
Muchas personas experimentan agotamiento tras dormir las horas recomendadas y, aunque parece que no, tiene una explicación. Diversos estudios y expertos han identificado que el descanso verdaderamente reparador puede ir mucho más allá del sueño nocturno. De hecho, la idea de que existen diferentes tipos de descanso ha cobrado fuerza desde que la doctora Saundra Dalton-Smith, médica internista y autora, desarrolló el modelo de los “siete tipos de descanso”.
La doctora Dalton-Smith defiende que la clave está en detectar qué clase de reposo es necesario y en priorizar actividades específicas para abordar esa carencia. En su libro Sacred Rest: Recover Your Life, Renew Your Energy, Restore Your Sanity, la experta detalla siete tipos de descanso: físico, mental, sensorial, emocional, social, creativo y espiritual.
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La autora explica que el descanso físico engloba tanto dormir o echar una siesta como prácticas de “descanso físico activo”, como ejercicios de estiramiento dinámico o técnicas de respiración. El descanso mental se describe como “un espacio de comodidad para la mente”, e incorpora actividades como la meditación o la organización eficiente de tareas administrativas en bloques de media hora, lo que ayuda a reducir la fatiga derivada de actividades rutinarias.
Los siete tipos de descanso
La propuesta que realiza la doctora Dalton-Smith implica compartir pensamientos y emociones con quienes generan confianza, así como repensar la relación con personas cuyo trato genera ansiedad. Por su parte, el descanso social se traduce en buscar espacios con quienes aportan calma, como una pareja o un grupo con intereses compartidos, y participar en causas con significado personal. En cuanto al descanso sensorial, Dalton-Smith recomienda establecer momentos desenchufados de la tecnología, contrarrestar ambientes ruidosos con periodos de silencio y buscar el aire fresco.
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La creatividad también encuentra su espacio en este marco. Para su autora, el descanso creativo incluye desde pasar tiempo en la naturaleza hasta incorporar breves descansos sabáticos, aunque sean solo 30 minutos, en la rutina. Durante una charla TEDx de 2019, Dalton-Smith añadió que disfrutar del arte también cuenta como descanso creativo. Respecto al plano espiritual, la autora aconseja actividades como la escritura reflexiva, proponiendo que se trata de conectar con “algo más grande que uno mismo” dentro de la vida cotidiana.
Desde el punto de vista profesional, psicólogos consultados por ABC Lifestyle han coincidido en que la propuesta puede resultar útil para quienes buscan estrategias prácticas de autocuidado o gestión del estrés. Anushka Phal, psicóloga educativa y del desarrollo afincada en Melbourne, ha señalado que este modelo resulta accesible y que muchas de las actividades sugeridas deberían formar parte de la rutina diaria.
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“A veces se nos olvida que trabajamos para vivir, no vivimos para trabajar”, ha explicado en declaraciones recogidas por ABC Lifestyle. Si bien reconoce que el descanso físico y el mental son más conocidos, considera que el sensorial suele ser el más ignorado, e invita a acciones como silenciar notificaciones del teléfono cuando surgen sensaciones de saturación o irritabilidad.
Otros enfoques profesionales sobre el descanso y la fatiga
Por su parte, Sahra O’Doherty, presidenta de la Asociación Australiana de Psicólogos, ha opinado en ABC Lifestyle que categorizar el descanso de esta forma puede ayudar a detectar los ámbitos de la vida en los que cada persona acumula más “déficit de descanso”. Destaca que algunas de las propuestas no encajan en las definiciones clásicas de reposo, pero sí brindan espacio para una recuperación real o para alcanzar estados de concentración. Así lo expresa: “Permiten disfrutar de actividades restauradoras o alcanzar un flujo mental reparador”.
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La visión de Nick Haslam, profesor de psicología en la Universidad de Melbourne, aporta un matiz crítico. Aunque concibe este modelo como una herramienta para recordar que existen diversas maneras de restablecer la energía personal, cuestiona que la palabra “descanso” sea la más adecuada, puesto que bajo ese término se agrupan estrategias muy dispares, como poner límites con amistades exigentes, socializar, recibir un masaje, meditar, salir a pasear, escribir un diario o desconectar del móvil.
En línea similar, Zena Burgess, directora general de la Sociedad Australiana de Psicología en Melbourne, ha manifestado a ABC Lifestyle que cada persona utiliza palabras diferentes, y que en la consulta profesional prefiere hablar de “pausas” en lugar de descanso. Según confirma, no existe un único tipo de reposo beneficioso, y dormir por sí solo no resulta suficiente: “Queda patente que las personas necesitan diferentes tipos de pausas”.
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