Alba Guijarro, psicóloga: “Si alguien sabe lo que te duele y lo hace, eso ya no es un error”

La especialista señala que la invalidación emocional repetida es una señal de conducta deliberada y no un simple descuido

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Alba Guijarro, psicóloga, habla sobre
Alba Guijarro, psicóloga, habla sobre la invalidación emocional (TikTok / @talcualtia)

La invalidación emocional es una experiencia frecuente en las relaciones interpersonales, aunque muchas veces pase inadvertida o se normalice como parte de la convivencia diaria. Este patrón puede manifestarse tanto en vínculos familiares como en amistades, ambientes laborales o relaciones de pareja.

Reconocerlo es fundamental para preservar la salud mental y emocional, ya que sus efectos pueden afectar la autoestima y la percepción de valía personal. La invalidación sistemática puede generar inseguridad, ansiedad y una tendencia a reprimir las propias emociones por temor a ser juzgado o desestimado.

La psicóloga Alba Guijarro explica en su TikTok (@talcualtia) la importancia de reconocer la invalidación emocional, un patrón que implica que otra persona ignore o minimice de manera sistemática los sentimientos ajenos. En sus palabras, “Si alguien sabe lo que te duele y lo hace igual, eso ya no es un error”, estableciendo así la frontera entre una acción accidental y un comportamiento consciente dirigido a mantener la propia comodidad a expensas de los demás.

Diferenciar el error del daño intencionado

Esta observación resulta especialmente relevante cuando se producen situaciones en las que la persona afectada comunica claramente su malestar, pero la respuesta que recibe es la repetición del mismo acto que provoca dolor.

En este contexto, la comunicación asertiva y la capacidad de expresar el propio malestar resultan herramientas clave para identificar si la otra parte está dispuesta a modificar su conducta o persiste en la dinámica dañina.

Una amistad falsa. (Adobe Stock)
Una amistad falsa. (Adobe Stock)

Para Guijarro, existe “una diferencia enorme entre alguien que te hace daño sin querer y alguien que ha hecho algo que te molesta, tú se lo has dicho y vuelve a hacerlo”. Esta distinción resulta central para detectar dinámicas dañinas, ya que, como remarca, este tipo de conducta “ya no es un despiste”, sino una decisión deliberada.

Identificar este tipo de patrón permite a las personas tomar conciencia del entorno en el que se encuentran y de los límites que pueden establecer para proteger su bienestar emocional. Los límites personales, en este sentido, funcionan como una herramienta de autocuidado y defensa ante conductas que tienden a desvalorizar los sentimientos propios.

Responsabilizar al otro y validar el propio malestar

La psicóloga alerta sobre las estrategias que suelen emplearse ante el reclamo legítimo de la persona afectada: “a veces si te enfadas te dicen: ‘Ay, es que tienes la piel muy fina’”, describió Guijarro. Esta reacción —según su análisis psicológico— opera para desplazar la responsabilidad y perpetuar el círculo de invalidación.

En estos casos, la persona que sufre la invalidación puede comenzar a dudar de la legitimidad de sus emociones o incluso a sentir culpa por expresar su malestar. Este tipo de respuestas suelen fomentar el silencio y la resignación, dificultando la posibilidad de establecer relaciones más sanas y equitativas.

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Finalmente, la especialista insta a abandonar cualquier entorno donde no se respete el malestar personal. Resumió esta posición de manera contundente: “basta ya de quedarnos en sitios donde no se respeta lo más básico, que es que lo que te duele, te duele”.

Esta recomendación plantea la importancia de rodearse de personas capaces de escuchar y validar las emociones, y de preservar espacios seguros donde el respeto y la empatía sean una prioridad. Defender el derecho a ser escuchado y comprendido se convierte, así, en un paso necesario para construir relaciones más saludables y satisfactorias.