Los agricultores catalanes critican el pacto entre la Unión Europea y Mercosur: “Nos toman el pelo, no podemos competir contra esos países”

La reducción considerable de aranceles propiciada por el acuerdo incrementará la competencia

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Protestas contra el tratado con
Protestas contra el tratado con Mercosur en Francia. (Europa Press)

Las movilizaciones que los agricultores catalanes han llevado a cabo este jueves y viernes en diversos enclaves del territorio han puesto de manifiesto la preocupación del sector por el impacto que puede acarrear el acuerdo comercial ratificado entre la Unión Europea y Mercosur. La inquietud se ha centrado en que los potenciales beneficios de este pacto no repercutan en los pequeños productores y queden en manos de los grandes inversores, según han expresado representantes del sector en declaraciones recogidas por Europa Press.

La asimetría en la normativa regulatoria entre ambos bloques ha alimentado el temor de los agricultores a una mayor competencia desleal, debido a la probable entrada de productos procedentes de países con exigencias ambientales menos estrictas que las europeas. Rafel Verdiell, dedicado al cultivo del arroz en el Delta de l’Ebre (Tarragona), ha trasladado su preocupación señalando que, a su juicio, la situación actual favorece a los grandes inversores y perjudica gravemente al sector primario: “Nos toman el pelo: se aprovechan de ellos porque son mano de obra barata y arruinan a los agricultores europeos. Este acuerdo nos afectará muy negativamente, no podemos competir contra esos países”.

El acuerdo comercial, aprobado este viernes, no tendrá un impacto homogéneo en todos los sectores económicos catalanes. Mientras que áreas como la automoción podrían registrar un crecimiento de las exportaciones gracias a la reducción arancelaria, según el informe ‘Impactes econòmics de l’acord UE-Mercosur a Catalunya’ publicado por Acció —la agencia para la competitividad de la empresa del Govern—, otros sectores, como el agroalimentario, y en particular el arrocero, podrían verse perjudicados. Este análisis revela que Cataluña se sitúa como la segunda comunidad autónoma española en volumen de importaciones procedentes del Mercosur, con un 20,8% del total, únicamente por detrás de Andalucía, y subraya además el marcado incremento de las importaciones en las dos últimas décadas, que han aumentado un 58% entre 2020 y 2023. Actualmente, las compras agrícolas —con productos como frutas, habas, aceites, arroz y carne— representan el 70% del total importado desde la región sudamericana.

Según este estudio, la reducción considerable de aranceles propiciada por el pacto incrementará la competencia y podría tener un efecto negativo sobre productos agrícolas que Cataluña también destina al mercado comunitario, como el arroz o el vino.

El Gobierno ha pactado con ERC un nuevo modelo de financiación para Cataluña que garantiza 4.700 millones de euros extra para la Generalitat.

“No se beneficia a la población local”

Josep Antoni Vidal, responsable del sector del arroz en Unió de Pagesos y propietario de explotaciones arroceras en el Delta de l’Ebre, ha manifestado —en declaraciones recogidas por Europa Press— que la verdadera motivación detrás de este acuerdo reside en la búsqueda de beneficio por parte de las grandes distribuidoras. Vidal ha recurrido al ejemplo de la iniciativa ‘Todo excepto armas’ de la UE, por la que las importaciones procedentes de países menos desarrollados están exentas de aranceles salvo en el caso de las armas, con el objetivo declarado de combatir la pobreza. Sin embargo, ha puesto en duda la eficacia de este tipo de acuerdos para mejorar la situación de la población local, añadiendo: “Uno de los países a quienes beneficiaba era Birmania, el actual Myanmar, uno de los exportadores de arroz de España, pero esta gente hoy continúa igual de pobre. En estos acuerdos no se beneficia la población local, sino las grandes distribuidoras”.

Mientras las protestas se han llevado a cabo en Cataluña y otros países como Francia, Alemania o Grecia, el acuerdo ha recibido el respaldo de la mayoría cualificada de los Estados miembro de la UE. El apoyo a la firma no ha sido unánime: Francia, Hungría, Polonia, Austria e Irlanda han votado en contra y Bélgica se ha abstenido, aunque España ha mantenido su perfil como uno de los mayores defensores del pacto durante la negociación.

Desde el Gobierno central, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, Luis Planas, ha defendido que “es un grave error ver Mercosur como una amenaza, porque es una gran oportunidad, pero también para el sector agroalimentario”.

El conseller de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, Òscar Ordeig, ha señalado este viernes, previo a su encuentro con los representantes de las protestas agrarias, que el sector primario catalán puede mantener su competitividad frente a los países del Mercosur siempre que se establezcan “reglas claras y con igualdad de oportunidades”. Ordeig ha insistido en la necesidad de que no se importen productos que no hayan superado los mismos controles y restricciones que los exigidos a los productos europeos.

*Con información de Europa Press