¿Puede el Gobierno central intervenir el mercado de la vivienda pasando por encima de las comunidades autónomas?

Gabriel Rufián ha reprochado a Pedro Sánchez que la izquierda “ha fracasado” con la Ley de Vivienda de 2023 y ha pedido “autocrítica” al Ejecutivo

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Composicióon fotográfic de un bloque de edificios con la imagen del presidente del Gobiierno, Pedro Sánchez
Composicióon fotográfic de un bloque de edificios con la imagen del presidente del Gobiierno, Pedro Sánchez (Montaje Infobae)

El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los grandes debates políticos y sociales en España. La creciente subida de precios, tanto para alquilar como para comprar, y la escasa oferta existente en las zonas tensionadas han agravado la situación, que parece no encontrar una salida clara tras las discrepancias entre el Gobierno central, liderado por el PSOE, y los autonómicos, donde el Partido Popular tiene mayoría.

En este escenario, socios del Gobierno como el diputado de ERC Gabriel Rufián han señalado que la Ley de Vivienda aprobada en 20023 “ha fracasado” y han pedido al Gobierno de Pedro Sánchez que intervenga el mercado inmobiliario, obviando las competencias en este asunto, que residen en las comunidades autónomas.

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“Autocrítica. La izquierda ha fracasado en cuanto a la vivienda se refiere. Estamos a tiempo. Sí, hemos fracasado, señor presidente”, ha lamentado el diputado este miércoles en el Congreso. Así, la duda es si realmente puede el Ejecutivo central saltarse las competencias autonómicas e intervenir el mercado inmobiliario.

El reparto de competencias en vivienda

Para entender si esta intervención sería posible, es fundamental analizar cómo se distribuyen las competencias en materia de vivienda en España. La Constitución Española establece que las comunidades autónomas tienen la competencia principal en urbanismo y vivienda. Esto implica que son ellas quienes deciden cómo aplicar medidas como la limitación de precios del alquiler, la declaración de zonas tensionadas o los programas de vivienda pública.

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Sumar reivindica su acción en el Gobierno, pero necesita sacar adelante el decreto de los alquileres en el Congreso.

Por su parte, el Estado sí tiene capacidad para legislar en aspectos generales, como las bases económicas, la regulación del crédito o la aprobación de leyes marco. Un ejemplo reciente es la Ley por el Derecho a la Vivienda, impulsada por el Gobierno central. Sin embargo, su aplicación práctica depende en gran medida de las autonomías, que pueden decidir si activan o no determinadas herramientas previstas en la norma.

Este diseño territorial hace que cualquier intento de intervención directa por parte del Gobierno central encuentre límites jurídicos claros. No se trata solo de una cuestión política, sino también de encaje constitucional, lo que complica la posibilidad de actuar unilateralmente en todo el territorio.

¿Puede el Estado “saltarse” a las autonomías?

La respuesta corta es que no, al menos no de forma ordinaria. El Gobierno central no puede ignorar las competencias autonómicas sin una base legal sólida o sin recurrir a mecanismos excepcionales. Para hacerlo, tendría que apoyarse en figuras jurídicas muy concretas, como leyes estatales que justifiquen una intervención por razones de interés general o, en casos extremos, mecanismos constitucionales de carácter extraordinario.

En la práctica, esto significa que cualquier intento de intervención directa del mercado inmobiliario por parte del Estado tendría que respetar el reparto competencial o enfrentarse a posibles recursos ante el Tribunal Constitucional. De hecho, ya ha ocurrido en otras ocasiones que leyes estatales o autonómicas en materia de vivienda han sido recurridas por invadir competencias.

Un portavoz del Sindicato de Inquilinas de Madrid denuncia la crisis de la vivienda, calificándola de 'problema estructural'. Advierte a los fondos buitre que se organizarán para resistir y detalla las exigencias del colectivo: bajada del 50% de los alquileres, contratos indefinidos y recuperación de viviendas vacías.

Rufián ha planteado la necesidad de una actuación más contundente, argumentando que la situación actual exige medidas urgentes. En sus declaraciones, ha llegado a señalar que la ley vigente “se ha quedado corta” y ha pedido una “autocrítica” por parte del bloque progresista. Sin embargo, desde el punto de vista jurídico, esa mayor intervención no puede producirse sin tener en cuenta los límites del modelo territorial.

El propio presidente del Gobierno recordó durante el debate que muchas de las medidas dependen de las comunidades autónomas, varias de las cuales han optado por no aplicar algunos de los instrumentos previstos en la ley estatal. Este hecho evidencia una de las principales dificultades del sistema: la falta de homogeneidad en la aplicación de las políticas de vivienda.

Más allá del debate legal, la cuestión de fondo sigue siendo cómo responder a una crisis habitacional que afecta especialmente a jóvenes y rentas medias. Las propuestas de intervención del mercado, como limitar precios o actuar sobre grandes tenedores, chocan no solo con cuestiones jurídicas, sino también con diferencias ideológicas entre administraciones.

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