Muere a los 93 años Antonio Tejero, teniente coronel de la Guardia Civil que lideró el intento de golpe de Estado del 23-F en 1981: el mismo día que se desclasifican los archivos

Coincide su muerte con el día en el que se han desclasificado los documentos secretos del 23F

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Antonio Tejero, en cementerio antes
Antonio Tejero, en cementerio antes de la rehinumación de Franco. Imagen de archivo. Alejandro Jiménez / Europa Press

El teniente coronel Antonio Tejero ha muerto a los 93 años tras unos meses de lucha contra problemas de salud, según ha podido confirmar Infobae. El fallecimiento se ha producido a las 18.45 horas, en Alzira. El anuncio de su muerte lo ha realizado el despacho jurídico Cañizares Agodos, y ha coincidido con la publicación de los documentos desclasificados sobre el 23-F en la web de La Moncloa, procedentes de los archivos de los ministerios de Defensa, Interior y Exteriores.

“Su fallecimiento se produjo de forma serena, en paz, rodeado de toda su familia y tras haber recibido los santos sacramentos. Toda la familia en el convencimiento absoluto de que ‘la muerte no es el final’, agradecede de antemano todas las muestras de cariño y apoyo recibidas en estots momentos tan difíciles y ruega el máximo respeto a su privacidad”, dice el comunicado difundido por los abogados de la familia.

El guardia civil pasó a la historia de España tras protagonizar un hecho clave en los acontecimientos recientes. Seis años después de la dicctadura de Franco, Tejero trató de tumbar la democracia por la fuerza con el conocido caso de los disparos en el Congreso de los Diputados. Fue condenado a 30 años de prisión por rebelión y expulsado del cuerpo de la Guardia Civil. Desde su salida de prisión, residía en su provincia natal, Málaga, y sus apariciones públicas se han reducido notablemente. En los últimos años, únicamente intervenía en ámbitos políticos puntuales, participando en iniciativas de ultraderecha. Su imagen, con el tricornio, la pistola en la mano y el grito de “¡se sienten, coño!” en la tribuna del Congreso, ha quedado como la estampa más emblemática del 23-F, el episodio durante el cual un grupo de guardias civiles dirigidos por él irrumpió en el Congreso durante la sesión de investidura de Leopoldo Calvo-Sotelo, manteniendo retenidos durante 18 horas al Gobierno y a la Cámara.

Durante su etapa en prisión, Tejero puso en marcha el partido político Solidaridad Española, que se presentó a las elecciones generales de 1982 con el lema “¡Entra con Tejero en el Parlamento!”, aunque obtuvo un resultado muy modesto: apenas 28.451 votos, el 0,14 % del total. En 1993 accedió al tercer grado penitenciario y en 1996 a la libertad condicional, después de que el Gobierno le denegara el indulto pese al pronunciamiento favorable del Tribunal Supremo.

Imágenes del Golpe de Estado del 23 de febrero de 1981. (Televisión Española)

Durante sus últimos años, Tejero continuó siendo una figura de referencia para la ultraderecha más nostálgica. Ha participado en actos como la reinhumación de los restos de Francisco Franco en 2019 en el cementerio de Mingorrubio, hecho en el que intentó sin éxito atravesar un cordón policial para acceder al panteón donde se enterraba al dictador. Uno de sus últimos pronunciamientos públicos ha tenido lugar en marzo pasado, al aparecer su nombre como firmante de la “Plataforma 2025”, organización que pretendía contraprogramar los actos oficiales por el 50º aniversario de la muerte de Franco y el inicio de la transición a la democracia.

Tejero también ha actuado judicialmente contra líderes políticos involucrados en procesos independentistas o pactos con nacionalistas. Así, en 2012 presentó una denuncia contra Artur Mas, entonces presidente de la Generalitat, por conspiración y sedición relacionadas con el proceso soberanista en Cataluña. En 2023 ha hecho lo propio contra Pedro Sánchez, por sus negociaciones de investidura con partidos nacionalistas. Ese año, en declaraciones a El Español, justificaba sus acciones afirmando: “No veo ninguna reacción social ante las barbaridades que hace ese hombre que se llama Pedro”, para añadir: “Me gustaría que hubiera un gobierno militar que pusiera las cosas en su sitio”, si bien admitía asumir al “PP como mal menor”.

“¡Quieto todo el mundo!”

La tarde del 23 de febrero de 1981, Antonio Tejero irrumpió en el Congreso de los Diputados junto a más de 200 guardias civiles armados. Adolfo Suárez cedía su puesto tras ser el primer presidente de la democracia y el Congreso iba a escoger a su sucesor en una sesión de investidura. A las 18:23, el grito de “¡quieto todo el mundo!” interrumpió las intervenciones.

El teniente coronel de la
El teniente coronel de la Guardia Civil, Antonio Tejero. (Europa Press)

Antonio Tejero, dentro del edificio, disparó al techo y ordenó a todos los diputados se tiraran al suelo. Tres de ellos, Adolfo Suárez, Manuel Gutiérrez Mellado y Santiago Carrillo, hicieron oídos sordos y se mantuvieron en pie. Todo quedó registrado gracias a la retransmisión de la radio en directo, lo que permite tenerlo archivado en la cadena SER y RTVE.

El plan golpista estaba liderado por Antonio Tejero, coordinado junto al segundo jefe del Estado Mayor del Ejército, Alfonso Armada, y el capitán general Jaime Milans del Bosch. Este último adoptó medidas excepcionales en Valencia, desplegando tanques por la ciudad y decretando el estado de excepción, para mostrar su apoyo al golpe. Sin embargo, no contó con la colaboración esperada.

La intervención televisiva del rey Juan Carlos I durante la madrugada terminó con sus aspiraciones. Vestido con uniforme militar, transmitió el respaldo de la Corona al orden constitucional y democrático. Ante la ausencia de respaldo militar y político, Tejero y sus colaboradores terminaron por entregarse. A mediodía del 24 de febrero, los guardias civiles abandonaron las instalaciones del Congreso y permitieron la salida de los diputados retenidos.