Esta es la razón por la que los fumadores tosen tanto, según un doctor: “Actúa como una escoba dentro de tus pulmones”

El tabaco provoca numerosos efectos negativos en el organismo

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Persona tosiendo. (iStock)
Persona tosiendo. (iStock)

Fumar es una de las actividades más perjudiciales para la salud. Según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), un 23% de la población adulta española lo hace de manera regular.

Esto no solo aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades respiratorias y cardiovasculares, sino que también afecta a otros órganos y sistemas del cuerpo. La exposición constante a sustancias tóxicas, presentes en el humo, provoca un desgaste progresivo de los tejidos y reduce la capacidad pulmonar.

Es probable que alguna vez hayas visto que las personas que fuman tosen con frecuencia, un fenómeno que tiene una explicación a nivel físico. Alexandre Olmos ha publicado recientemente un vídeo en su cuenta de TikTok (@dr.alexandreolmos) en el que explica por qué ocurre esto.

La razón por la que ocurre

La tos frecuente de los fumadores se debe a los cilios, pequeñas estructuras semejantes a pelitos que recubren las vías respiratorias. Su función es empujar el moco, las partículas y otras impurezas hacia la garganta. “Actúa como una escoba dentro de tus pulmones”, afirma el doctor.

El humo del tabaco daña progresivamente estos cilios, provocando que desaparezcan. Sin este mecanismo de limpieza, el cuerpo necesita compensar mediante la tos constante. Cuantos menos cilios permanecen activos, más intensa y frecuente se vuelve la respuesta del organismo, lo que explica por qué muchos fumadores parecen no poder dejar de toser.

La buena noticia es que este daño puede revertirse. Al abandonar el tabaco, los cilios comienzan a regenerarse poco a poco, y la tos disminuye gradualmente. El organismo cuenta con sistemas de defensa eficaces que, si se cuidan, permiten recuperar la capacidad natural de limpieza de los pulmones y reducir los síntomas.

Otras consecuencias del humo en las vías respiratorias

Más allá de la tos molesta y la irritación inmediata, fumar provoca cambios realmente preocupantes en los pulmones que muchas veces pasan desapercibidos hasta que derivan en complicaciones graves.

El secretario general de Facua, Rubén Sánchez, ha explicado que tras una encuesta de la asociación de consumidores ocho de cada diez ciudadanos han apoyado la prohibición de fumar en terrazas de bares y restaurantes según incluye la reforma de la Ley del tabaco en la que trabaja el ministerio de Sanidad. (Fuente: FACUA)

Las sustancias químicas presentes en el humo del tabaco no solo dañan los cilios, sino que también alteran la producción de moco y afectan la elasticidad del tejido pulmonar. Esto dificulta la correcta oxigenación de la sangre y aumenta la probabilidad de infecciones respiratorias frecuentes, como bronquitis y neumonía.

Además, el tabaquismo genera inflamación crónica en las vías respiratorias, lo que hace que los pulmones estén constantemente irritados y tengan menos capacidad para responder a agentes externos.

El humo también afecta a la microflora de la mucosa respiratoria, alterando el equilibrio natural de bacterias y aumentando la vulnerabilidad a infecciones. Los vasos sanguíneos del tejido pulmonar se ven comprometidos, reduciendo la eficiencia de los intercambios de gases y provocando sensación de falta de aire incluso en actividades ligeras.

Dejar de fumar no solo detiene la progresión de estos daños, sino que permite que muchos de los sistemas de defensa pulmonar comiencen a recuperarse. Con el tiempo, la inflamación disminuye, la circulación mejora y la capacidad respiratoria aumenta, lo que demuestra que abandonar el tabaco es fundamental.