
Los españoles seguimos saliendo a comer, pero miramos más los precios. Después de épocas convulsas para el bolsillo, especialmente en lo que a alimentación y restauración se refiere, parece que el cliente ha dicho basta a eso de pagar cada vez más. Y así lo demuestran sus hábitos de consumo. Son las conclusiones principales a las que ha llegado el informe de datos de cierre de 2025 de la restauración en España, elaborado por la empresa especializada en análisis de datos Delectatech, que aplica la inteligencia artificial para detectar cuándo, qué, cuánto y cómo consumen los Españoles.
El ticket medio, el nivel de ocupación, la satisfacción del cliente y la presencia de unos u otros platos en nuestros pedidos, son solo algunos de los valores que se han tenido en cuenta para elaborar este informe, que abarca más de 250.000 establecimientos en todo el país.
En lo económico, la empresa de analítica de datos ha confirmado que el sector hostelero ha cerrado 2025 con un crecimiento de la facturación del 3,1%, mientras que el volumen de actividad ha retrocedido en torno al 2%. Un desajuste que refleja un contexto en el que el incremento de precios ha compensado parcialmente la caída de la demanda, pero que no ha logrado sostener la rentabilidad.
La explicación, dicen, está clara: “a pesar de este escenario favorable desde el punto de vista financiero, el comportamiento del consumidor sigue condicionado por las presiones inflacionarias, especialmente en bienes y servicios básicos”. Como resultado, los hogares mantienen el consumo, pero lo hacen con cautela, priorizando el control del gasto y siendo más selectivos que nunca. Este equilibrio entre capacidad de gasto y prudencia ha sido un factor clave para entender la evolución del consumo en 2025.
Cierran muchos restaurantes, aunque no tantos bares
Es uno de los temas que más preocupan al sector, uno en el que los cierres son tan o más comunes incluso que las aperturas. El estudio revela un descenso progresivo del número de cierres diarios, sugiriendo una posible estabilización del sector tras unos años, especialmente tras la pandemia, muy marcados por la fluctuación.
En 2024, se registró un promedio de 37,5 cierres diarios, lo que equivale a 13.687 establecimientos cerrados en el año. En 2025, esta cifra descendió a 31,1 cierres diarios. Aunque aún faltan datos del último trimestre, si se ha mantenido esta tendencia, se estima que habrán cerrado en 2025 alrededor de 11.183 establecimientos en España. Además, este nuevo análisis ha consolidado una tendencia que ya se detectó en 2024: los bares y cafeterías mejoran su estabilidad, pero no lo hacen los restaurantes, que siguen mostrando datos similares a los del curso anterior.

Cafeterías y bares, modelos de gestión menos estructurados y, por tanto, más vulnerables en contextos adversos, han demostrado en cambio una gran capacidad de adaptación, ajustando su oferta, estructura de costes y precios. Asimismo, parecen haberse beneficiado del contexto de contención del gasto por parte del consumidor, que tiende a priorizar opciones más asequibles y de menor ticket medio.
Crecen las opciones asequibles, decrecen los restaurantes
Los datos que resultan de este estudio muestran un cambio significativo en las preferencias de los consumidores, marcado por un aumento evidente de la relevancia de las ofertas más asequibles. El consumidor mantiene su frecuencia de consumo fuera del hogar, pero prioriza propuestas con precios más controlados y formatos predecibles, lo que, según el estudio, “impulsa el crecimiento de categorías vinculadas al fast casual y fast food”. En otras palabras; seguimos saliendo, pero buscamos opciones ‘seguras’ y más baratas, renunciando en ocasiones a la calidad.
En este sentido, los términos con mayor crecimiento en relevancia online se concentran principalmente en categorías como pokes, tacos, arepas, kebabs, empanadas y burritos, junto con pizzas y pastas, que consolidan su atractivo por su combinación de rapidez, familiaridad y valor percibido. También ganan peso conceptos internacionales y de precio cerrado, como el sushi, así como productos asociados al coffee & bakery: té, café, zumos, pancakes, cookies, helados...

Por el contrario, pierden peso las categorías más tradicionales y de posicionamiento premium, como carnes seleccionadas (cordero, conejo), pescados, tapas y pinchos, así como en bebidas como vinos, cervezas y espumosos. Todo ello ofertas de precio medio-alto, típicas de restaurantes tradicionales más expuestos al incremento de costes en el producto y a la sensibilidad al precio. Una conclusión que refuerza la idea general del estudio: el consumidor ajusta su elección gastronómica al equilibrio entre precio, cantidad y valor percibido, dejando de lado otros valores como la frescura, la innovación o la sostenibilidad
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