Los seis restaurantes que compiten por hacer la mejor croqueta de jamón de España en 2026

Seis recetas llegan a Madrid Fusión para competir por el ansiado premio, algunas con sello Michelin y otras elaboradas en casas de comidas de pequeños pueblos rurales

Guardar
La mejor croqueta de España se hace en Santiago de Compostela y estos son sus secretos: “Uso aceite de girasol para que no aporte sabor”

Durante la que será la catorceava edición de la Cumbre Internacional de Gastronomía Madrid Fusión, que tendrá lugar los próximos 26, 27 y 28 de enero, se celebrará la duodécima edición del Campeonato a la Mejor Croqueta de Jamón, uno de los campeonatos más emblemáticos de esta multitudinaria feria gastronómica.

Cada año, cocineros de toda España compiten para coronarse como artistas en esta receta, todo un clásico de la cocina española que aquí se convierte en excelencia. Esta edición ha batido un récord de participación entre los candidatos, con más de 80 recetas recibidas, de entre las que se han seleccionado las 6 finalistas que presentarán su creación para optar al premio de Mejor Croqueta elaborada con jamón de Sánchez Romero Carvajal.

Estos seis cocineros, con sus respectivas seis croquetas, vienen de todas partes de España y competirán en directo para conquistar los paladares de un elenco de jueces expertos. Conforman todos ellos un podio que podríamos interpretar como la ruta perfecta para los apasionados de las croquetas de jamón, con parada en lugares como Jaén, Asturias, Madrid o Guadalajara. Estos son todos los finalistas.

Restaurante Bancal, en Madrid

La croqueta del restaurante Bancal,
La croqueta del restaurante Bancal, en Madrid (Madrid Fusión)

El cocinero Miguel Fernández Vidal presenta al concurso la croqueta de jamón que sirve en Bancal, un restaurante recomendado por la Guía Michelin que ocupa la antigua Villa Thiebaut, una casa señorial ubicada en la zona de las embajadas del barrio de Salamanca. Con opción de carta y un menú degustación, el chef presenta una cocina actual que siempre acude al producto de temporada y a las técnicas clásicas, usando el fuego y las brasas como hilo conductor.

En su carta, la croqueta aparece como una de las opciones favoritas del público, un bocado que cuesta 3,5 euros por unidad y que se elabora habitualmente con jamón ibérico alta expresión de COVAP.

Restaurante Salino, en Madrid

Croqueta de jamón del restaurante
Croqueta de jamón del restaurante Salino (Madrid Fusión)

También de la capital es la propuesta de Alejandro Cano, cocinero en el restaurante Salino, del Grupo Cachivache. A solo unos metros del parque del Retiro, esta cocina aúna inspiración mediterránea y castiza en una carta variada, con toques originales que fusionan también conceptos de otras cocinas del mundo. Allí, en su local ubicado en la calle Menorca, se preparan cada día las croquetas que conquistan a sus clientes, con un relleno extremadamente cremoso y mucho sabor a jamón. Su precio en carta es de 15 euros por una ración de seis unidades.

Más allá de este bocado de bechamel, Salino cuenta con otras especialidades famosas entre su clientela, como son los torreznos de La Raquetista, los dumplings de mogote en “manteca colorá” o los tacos de gallinejas.

Molino de Alcuneza, Guadalajara

La croqueta de Molino de
La croqueta de Molino de Alcuneza (Madrid Fusión)

Desde Sigüenza llega una croqueta con estrella Michelin: la elaborada por Samuel Moreno en el restaurante Molino de Alcuneza. El chef, quien ha trabajado en algunas de las cocinas más importantes del país, se presenta a este concurso con una croqueta que sirve en el bistró, un lugar en el que el tapeo toma tintes de alta cocina.

Tanto en la carta del bistró como en el menú degustación del estrella Michelin encontramos una cocina moderna, de base tradicional, centrada en sacar a la luz los maravillosos productos de temporada de la serranía de Sigüenza como son la caza, las setas o la miel. Como curiosidad, la bechamel de su croqueta se prepara con harina de centeno gigantón de producción ecológica y local. Cada ración de estos bocados tiene un precio de 19 euros.

La Raíz 15 Casa de Comidas, en Asturias

Las croquetas de la casa
Las croquetas de la casa de comidas La Raíz 15 (Madrid Fusión)

Una casa de comidas sin lujos pero con unas vistas dignas de una visita. Eso es La Raíz 15, el restaurante de un pequeño pueblo de Asturias que se presenta al concurso nacional con una de las propuestas favoritas del jurado. Sus croquetas se incluyen habitualmente en un menú de mercado cerrado, que cambia según las exigencias de la temporada.

Además de la comida, el lugar es excepcional para pasar un rato agradable disfrutando de las vistas que ofrecen su terraza y también sus ventanales, enfocados hacia el verde brillante del valle del río Candín y hacia los dos pozos mineros que allí se encuentran.

El Nuevo Molino, en Cantabria

Las croquetas de Toni González
Las croquetas de Toni González en El Nuevo Molino (Madrid Fusión)

Lo que en el siglo XVIII fue un molino de agua alimentado por el río Pas, en 1970 comenzó a funcionar restaurante, una larga tradición que hace solo un par de años se renovaba para convertirse en lo que hoy conocemos como El Nuevo Molino. Este enclave llama la atención también por su jardín, con una antigua capilla desacralizada y hasta un gran hórreo que hoy funciona como restaurante complementario, con ambiente de bistró y un económico menú del día, llamado Le Hórreo.

Toni González es el chef encargado de los fogones, también el que representará al restaurante cántabro en la gran final celebrada en Madrid Fusión. Sus croquetas de jamón se hacen con leche fresca de Cantabria y, dicen desde el restaurante, “hablan de lo sencillo bien hecho”. El precio de cada ración es de 14 euros.

Restaurante Radis, en Jaén

La croqueta del restaurante Radis,
La croqueta del restaurante Radis, en Jaén (Madrid Fusión)

Viajamos al sur para llegar a la última de las propuestas finalistas, la croqueta que Juanjo Mesa prepara en su restaurante Radis, ubicado en la ciudad de Jaén. Premiado con una estrella en la Guía Michelin, este joven chef se ha coronado como una de las figuras más importantes de la alta cocina andaluza, con una propuesta que ha revolucionado la oferta gastronómica de la ciudad.

En su pequeño y céntrico local, que recrea la estética de un bistró contemporáneo con la cocina abierta, el chef lo apuesta todo a un menú degustación sorpresa que bebe tanto de la tradición como de los recuerdos de infancia en su pueblo, Pegalajar.