Preocupación por Mette-Marit de Noruega: reaparece con un respirador y junto a su terapeuta en su peor crisis pública

Su reaparición llega en plena caída de popularidad y tras una entrevista que no ha logrado frenar las críticas

Guardar
La princesa heredera de Noruega, Mette-Marit. NTB/Beate Oma Dahle/vía REUTERS
La princesa heredera de Noruega, Mette-Marit. NTB/Beate Oma Dahle/vía REUTERS

Hay imágenes que, sin necesidad de palabras, lo dicen todo. La última reaparición de Mette-Marit de Noruega pertenece a esa categoría. Captada en un instante de aparente cotidianidad, la fotografía ha terminado por convertirse en un símbolo de la etapa más compleja que atraviesa la princesa heredera: frágil, cuestionada y profundamente expuesta.

En ella, Mette-Marit aparece utilizando un respirador portátil, un gesto que confirma el empeoramiento de la fibrosis pulmonar que padece desde hace años y que, en las últimas semanas, ha experimentado un avance preocupante.

A su lado, sosteniendo el dispositivo que le suministra oxígeno, se encuentra su marido, Haakon de Noruega, en una imagen que transmite tanto complicidad como inquietud. Pero hay otro detalle que no ha pasado desapercibido: la presencia de su terapeuta, lo que añade una dimensión emocional a un momento ya de por sí delicado.

La salud de la princesa Mette-Marit está en su peor momento. (X @JordanNelson64)
La salud de la princesa Mette-Marit está en su peor momento. (X @JordanNelson64)

La escena, difundida por medios daneses, llega en un contexto especialmente sensible. Días antes, la Casa Real noruega había reconocido un “claro empeoramiento” en el estado de salud de la princesa, lo que ha obligado a reducir significativamente su agenda pública. Incluso su reciente entrevista televisiva, concebida como un intento de reconectar con la ciudadanía, estuvo condicionada por su estado físico: apenas 20 minutos de duración, bajo estrictas recomendaciones médicas.

El peor momento de la princesa Mette-Marit

Sin embargo, más allá de la preocupación por su salud, la figura de Mette-Marit se enfrenta a una crisis de imagen sin precedentes. Las explicaciones ofrecidas en dicha entrevista, especialmente en relación con su vínculo pasado con Jeffrey Epstein, no han logrado disipar las dudas. La princesa aseguró haberse sentido “engañada y manipulada”, e incluso relató episodios incómodos que la llevaron a cortar la relación. Pero para muchos, su relato resultó insuficiente.

Imagen de archivo de la princesa Mette-Marit de Noruega y su hijo Marius Borg Høiby. EFE/EPA/VEGARD WIVESTAD GROTT NORWAY OUT[NORWAY OUT]
Imagen de archivo de la princesa Mette-Marit de Noruega y su hijo Marius Borg Høiby. EFE/EPA/VEGARD WIVESTAD GROTT NORWAY OUT[NORWAY OUT]

A ello se suma la creciente controversia en torno a su hijo, Marius Borg Høiby, cuya situación judicial ha contribuido a intensificar el escrutinio mediático sobre la familia. Un cúmulo de circunstancias que ha erosionado de forma notable la percepción pública de quien, durante años, fue uno de los rostros más queridos de la monarquía noruega.

Las críticas no se han hecho esperar. Algunos expertos en casas reales consideran que la princesa desaprovechó una oportunidad clave para ofrecer respuestas más contundentes. Señalan, además, cierta ambigüedad en su discurso, una tendencia a bordear los temas más delicados sin llegar a abordarlos plenamente. Una estrategia que, lejos de calmar las aguas, ha alimentado aún más el debate.

La princesa Mette-Marit y el príncipe heredero Haakon de Noruega en la televisión pública noruega (NRK)
La princesa Mette-Marit y el príncipe heredero Haakon de Noruega en la televisión pública noruega (NRK)

El impacto de esta situación ya se refleja en las encuestas. La popularidad de Mette-Marit ha descendido de forma significativa, hasta el punto de que una parte importante de la población cuestiona abiertamente su papel como futura reina. Un dato especialmente relevante en un país donde la confianza en la institución monárquica ha sido tradicionalmente sólida.

En este escenario, la imagen de la princesa con respirador adquiere una dimensión que trasciende lo puramente médico. Es, en cierto modo, el retrato de una doble batalla: la de la salud, cada vez más exigente, y la de la reputación, marcada por una presión constante. Dos frentes que convergen en un momento decisivo para su futuro.

La princesa Mette-Marit de Noruega ha sufrido un agravamiento de su fibrosis pulmonar crónica y tendrá que someterse a un trasplante. (Europa Press)

Mientras tanto, la Casa Real noruega guarda un prudente silencio, consciente de la sensibilidad del momento. Y Mette-Marit, alejada del foco habitual pero inevitablemente en el centro de la atención, afronta una etapa en la que cada gesto, cada palabra y cada imagen adquieren un significado mayor. Porque, a veces, una sola fotografía puede resumir toda una historia.