Matt Damon: “Ahora en Netflix las tramas se repiten hasta 4 veces porque el público ve las películas mientras está con el móvil”

El actor reflexiona sobre el consumo de cine actual después del estreno de su nueva película

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Matt Damon reflexiona sobre la nueva forma de consumo. (REUTERS/Mark Blinch)

La irrupción del streaming y el auge de los teléfonos móviles han cambiado la manera en que los espectadores se relacionan con el cine. Matt Damon puso sobre la mesa un fenómeno cada vez más común: las plataformas como Netflix transforman la forma de narrar para adaptarse a una audiencia que ya no presta la misma atención que en una sala de cine.

En una reciente entrevista junto a Ben Affleck en el programa Joe Rogan Experience, Damon describió cómo estas nuevas condiciones imponen retos inéditos a guionistas y directores. Al hablar sobre su experiencia en el rodaje de The Rip, una producción original de Netflix, el actor reflexionó acerca de la tensión entre el cine tradicional y las tendencias que dominan el consumo audiovisual actual.

La preocupación central gira en torno a la distracción permanente. El público, más pendiente de las notificaciones del teléfono que de la pantalla, obliga a repensar el ritmo y la estructura de las películas. Según Damon, esto impacta incluso en las decisiones de montaje y guion, pues el temor de perder la atención del espectador condiciona todo el proceso creativo.

La receta de una película de acción

Damon explicó que, durante décadas, la receta clásica de una película de acción se basaba en tres grandes momentos repartidos a lo largo de la historia. El desenlace, según detalló, solía concentrar el mayor presupuesto y la mayor carga emotiva, como clímax de una progresión cuidadosamente planificada.

Desde una película que aborda la pandemia del VIH en los 80, hasta una serie sobre dos ex presidiarias envueltas en un asesinato y una novela sobre la crisis de la vivienda. Estas son nuestras recomendaciones para que disfrutes de la mejor cultura.

Esa lógica está en cada vez más en duda. Netflix, al observar que el público tiende a dispersarse entre múltiples pantallas, solicita modificar el orden de los acontecimientos. Damon señaló que ahora las plataformas preguntan: “¿Podemos hacer una escena enorme en los primeros cinco minutos? Queremos que la gente se enganche”. El cambio responde a un objetivo claro: captar la atención desde el inicio para evitar que el espectador abandone la película o la siga de manera superficial.

Esta presión por el “enganche” inmediato altera la cadencia habitual del relato y obliga a los cineastas a replantear la manera en que distribuyen los puntos altos de la trama. La adaptación no solo responde a una preferencia estética, sino a la necesidad de sobrevivir en un entorno donde la competencia por la atención es feroz y constante.

Ver una película y estar con el móvil

El ajuste no se limita al ritmo y la acción. Damon confesó que, en las reuniones creativas, surge una petición insólita: “Y estaría bien que repitiera la trama tres o cuatro veces en diálogo, porque la gente ve la película y está con sus teléfonos”. La frase resume una estrategia pensada para un público que puede perder fragmentos importantes mientras revisa mensajes o redes sociales.

Ben Affleck y Matt Damon
Ben Affleck y Matt Damon estrenan su nueva película. (REUTERS/Jeenah Moon)

La solución pasa por incorporar en los diálogos resúmenes parciales de lo que ha ocurrido, facilitando que los espectadores retomen el hilo aunque hayan estado distraídos. De este modo, los propios actores se convierten en guías dentro de la historia, reforzando una y otra vez los elementos principales de la trama.

Para Damon, la diferencia entre ver una película en el cine y hacerlo en casa es abismal. En la sala, la oscuridad y el ritual colectivo invitan a la concentración; en casa, cada pitido del móvil puede desviar la atención en cuestión de segundos. El fenómeno lleva a una transformación silenciosa, en la que la narrativa tradicional cede terreno ante nuevas fórmulas adaptadas a la era de la hiperconectividad.