías, objetos personales y materiales de ambos bandos

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Prudencio Mateos sostiene el retrato de su padre, Eliezer Ángel Mateos Martín, en Almodóvar del Campo, Ciudad Real. (María Santos/Infobae)
Prudencio Mateos sostiene el retrato de su padre, Eliezer Ángel Mateos Martín, en Almodóvar del Campo, Ciudad Real. (María Santos/Infobae)

La casa de Prudencio Mateos es mucho más que un refugio personal: es el escenario de una memoria familiar y colectiva que se resiste a desaparecer. En cada habitación, en cada estantería y en cada caja, se acumulan libros, periódicos, pasquines, carnés, carteles y objetos originales que abarcan desde la Segunda República hasta la Transición. Todo comenzó con el empeño de su padre, Eliezer Ángel Mateos Martín, un tapicero que, a pesar de las estrecheces económicas, dedicó su vida a reunir un archivo único. “Mi padre tenía ciertas inquietudes culturales y, como a tantos miles de españoles, le impactó el tema, no tenía ni once años cuando empezó la Guerra Civil”, recuerda Prudencio, que ha abierto su biblioteca a Infobae.

El trauma de la guerra que marcó al tapicero se convirtió en el motor de un proyecto que hoy se mantiene vivo gracias a la vocación heredada de su hijo, periodista y librero. “Es como el que hereda unas tierras de unos padres o de unos abuelos, yo lo he mamado”, expresa Mateos, que ha dedicado décadas a ampliar y preservar el fondo familiar. A lo largo de los años ha convertido la casa que su mujer heredó en Almodóvar del Campo (Ciudad Real) en un archivo vivo de la historia contemporánea de España. Él preferiría guardar su biblioteca en su casa en Madrid, pero son demasiados tomos y carpetas.

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Un legado familiar nacido de la posguerra

Eliezer Ángel Mateos Martín fue reuniendo libros y documentos históricos en librerías de segunda mano y en el rastro de Madrid a lo largo de toda su vida. Nació en 1925 y vivió de niño el estallido de la Guerra Civil, una experiencia que le dejó una profunda huella emocional. Fue evacuado de Madrid a Levante durante el conflicto y, a su vuelta a la capital ya franquista, creció en un ambiente marcado por la escasez. “Era de un barrio de clase trabajadora, Cuatro Caminos, una de las referencias de los trabajadores en el Madrid de los años treinta, y se sintió muy impactado porque fue una gran tragedia; la mayor tragedia, posiblemente, no solo del siglo XX, sino de la historia de España”, apunta su hijo cien años después de su nacimiento.

Eliezer Ángel Mateos Martín en un retrato que sostiene su hijo. (María Santos/Infobae)
Eliezer Ángel Mateos Martín en un retrato que sostiene su hijo. (María Santos/Infobae)

A lo largo de los años, Eliezer fue comprando ejemplares publicados tanto en la España republicana como en el exilio, además de materiales de la zona franquista. Son libros que sobrevivieron al franquismo, aunque sus dueños no lo tuvieran sencillo. “A pesar de que muchos se quemaron y se destruyeron porque comprometían, hay gente que los conservó”, indica. De hecho, esta parte de la colección abarca libros editados en Madrid, en otras ciudades españolas y en países como México y Argentina.

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Entre los ejemplares más valiosos se encuentran libros publicados durante la guerra, obras editadas en el exilio y materiales difíciles de hallar en la actualidad. La colección incluye publicaciones en español, inglés, francés, italiano, portugués y hasta japonés. Además, reúne guías de ciudades, libros de arte, literatura, historia local y una sección de fotografía histórica.

El archivo también contiene documentos tan singulares como una guía de teléfonos de julio de 1936, donde, cuenta, figuran las direcciones de Manuel Azaña y Primo de Rivera, así como revistas ideológicas de ambos bandos, pasquines originales, carnés de partidos y tarjetas postales enviadas por soldados alfabetizados durante el conflicto. También se conservan publicaciones emblemáticas como Triunfo, Cuadernos para el Diálogo y Cambio 16, además de revistas ideológicas y de humor de la época.

Carnés de partidos guardados en un álbum. (María Santos/Infobae)
Carnés de partidos guardados en un álbum. (María Santos/Infobae)

La colección sigue en constante crecimiento. Mateos mantiene la tradición de buscar nuevas piezas y ha comenzado a elaborar una base de datos, que ya supera los 2.500 libros registrados. Le quedan más de 8.000 por delante También incluye obras de literatura, historia local, arte y guías de ciudades, así como una pequeña sección de libro erótico y algunos títulos europeos.

De la guía de teléfonos de 1936 a pasquines originales: tesoros ocultos en cada estantería

La colección no se limita a libros y revistas: incluye carteles políticos, medallas, sellos, fotografías, objetos personales y materiales de ambos bandos del conflicto. El porcentaje de obras heredadas y adquiridas por Prudencio se reparte prácticamente a partes iguales, en homenaje a la labor de su padre y como resultado de su propia vocación.

El archivo personal de Mateos alberga piezas únicas y difíciles de encontrar en cualquier otra biblioteca española. Entre los objetos más singulares destacan una guía de teléfonos de julio de 1936, recortes de prensa de la época, carnés originales de partidos y sindicatos, pasquines de las trincheras, fotografías históricas, tarjetas postales enviadas por soldados alfabetizados durante la guerra y publicaciones emblemáticas como Triunfo y Cambio 16.

La colección también incluye carteles políticos, medallas de campaña, sellos, revistas y obras de arte, junto a materiales de ambos bandos del conflicto y objetos personales vinculados a la familia Mateos. “Aquí hay libros de los dos lados, de la España republicana y del lado franquista. Hay que tener de los dos campos”, considera.

Un libro para enseñar a leer a los solados analfabetos editado en la zona republicana. (María Santos/Infobae)
Un libro para enseñar a leer a los solados analfabetos editado en la zona republicana. (María Santos/Infobae)

Prudencio Mateos reconoce que mantener una colección de tal magnitud presenta retos constantes. La biblioteca ocupa varias estancias de la casa familiar en Almodóvar del Campo, un espacio que ha sido adaptado a lo largo de los años para albergar los volúmenes, carpetas y objetos que se acumulan en cualquier rincón.

La biblioteca de Prudencio Mateos no solo es un testimonio del esfuerzo individual por preservar la memoria histórica, sino también un ejemplo de cómo la pasión personal puede suplir el vacío institucional en la conservación de fuentes documentales. Mientras la colección siga creciendo y abriéndose puntualmente a quienes valoran la investigación, permanecerá como un archivo vivo de la historia contemporánea de España. Su futuro permanece abierto. Mateos sigue adquiriendo libros y sumando documentos, sin planes de cerrar el fondo ni de convertirlo en una fundación. El destino de la colección dependerá de la voluntad de las próximas generaciones o de la aparición de instituciones capaces de valorar este archivo privado.

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