Entra a robar en una vivienda y termina borracho en la cama de los propietarios

La familia encontró al intruso dormido tras regresar a su hogar en Milizac, Finisterre, sin que se registraran robos ni daños graves

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Fuente: Freepik
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En el imaginario colectivo, la figura del intruso que accede a una vivienda ajena suele asociarse con el delito de robo y el peligro para quienes residen en el lugar. Sin embargo, no todos los episodios relacionados con la entrada no autorizada a un domicilio responden a móviles criminales claros, y en ocasiones las circunstancias resultan insólitas tanto para los propietarios como para las autoridades.

El reciente caso ocurrido en Milizac, Finisterre, en el noroeste de Francia, ofrece un ejemplo singular de este tipo de situaciones, donde la confusión y el estado personal del protagonista marcaron el desarrollo de los hechos.

El pasado 7 de febrero, una familia regresó a su hogar tras una salida y se encontró con una escena inesperada: un hombre desconocido dormía plácidamente en la cama principal de la vivienda. El individuo, de 64 años y vecino de un municipio próximo, había logrado entrar tras forzar la puerta principal.

A pesar de la sorpresa inicial y la lógica preocupación de los propietarios, la inspección posterior reveló que no se había producido ningún robo ni daño relevante más allá de la cerradura dañada. Según la información recopilada por Ouest-France, el hombre se encontraba desorientado y explicó que había salido a realizar compras a pie, pero había perdido el rumbo y no recordaba cómo terminó en la vivienda ajena.

La policía descarta cargos y pide reforzar la seguridad

Durante el tiempo que permaneció en la casa, el intruso llegó a fumar en el salón y a acceder al dormitorio matrimonial, aunque no tocó objetos de valor ni intentó apropiarse de pertenencias de la familia. La reacción de los dueños fue llamar de inmediato a la policía, que acudió al lugar y encontró al hombre en evidente estado de ebriedad.

Tras una primera evaluación, los agentes lo trasladaron a una celda de recuperación en la estación de Saint-Renan y confirmaron que el protagonista vive solo y no cuenta con antecedentes penales graves. Las autoridades comunicaron que, tras su recuperación, deberá hacerse cargo de los costes de reparación de la puerta, pero no enfrentará cargos judiciales adicionales, dado que no hubo intención de robo ni violencia, según detalló Ici Breizh Izel.

Delincuente forzando una puerta (Freepik)
Delincuente forzando una puerta (Freepik)

El episodio ha generado comentarios entre los vecinos de Milizac, quienes manifestaron su inquietud por la facilidad con la que el hombre pudo acceder al domicilio. La policía local recomendó reforzar las medidas básicas de seguridad, recordando la importancia de mantener cerraduras resistentes y estar atentos a movimientos extraños en la zona.

Si bien la intervención de las fuerzas del orden permitió resolver el incidente sin mayores consecuencias, para la familia afectada la experiencia resultó desconcertante y reveló la vulnerabilidad que pueden experimentar incluso en entornos considerados tranquilos.

Casos parecidos

Situaciones similares, aunque con desenlaces distintos, se han registrado en otros países europeos. En España, por ejemplo, un caso ocurrido en 2017 en la localidad de Telde, Gran Canaria, también captó la atención mediática. Según publicó El Periódico, un hombre fue descubierto dentro de una vivienda ajena tras haber desmontado parte de una contraventana.

En ese caso, la policía halló al intruso dormido en el interior y con varios objetos personales listos para llevarse, lo que derivó en su detención bajo cargos de robo con fuerza, según informaba entonces El Periódico.

Cuatro personas han sido detenidas por cometer más de un centenar de robos. Se han realizado tres registros domiciliarios donde se han intervenido más de 12.000 euros, dos vehículos y cerca de 50 piezas de joyería y se han recuperado más de una treintena de coches robados

En el caso de Milizac, la respuesta institucional se basó en la protección de la familia y la evaluación del contexto, evitando medidas penales cuando no se constató intención dolosa. Las autoridades insisten en la importancia de denunciar cualquier hecho inusual y en la colaboración ciudadana como herramienta clave para la seguridad cotidiana