Los motivos por los no hay que tomar café nada más levantarse: “Lo mejor para el cortisol es esperar una hora”

La costumbre de beber café durante los primeros minutos del día podría tener más efectos negativos que beneficios

Guardar
La hora perfecta para tomarse
La hora perfecta para tomarse el primer café del día. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para muchos, lo primero al abrir los ojos es ir directos a la cafetera. El café “de primer minuto” se ha convertido en un gesto habitual, casi automático, para arrancar el día con energía. La imagen de empezar la mañana con una taza se repite en hogares y oficinas, y son pocos los que cuestionan este ritual. Sin embargo, la ciencia sugiere que este hábito puede no ser el más adecuado para el cuerpo.

El Diari de Girona ha publicado que nada más despertarse, el organismo pone en marcha un proceso fisiológico conocido como una subida natural de cortisol, la hormona que ayuda a activar el cuerpo y la mente. Este pico de cortisol aparece aproximadamente entre 30 y 60 minutos después de despertar y, según muchos expertos en salud, ya proporciona el “turbo” necesario para afrontar la mañana. Añadir cafeína en este momento puede no aportar el efecto esperado y, en algunos casos, puede resultar más agresivo de lo que parece.

La costumbre de tomar café inmediatamente puede traducirse en sensaciones de nerviosismo, aceleración temprana o incluso dependencia. Además, quienes tienen problemas de sueño, ansiedad, hipertensión o están embarazadas deben prestar aún más atención a la relación entre café y horarios.

¿Por qué no conviene tomar café nada más levantarse?

El principal motivo está en cómo funciona el cortisol. Esta hormona se encarga de activar el organismo por la mañana, preparando el cuerpo para el día. Si justo en ese momento se añade cafeína, se está estimulando un sistema que ya está en funcionamiento, lo que puede provocar sensaciones de “subidón” excesivo y un efecto menos duradero de la cafeína.

Descubre el mecanismo oculto de la cafeína. No es una fuente de energía, sino un bloqueador que interfiere con las señales de cansancio en tu cerebro, manteniéndote alerta mientras la fatiga se acumula.

Algunas personas experimentan incluso una peor tolerancia al café si lo toman nada más despertar, sobre todo si han dormido poco o se encuentran estresadas. Los expertos coinciden en que es mejor esperar a que el pico de cortisol descienda, lo que suele ocurrir aproximadamente una hora después de levantarse. Así, la cafeína cumple mejor su función y se evitan los efectos secundarios más molestos

La dietista-nutricionista Marta Olivares matiza en el medio We Life que “hay evidencia a favor y en contra de retrasar la ingesta de cafeína. El debate está en torno al estudio de los ritmos naturales, las necesidades individuales de energía y los hábitos personales. Mientras que algunos estudios sugieren beneficios potenciales al retrasar el consumo de cafeína hasta después de las 9:30-10:00 am, otros indican que las necesidades inmediatas y las variaciones individuales pueden hacer que el consumo temprano de cafeína sea más apropiado para algunas personas. La clave es encontrar un equilibrio que maximice los beneficios de la cafeína sin interferir con los ritmos del cuerpo”.

Consejos útiles para sacar el máximo partido a tu café

La recomendación más extendida es sencilla: espera al menos una hora después de levantarte antes de tomar la primera taza. Si eres de quienes necesitan más de un café al día, intenta espaciar las tomas para no desencadenar una montaña rusa de estímulos y bajones.

Sacar el máximo partido posible
Sacar el máximo partido posible al café. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Para quienes sienten que no pueden arrancar sin café, es importante observar cómo responde su cuerpo. Si aparecen nervios, palpitaciones, temblores o malestar, conviene replantearse el momento y la cantidad. Personas con sensibilidad o problemas de salud específicos deben consultar con un profesional.

En adultos sanos, la mayoría de organismos de referencia consideran segura una ingesta de hasta 400 mg de cafeína al día (el equivalente aproximado a cuatro o cinco cafés de tamaño estándar, según la preparación). Superar esta cantidad puede aumentar el riesgo de efectos negativos, sobre todo si se combinan con otros factores como poco descanso, estrés o enfermedades previas.

En definitiva, el café no es perjudicial para la mayoría si se consume en cantidades razonables y en el momento adecuado. Ajustando la hora de la primera taza y escuchando las necesidades del cuerpo, es posible disfrutar de sus beneficios sin problemas ni dependencia.