Los cinco colores que hacen que un espacio parezca más grande, según decoradoras

Las expertas recomiendan variar según la zona, las medidas y la luz de cada casa

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Sillón marrón con mantas y cojines junto a una lámpara, libros, plantas y almohadones en una esquina de la casa
Los mejores colores para dar sensación de amplitud. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Conseguir que una habitación parezca más grande sin hacer obras es posible si se eligen bien los colores. Así lo afirman dos interioristas reconocidas, Anna Raventós y Lea Viscasillas, quienes a través de la Revista Interiores explican que el color es uno de los recursos más potentes para transformar la percepción de cualquier espacio. Su experiencia demuestra que, con la paleta adecuada, se puede ganar amplitud, luminosidad y calidez incluso en pisos pequeños y con poca luz natural.

“El color no solo sirve para decorar. Usado con acierto, puede modificar visualmente el tamaño de una habitación, aportar profundidad, unificar zonas diferentes o dirigir la atención hacia determinados puntos. Los tonos suaves y cálidos reflejan la luz y evitan que el ambiente resulte frío o impersonal. Además, permiten que los muebles y los detalles decorativos luzcan más, sin sobrecargar el conjunto. Por eso, elegir bien el color es clave para quienes quieren que su casa se vea más amplia y confortable”, explica las expertas.

Aunque existen muchas opciones, las expertas seleccionan algunos colores que, por su efecto visual y su versatilidad, funcionan especialmente bien para agrandar espacios. A continuación, te contamos cuáles son los cinco colores más recomendados y cómo aplicarlos para aprovechar todo su potencial, tanto en paredes como en textiles, muebles o pequeños detalles.

Rosa empolvado: luz y calidez sin perder personalidad

Heladera rosa estilo vintage en cocina luminosa con decoración pastel - (Imágen Ilustrativa Infobae)
El rosa empolvado es perfecto para las cocinas - (Imagen Ilustrativa Infobae)

El rosa empolvado es uno de los favoritos de los interioristas para dar sensación de amplitud sin que la habitación pierda calidez. Este tono, también conocido como nude o maquillaje, refleja la luz suavemente y crea ambientes acogedores y modernos. Las especialistas explican que no resulta frío ni impersonal, y es perfecto para cocinas o salas de estar. Además, combina bien con blancos, grises claros y detalles en madera natural. Aplicado en paredes, textiles o accesorios, aporta frescura y ayuda a que el espacio se vea más grande y luminoso.

Arena y beige: la base neutra que nunca falla

Los tonos arena y beige son una apuesta segura para ganar metros visuales. Funcionan muy bien en pisos pequeños porque reflejan la luz y unifican el espacio, sobre todo si se usan en paredes y techos. Estos colores crean una atmósfera serena y elegante, y permiten que los muebles y los cuadros destaquen sin recargar el ambiente. La experta Raventós explica que son fáciles de combinar con casi cualquier color, lo que da libertad para cambiar la decoración sin necesidad de repintar. Si buscas amplitud y un toque cálido, elige un beige luminoso como tono principal.

Azul grisáceo: amplitud elegante y sensación de descanso

El azul grisáceo, especialmente en tonos claros y empolvados, es perfecto para ampliar espacios y aportar serenidad. Este color encaja bien en dormitorios, baños y zonas de descanso porque transmite calma y favorece el relax. Utilizado en paredes, cortinas o detalles decorativos, ayuda a que la habitación parezca más grande y menos recargada. El azul grisáceo se puede combinar con blancos, grises claros y maderas, creando un ambiente moderno, fresco y muy agradable a la vista.

Dormitorio moderno con cama, colchón y sábanas blancas. Almohadas azules, dos mesitas de noche con lámparas encendidas y arte abstracto en paredes azules
Una decoración en azul abre el espacio. (Imagen Ilustrativa Infobae)

Verde suave: profundidad y frescura para espacios pequeños

El verde en tonos suaves y empolvados es otro gran aliado para dar profundidad sin oscurecer. Este color aporta frescura y calma, y funciona muy bien en habitaciones pequeñas o con poca luz. Las interioristas recomiendan usarlo en una sola pared para crear un fondo interesante, o en muebles y detalles textiles. El verde suave combina especialmente bien con maderas claras, blancos y beige, logrando un conjunto equilibrado y natural. Además, ayuda a que la habitación se sienta más aireada y relajada.

Amarillo pastel: amplitud con un toque optimista

El amarillo en tonos suaves es ideal para ampliar visualmente salones y comedores. Este color conecta con la luz natural y aporta un aire optimista y acogedor al hogar. Se puede utilizar en una pared principal, en el mobiliario o a través de textiles como cortinas y cojines. El amarillo suave no solo hace que la estancia parezca más grande, sino que también mejora el ánimo y la vitalidad de quienes la disfrutan. Es importante elegir un tono cálido y suave, evitando los amarillos muy intensos que pueden saturar el ambiente.

En definitiva, elegir bien los colores y saber cómo aplicarlos puede cambiar por completo la percepción de cualquier espacio. Son las mejores opciones para conseguir que tu casa se vea más grande, luminosa y acogedora sin necesidad de hacer obras ni grandes reformas.