Un estudio revela la relación entre castración y longevidad en las mascotas: “Las hormonas gonadales tienen un impacto importante en la vejez”

La investigación canadiense apunta que la castración está relacionada con la fragilidad de los perros mayores

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Un perro mayor. (Pexels)
Un perro mayor. (Pexels)

La castración de mascotas es una práctica común que busca controlar la reproducción animal e impedir la cría accidental. En España, la esterilización es obligatoria para los gatos antes de los 6 meses de edad, pero entre los perros solo se impone legalmente en caso de adopción o por razones médicas.

Este pequeño procedimiento quirúrgico tiene sus ventajas, pues puede prevenir problemas como el embarazo psicológico o problemas de comportamiento, además de evitar que nazcan camadas no deseadas que acaban abandonadas. Sin embargo, la práctica podría afectar a la longevidad de las mascotas, según un reciente estudio.

Una investigación liderada por el doctor David J. Waters, experto en longevidad de la Gerald P. Murphy Cancer Foundation; y la Universidad de Purdue ha revelado que el tiempo de exposición a hormonas sexuales durante la vida influye considerablemente en la capacidad de los perros ancianos para mantener buena salud. El trabajo, publicado en Biology of Sex Differences, muestra que tanto machos como hembras que conservaron sus gónadas durante más años tuvieron muchas más probabilidades de envejecer con menor cantidad de problemas de salud.

Una vejez menos frágil

Dos perros mayores en la
Dos perros mayores en la playa. (Pexels)

El trabajo se ha realizado con 222 rottweilers de Estados Unidos y Canadá que habían vivido más años de lo normal para esta raza de perros. Las 135 hembras y 87 machos del estudio superaban ya los 13 años de vida, un 30% por encima de la expectativa promedio para estos perros. Los investigadores los dividieron en tres grupos, según los años que habían pasado sin pasar por la esterilización: menos de 2 años, entre 2 y 10 años (en machos) o 2 y 5.5 años (en hembras), y más de esas edades como grupo de máxima exposición.

Los resultados fueron claros. Los perros que se castraron más tarde tenían una vejez más robusta. “En ambos sexos, hallamos una fuerte asociación entre mayor duración de exposición a hormonas sexuales y la robustez en la vejez. Comparados con aquellos en el grupo de menor exposición, los perros con exposición más prolongada tuvieron de 3 (hembras) a 10 veces (machos) más probabilidades de envejecer con menor acumulación de problemas de salud”, expresan los investigadores en el estudio. La robustez, evaluada por pertenecer al tercio más bajo del índice de fragilidad, se relacionó así de manera directa con la duración de la función gonadal en la vida adulta. Incluso si la esterilización se realizó por problemas de salud preexistentes, la asociación entre mayor tiempo con gónadas y menor fragilidad en la vejez se mantuvo firme. “Las hormonas gonadales ejercen un impacto importante en la retención de robustez en la vejez”, concluyen.

Los autores insisten, no obstante, en que el estudio se debe interpretar con cautela, pues se ha realizado con una raza concreta y en un grupo muy específico de perros especialmente longevos. Los autores destacan que se necesitan más investigaciones, tanto en perros como en personas, para definir el papel de las hormonas sexuales en la promoción de la longevidad saludable y para desarrollar intervenciones adaptadas a la historia de exposición hormonal. El modelo canino podría resultar especialmente útil para ensayar terapias o estrategias preventivas antes de trasladarlas a humanos.