La Revista Europea de Cardiología aclara si son mejores los entrenamientos largos o los cortos pero intensos para tener un corazón "grande, fuerte y sano"

Un estudio con 150 ciclistas monitoreados durante tres meses indica que dedicar más tiempo al ejercicio se asocia con mejoras estructurales y funcionales en el músculo

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Ejercicios de fuerza (Adobe Stock)
Ejercicios de fuerza (Adobe Stock)

“¿Qué es más importante para tener un corazón grande, fuerte y sano: entrenar mucho tiempo o entrenar más intenso aunque sea menos tiempo?”. Con esta pregunta arranca una de sus últimas publicaciones el cardiólogo José Abellán, que divulga sobre salud a través de sus redes sociales (@doctorabellan). Para responder a la pregunta, acude a un estudio reciente publicado en la Revista Europea de Cardiología.

El estudio, basado en el seguimiento de 150 ciclistas muy entrenados durante tres meses, ha medido de forma precisa los efectos del entrenamiento sobre la estructura y función cardíaca, incluyendo el uso de resonancia cardíaca para evaluar la adaptación del órgano. La variable central medida ha sido el impacto del tiempo total de entrenamiento y las zonas de intensidad en las que se realizaba, diferenciando entre zonas bajas, moderadas y altas.

El cardiólogo explica que “fue una sorpresa ver que, de todos los parámetros, lo que más se asoció de manera muy clara a un mayor crecimiento, a una mayor dilatación, a una mayor adaptación del corazón fue el tiempo total de entrenamiento”. Lo que muestra el estudio, aclara, es que “el tiempo total de entrenamiento y sobre todo, el tiempo en zonas de baja o moderada intensidad, es lo que más hace que el corazón se adapte para hacerse más grande y más capaz de bombear”.

El corazón se adapta al ejercicio

No obstante, para Abellán lo más destacable del estudio es que “el corazón, como es un músculo, pues se adapta a tus necesidades y entonces, para hacerse más grande, tiene que sentir que en la fase de llenado”. En este punto, el médico explica que el corazón tiene dos fases, la de llenado y la de vaciado. “En las fases de llenado, tiene una presión muy importante para que el corazón diga: ‘Oye, me estoy extendiendo muchísimo, yo tengo que hacerme más grande y adaptarme’; y entonces, cuando tú trabajas a muy alta intensidad, que aumenta tu frecuencia cardíaca, la fase de llenado es más corta y el corazón siente menos presión telediastólica”. Esto se traduce en una mayor adaptación del corazón, que se amolda más al tiempo total de entrenamiento y al tiempo en zonas de baja y moderada intensidad que a la alta intensidad.

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El cardiólogo explica que la consecuencia del ejercicio sostenido es la mejora del funcionamiento cardíaco. “Hace que la adaptación, cuando trabajas a frecuencias cardíacas más bajas, sea mayor, porque la presión al final del llenado que tiene tu corazón es mayor y esto parece que es lo que hace que el corazón se quiera adaptar y se haga más grande”, apunta. De hecho, “el tiempo en zonas de frecuencia cardíaca bajas o moderadas fue lo que más se relaciona con un corazón más grande y fuerte”, subraya. Pero, ¿por qué?

Abellán explica que cuando entrenas a menor intensidad, el corazón late más despacio y tiene más tiempo para llenarse “Esa mayor carga de volumen es uno de los estímulos que hacen que el corazón se adapte”, apunta y subraya que, sin dejar de lado el trabajo intenso, entrenar de forma zona moderada “puede ser una herramienta muy potente para tu salud cardiovascular”.