Cuando el ballet se fusiona con el yoga y la gimnasia: así nació el pilates, la disciplina de moda que se practicó por primera vez en un campo de prisioneros

Los problemas de salud, sumados al acoso escolar, impulsaron la obsesión de Pilates por estudiar anatomía y deporte

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Joseph Pilates dando una de
Joseph Pilates dando una de sus clases

De entre todas las modalidades disponibles, el pilates se ha convertido en uno de los deportes más practicados en España. Aunque el ‘running’ se consagra como el más practicado, el yoga y el pilates van ganando terreno, sobre todo entre los más veteranos y los ‘millennials’. Pero ¿conocemos el origen de la disciplina que tiene más de 1 millón de practicantes?

La persona que asentó las bases de esta modalidad fue, Joseph Hubertus Pilates, un hombre que acabó prisionero durante la Primera Guerra Mundial. No obstante, muy pocos conocen el origen de su método. Al parecer, el alemán diseñó este entrenamiento físico-mental a raíz de la fusión de ballet, yoga y gimnasia.

Pilates nació en 1883 en Mönchengladbach, Alemania, en el seno de una familia humilde. Su padre, de ascendencia griega y practicante de gimnasia, y su madre, naturópata, influyeron de forma decisiva en su interés por el cuerpo humano. La infancia de Pilates estuvo marcada por el raquitismo, asma y fiebre reumática. Por lo que los problemas de salud, sumados al acoso escolar, impulsaron su obsesión por estudiar anatomía y deporte, motivación que lo acompañaría durante el resto de su vida.

Joseph Pilates
Joseph Pilates

Todo empezó con un gato

A comienzos del siglo XX, Pilates emigró a Inglaterra, donde trabajó en distintos oficios, incluyendo instructor de boxeo y artista de circo. El estallido de la Primera Guerra Mundial cambió radicalmente su destino. Debido a su nacionalidad alemana, el gobierno británico lo internó en varios campos de prisioneros. Finalmente, fue trasladado al campo de Knockaloe, en la Isla de Man, donde convivió con miles de alemanes en condiciones precarias.

Durante este tiempo, Pilates ejerció como enfermero y observó cómo los gatos de la isla mantenían su agilidad a pesar de la escasez de alimento. Inspirado en estos animales, diseñó ejercicios para sus compañeros, enfocados en fortalecer los músculos internos, dar estabilidad a la columna vertebral y mejorar el equilibrio corporal. Así, según relató varios años después en una entrevista que le hizo Sports Illustrated, consiguió que “se volvieran cada vez más confiados, más y más saltarines, como gatos”.

El método inicial, que más tarde llamaría Contrología, se apoyó en conocimientos de yoga, ballet, gimnasia y traumatología. Incluso, adaptó camas del hospital del campo con cuerdas y poleas para ayudar a los internos en su rehabilitación. “Tuve mucho tiempo para inventar sillas, camas y equipos de ejercicios mientras estuve detenido en la Isla de Man”, recogen Javier Pérez Pont y Esperanza Aparicio Romero en una biografía.

Joshep Pilates enseñando a una
Joshep Pilates enseñando a una mujer a usar las cuerdas

¿Qué fue de él cuando salió del campo de prisioneros?

Tras su liberación en 1919, Joseph regresó a Alemania y comenzó a enseñar sus ejercicios en Hannover, donde entrenó tanto a policías como a bailarines lesionados. Entre sus contactos de esa etapa destaca la bailarina Hayna Holmes, figura clave en la danza moderna estadounidense. Desafortunadamente, la situación política y económica de la República de Weimar lo llevó a emigrar nuevamente, esta vez hacia Estados Unidos.

En 1926, durante el viaje transatlántico, conoció a Clara Zuener, una enfermera alemana que se convertiría en su esposa y socia. Al llegar a Nueva York, fundaron el ‘Joseph H. Pilates Universal Gymnasium’ en la Octava Avenida. Allí, desarrolló y patentó aparatos como el Universal Reformer, el Cadillac, la Silla Wunda y el Barril, equipos que todavía integran el repertorio de pilates. Su estudio se convirtió en un punto de encuentro para bailarines y artistas como Martha Graham, Katharine Hepburn o Laurence Olivier.

El boca a boca y la eficacia del método atrajeron a celebridades y figuras del espectáculo, lo que aceleró su difusión en el ambiente neoyorquino. En 1934 publicó su primer libro, “Your Health”, y en 1945, “Return to Life through Contrology”, en el que describió 34 ejercicios básicos que pueden realizarse sin aparatos. Entre algunos de sus consejos, Pilates mantenía que “al ejercitar los músculos del estómago, exprimes el cuerpo, no te resfrías, no te da cáncer, no te dan hernias. ¿Los animales tienen hernias?”, se preguntaba.

La muerte de Joseph Pilates en 1967, a los 83 años, no detuvo la expansión del método. Su mujer, Clara Pilates, y la bailarina Romana Kryzanowsja continuaron la enseñanza en Nueva York, garantizando la transmisión de la técnica. El reconocimiento legal del nombre ‘pilates’ como término genérico, tras una disputa judicial que llegó hasta el año 2000, consolidó la disciplina como patrimonio compartido.