Una pareja británica huye de las deudas y se muda a Tarragona triplicando sus ingresos: “Nunca volveríamos por elección propia”

La pareja gestiona una plataforma en línea dedicada a promocionar viviendas autosuficientes

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Georgia Kitson y su pareja
Georgia Kitson y su pareja Jack. (Instagram/@freedomwithgeorgia)

Durante años, la vida de Georgia Kitson y su pareja Jack transcurrió bajo los cielos grises y con una preocupación constante por el dinero. Vivía en una pequeña cabaña al oeste de Londres, donde el frío se hacía sentir dentro y fuera del hogar. Las facturas se acumulaban y los esfuerzos parecían no encontrar su recompensa. “No podíamos permitirnos pagar todas las facturas, no podíamos permitirnos calentar toda la cabaña” recuerda Georgia. “Estábamos atrapados en una carrera de ratas esperando una pensión”, añade.

Ambos eran autónomos. Ella terapeuta holística y él jardinero. La llegada de su primera hija, Poppy, terminó de asfixiar la economía familiar. “Fue desalentador. Teníamos a un bebé recién nacido y sentíamos que nunca salíamos adelante o que nunca teníamos dinero para hacer cosas. Nos sentíamos realmente atrapados”, relata la mujer al Daily Mail.

Pero el giro llegó. Tras el fallecimiento de la abuela de Jack de forma inesperada, la pareja recibió una herencia que, sumada a la ayuda de los padres de Georgia, les permitió imaginar una salida. En 2018 tomaron una decisión: dejar Inglaterra y comprar una finca de olivos en Cataluña por unos 90.000 euros. “Con lo que en el Reino Unido habría sido solo la entrada de una casa, aquí pudimos comprar directamente una propiedad con terreno”, explicó Georgia.

La pareja británica en su
La pareja británica en su casa. (Instagram/@freedomwithgeorgia)

Una vida completamente distinta

La finca estaba aislada, fuera de la red eléctrica y exigía un modo de vida completamente distinto. Durante seis años, la familia aprendió a generar su propia electricidad con paneles solares, a recolectar agua de lluvia y a calentarse con leña. Lejos de vivirlo como una renuncia, lo sintieron como una liberación. “Vivíamos sin deudas, rodeados de naturaleza y nuestros gastos mensuales eran muy bajos”, señaló la mujer.

Con el tiempo, aquella elección también resultó ser una inversión acertada. En 2024, vendieron la finca por 290.000 euros aproximadamente, triplicando su precio original. Con ese dinero se volvieron a mudar. Esta vez a la costa. “La propiedad que hemos comprado tiene un enorme potencial. La estamos desconectando de la red y le hemos instalado un sistema solar. Tiene un pozo, así que lo estamos aprovechando para obtener agua”, subrayó Georgia.

Hoy viven en una casa con piscina, huerto y gallinas que les proporcionan huevos a diario. Siguen apostando por la autosuficiencia y por reducir al mínimo sus gastos. Ella trabaja como asistente virtual y coach de vida, y ambos gestionan una plataforma en línea dedicada a promocionar viviendas autosuficientes. “No necesitábamos trabajar tan duro porque los gastos son muy bajos. Podemos vivir con un solo sueldo”, afirmó.

Georgia Kitson. (Instagram/@freedomwithgeorgia)
Georgia Kitson. (Instagram/@freedomwithgeorgia)

“Nunca volvería”

Sus hijos van al colegio y pasan las tardes en la playa. La rutina familiar ha cambiado por completo. “Pasamos mucho más tiempo juntos como familia. La calidad de vida es maravillosa; el coste de la vida es mucho más bajo y se puede vivir con muy poco dinero”. El clima mediterráneo y la vida al aire libre contrastan con los recuerdos en su país natal. “Allí es difícil pasar tiempo fuera: es oscuro, aburrido y llueve. Aquí la vida sucede fuera”, sentenció.

Y es que, más allá del ahorro o el tiempo, Georgia destaca la hospitalidad española. “La cultura es increíble, la gente acogedora y hay una gran comunidad de expatriados”, indicó. Echando la vista atrás, volver a Inglaterra no es una opción. “Nunca volvería por elección propia, sería el peor de los casos. Aquí tenemos algo que el dinero no puede comprar: independencia y libertad”, concluyó.