Ana Pérez, médica, explica lo que pasa en tu cuerpo cuando dejas de fumar: “En solo 24 horas, el riesgo de infarto comienza a reducirse”

Dejar el cigarrillo produce mejoras medibles en la respiración, la circulación y el bienestar general en poco tiempo

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La médica Ana Pérez habla
La médica Ana Pérez habla sobre los efectos de dejar de fumar (Composición Infobae)

Los beneficios inmediatos y progresivos de dejar el tabaco superan cualquier excusa, según la médica Ana Pérez, quien plantea con contundencia: “¿Todavía crees que dejar de fumar no tiene beneficios?”. La especialista sostiene a través de un vídeo compartido en su TikTok (@anamidoctora) que incluso veinte minutos tras el último cigarrillo ya hay un cambio mensurable, al afirmar que “en veinte minutos se normaliza la frecuencia cardíaca”.

Mientras algunos pueden dudar de estas mejorías, Pérez detalla cómo continua el proceso: luego de que alguien deja el tabaco, “a las ocho o doce horas, el monóxido de carbono en tu sangre se reduce a la mitad y tus niveles de oxígeno comienzan a mejorar”. El corazón experimenta avances notables y, “en solo veinticuatro horas, tu riesgo de infarto comienza a reducirse”, precisa la médica.

No pasan muchos días antes de notar cambios sensibles: “El tabaco daña las terminaciones nerviosas de las vías respiratorias y a los dos días estos nervios comienzan a regenerarse y empiezas a recuperar el olfato y el gusto”, explica Pérez.

Beneficios con el tiempo

Esta transformación también impacta en la capacidad respiratoria; “en un mes, la tos y la dificultad respiratoria disminuyen”, señala, y además los cilios inician su tarea de limpieza pulmonar, disminuyendo el peligro de infecciones. Los efectos positivos de abandonar el tabaco no se limitan únicamente a los primeros días o semanas. Dejar de fumar repercute en múltiples aspectos de la salud física y también en el bienestar emocional y social.

La mejoría en la circulación sanguínea ayuda a que las extremidades reciban más oxígeno y nutrientes, lo que puede traducirse en una mayor capacidad para realizar actividades cotidianas y deportivas. Con el paso de los meses, la piel recupera parte de su elasticidad y luminosidad, ya que el tabaco acelera el envejecimiento cutáneo.

El consumo excesivo de tabaco
El consumo excesivo de tabaco podría afectar severamente a la salud. Foto: (iStock)

Además, disminuye el riesgo de enfermedades periodontales, la aparición de caries y la pérdida de piezas dentales, ya que la salud bucal suele verse afectada por el consumo de cigarrillos. Desde el punto de vista emocional, dejar de fumar representa un logro personal que impulsa la autoestima y la confianza en la capacidad de adoptar hábitos saludables.

Abandonar el tabaco también contribuye a mejorar la calidad del sueño, ya que la nicotina puede alterar los ciclos de descanso. El entorno de la persona exfumadora se beneficia igualmente, al reducirse la exposición al humo y el impacto del tabaquismo pasivo en familiares y amigos. Estos cambios favorecen relaciones más saludables y entornos más seguros.

Reduce el riesgo de infarto y cáncer

El avance no se detiene durante los meses posteriores. “De tres a nueve meses sin fumar, tu función pulmonar habrá aumentado un 10 % y ya habrán mejorado la bronquitis y otros problemas respiratorios”, asegura la especialista.

En paralelo, el sistema cardiovascular sigue fortaleciéndose: “En dos semanas, a tu corazón le resultará más fácil bombear la sangre”. El impacto en el riesgo de enfermedades graves es notable con el paso de los años.

El secretario general de Facua, Rubén Sánchez, ha explicado que tras una encuesta de la asociación de consumidores ocho de cada diez ciudadanos han apoyado la prohibición de fumar en terrazas de bares y restaurantes según incluye la reforma de la Ley del tabaco en la que trabaja el ministerio de Sanidad. (Fuente: FACUA)

“Pasado un año sin fumar, tu riesgo de infarto ya se ha reducido a la mitad”, apunta Ana Pérez. Más adelante, los pronósticos en cánceres también se modifican de forma drástica: “A los cinco años, habrás reducido a la mitad la posibilidad de sufrir cáncer de boca, garganta, esófago y vejiga. El riesgo de cáncer de cuello de útero y de sufrir un ictus ya es el mismo que el de una persona no fumadora”.

Al cumplirse una década, “tu riesgo de cáncer de pulmón se habrá reducido a la mitad respecto a un fumador”, añade la médica. “No dejes que tu adicción te gane la discusión. Pide ayuda”, concluye Ana Pérez.