El café es un vicio discreto, tan aceptado que forma parte de nuestra rutina mañanera y cultura. Pero más de una taza al día puede que nos deje nerviosos, provocando picos de ansiedad e incluso sentar mal al estómago.
Diferentes tipos de café
No todos los cafés son iguales, el molido suele ser más intenso y potente que el instantáneo. También es importante la preparación de este. El café filtrado estándar contiene entre 80 y 120 miligramos de cafeína mientras que un espresso puede tener hasta 90 miligramos en solo 30 mililitros.
La tolerancia variará según el tipo de café, la marca, la edad, los medicamentos consumidos e incluso las horas de sueño. “El mismo café puede resultar agradable para una persona y demasiado estimulante para otra”, explica Emily English, nutricionista y autora de los superventas So GoodyLive to Eat.

La cafeína es absorbida una hora después de su consumo, y alcanza máximos en sangre a los 30 minutos. El efecto puede durar entre 3 y 7 horas en personas sanas. Este tiempo podría verse afectado por la edad o la genética. “Muchas personas se vuelven más sensibles a la cafeína con la edad”, afirma Nichola Ludlam-Raine dietista titulada y portavoz de la Asociación Dietética Británica (BDA).
Según la universidad de Bath, la edad no es el principal factor, pero una mutación en uno de los genes del metabolismo de la cafeína influiría en su permanencia en el organismo. Esta mutación explica porque algunas personas no pueden tomar más de una taza diaria. La cafeína se metaboliza en el hígado y a la vez que envejecemos las enzimas van reduciéndose. Las hepáticas (CYPIAZ), que son las que consumen la cafeína, se vuelven menos activas.
Expertos sí que apuntan que el metabolismo se ralentiza con la edad y que hay una mayor sensibilidad entre los 65 y 70 años. Se tarda un 33% más en metabolizar y se empieza a notar a los 40. Los cambios hormonales con la edad marcan una gran diferencia. El estrógeno también ralentiza la absorción de la cafeína, por lo que en períodos de fluctuaciones hormonales como la perimenopausia o la toma de anticonceptivos puede aumentar la probabilidad de efectos secundarios como ansiedad, palpitaciones o problemas de sueño, explica Ludlam-Raine.

Consecuencias del consumo excesivo
El café en dosis elevadas puede ser muy perjudicial, aumentando los niveles de estrés. Además, puede provocar arritmias cardíacas en algunos casos.
Uno de los efectos más conocidos es el insomnio. Nerviosismo e inquietud son algunos de los síntomas de la cafeína, por tanto es posible que se reduzcan las ganas de dormir o que sea más complicado conciliar el sueño.
El consumo excesivo nos puede generar a una adicción. Cuando se toma de forma regular, las personas nos volvemos tolerantes y necesitamos tomar una dosis mayor. Al dejar de tomar café pueden aparecer dolores de cabeza y gran irritabilidad. Finalmente, y en la mayoría de los casos, el café ocasiona numerosos problemas digestivos como la irritación de colon o diarrea.
Por eso, aunque el café no sea un riesgo severo para la salud, hay que vigilar su consumo y mantener unos hábitos y un estilo de vida saludable. Pues el uso repetido de cafeína puede generar una dependencia psicológica, y graves efectos secundarios, que nos imposibiliten el día a día.
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