El metal que ha usado China contra Trump, que se ha revalorizado un 520% en un año y que puede beneficiar a España

Mientras la guerra en Irán hace escalar los precios en un mercado ya tensionado por la irrupción de las cadenas de suministro desde Beijing, España se perfila como potencial proveedor alternativo

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FILE PHOTO: Tungsten is illuminated with mineral light in a mine in Gangwon Province, South Korea, March 31, 2022. Picture taken March 31, 2022. REUTERS/ Heo Ran/File Photo
FILE PHOTO: Tungsten is illuminated with mineral light in a mine in Gangwon Province, South Korea, March 31, 2022. Picture taken March 31, 2022. REUTERS/ Heo Ran/File Photo

El tungsteno o wolframio, un metal superdenso clave para armamento, semiconductores y herramientas industriales, ha emergido como uno de los recursos más estratégicamente relevantes del nuevo tablero geopolítico global, convertido en una palanca de poder en la rivalidad entre China y Estados Unidos durante la era de Donald Trump. Las restricciones a la exportación desde Beijing, que utiliza este recurso como un “arma económica”, han tensionado las cadenas de suministro internacionales y disparado los precios. En este contexto, países como España se perfilan como potenciales proveedores alternativos, en un momento en el que Europa busca reducir su dependencia de China en materias primas críticas.

En apenas un año, la cotización del metal ha experimentado una subida histórica del 520%. Según datos de Bloomberg y Fastmarkets, su precio se sitúa actualmente en el entorno de los 2.250 dólares por tonelada métrica, un incremento impulsado por las restricciones a la exportación impuestas por China en febrero de 2025 como respuesta a los aranceles de la administración Trump.

China, que domina el 79% de la producción mundial, incluyó el metal en su lista de control de exportaciones, reduciendo envíos cerca de un 40%. La medida, definida por analistas como un “puñetazo en el ojo” geopolítico, no solo afectó a la oferta global, sino que alertó a los gobiernos europeos sobre su dependencia de un proveedor único.

La guerra impulsa la revalorización del wolframio

En plena escalada bélica en Oriente Medio desde el ataque de EEUU e Israel a Irán el pasado 28 de febrero, la demanda militar ha exacerbado la presión sobre el mercado. El wolframio se utiliza en proyectiles, municiones antitanque, helicópteros y aviones de combate, gracias a su densidad que permite mantener el impulso y atravesar blindajes. El recrudecimiento de los conflictos internacionales ha intensificado la búsqueda de suministros, acelerando la subida de precios y mostrando la vulnerabilidad de las cadenas de suministro.

Según Fastmarkets, el precio de APT (ammonium paratungstate) pasó de los 900-940 dólares por tonelada a mediados de enero de 2026 a 1.650–1.900 dólares en febrero. El ferrotungsten, empleado en aleaciones y componentes de defensa, también se ha encarecido: de 45–46 dólares por kilo el año pasado a 200–210 dólares por kilo actualmente.

A block with the symbol, atomic number and mass number of Tungsten (W) element, in this illustration taken January 21, 2026. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration
A block with the symbol, atomic number and mass number of Tungsten (W) element, in this illustration taken January 21, 2026. REUTERS/Dado Ruvic/Illustration

El mercado del tungsteno se caracteriza por su escasez estructural y su liquidez limitada. Frente a la falta de producto para dar respuesta a la demanda, los fabricantes europeos y estadounidenses buscan asegurar suministro, reciclar chatarra y desarrollar proyectos propios, conscientes de que China seguirá influyendo decisivamente en los precios.

España como potencial exportador

En este contexto, España se posiciona como un actor con potencial creciente dentro del mercado del tungsteno, respaldado tanto por su base geológica como por el impulso político europeo. El país es actualmente el tercer productor de wolframio de la Unión Europea y forma parte de la estrategia de Comisión Europea para reducir la dependencia de suministros externos de minerales críticos.

En línea con este objetivo, el Gobierno prepara el Plan de Acción para la Gestión Sostenible de las Materias Primas Minerales 2026-2030, centrado en reforzar la autonomía estratégica, impulsar la descarbonización y mejorar la competitividad industrial. Este marco abre la puerta a nuevas inversiones y a la reactivación de proyectos mineros, en un momento en el que la escasez global y la presión geopolítica elevan el valor del tungsteno y convierten a España en un posible proveedor alternativo dentro de las cadenas de suministro occidentales.

Entre los yacimientos españoles destaca la mina de Barruecopardo, en Salamanca, reabierta en 2019 y con más de 10 millones de toneladas de mineral, posicionándola como una de las mayores de Europa. En Galicia, la mina de A Gudiña (Pentes), gestionada por una empresa sueca, aporta unas 60.000 toneladas adicionales, mientras que en Castilla-La Mancha, el proyecto El Moto y en Extremadura, los proyectos La Parrilla y Las Navas se encuentran en fase de desarrollo.