La aurora boreal que podría teñir los cielos de España después de 20 años

La combinación de tormentas solares extremas y cielos libres de contaminación lumínica podría regalar imágenes históricas e inolvidables

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Captan una impresionante aurora boreal en Noruega
La aurora boreal que podría teñir los cielos de España. (Imagen de Archivo)

La posibilidad de que España vuelva a ser escenario de una aurora boreal ha despertado una expectación inusual entre astrónomos y aficionados a la observación del cielo. La experiencia vivida en mayo de 2024, cuando los cielos de Cádiz, Zaragoza, Lugo o Tarragona se tiñeron de verdes, rosas y violetas, demostró que este fenómeno, tradicionalmente reservado a los países árticos, puede manifestarse también en el sur de Europa bajo condiciones excepcionales.

Por primera vez desde 2004, la península podría volver a disfrutar de un fenómeno que parecía exclusivo de Islandia o Laponia. La explicación está en el aumento de la actividad solar, que se encuentra cerca de su pico dentro del actual ciclo de once años.

En estas fases de máxima energía, el Sol lanza enormes nubes de plasma al espacio, conocidas como eyecciones de masa coronal (CME). Cuando una segunda eyección, más rápida, alcanza y absorbe a la primera, se produce lo que los expertos llaman una “tormenta solar caníbal”, es decir, una auténtica avalancha de partículas cargadas que puede golpear la magnetosfera terrestre con fuerza suficiente para generar auroras visibles a latitudes bajas.

Cuando el viento solar pinta el cielo

Las auroras boreales son el resultado de la interacción entre las partículas del viento solar y el campo magnético de la Tierra. Al chocar con la atmósfera, estas partículas excitan los átomos de oxígeno y nitrógeno, que liberan energía en forma de luz.

El color depende del tipo de gas implicado: el oxígeno produce tonalidades verdes (las más comunes), mientras que el nitrógeno genera brillos rosados o violáceos. Cuanto más intensa sea la tormenta geomagnética, más al sur puede desplazarse el llamado óvalo auroral, el cinturón donde se hacen visibles estas luces danzantes.

El color depende del gas liberado. (Foto AP/Robert F. Bukaty, Archivo)
El color depende del gas liberado. (Foto AP/Robert F. Bukaty, Archivo)

Tormentas solares de clase G4 y G5: señales de alerta en el cielo

La intensidad de las tormentas solares se mide mediante dos indicadores principales: la escala G, que va del nivel G1 (leve) al G5 (extremo), y el índice Kp, que cuantifica la actividad geomagnética de la Tierra en una escala de 0 a 9.

Cuando el índice Kp supera valores de 6 o 7, el óvalo auroral se expande hacia el sur, aumentando las probabilidades de observación desde España. Los fenómenos G4 o G5, que los especialistas asocian con grandes eyecciones de masa coronal, son los que hacen posible que las auroras lleguen a latitudes mediterráneas.

Predecir el momento exacto, una tarea imposible

Pese al entusiasmo mediático que despiertan los titulares sobre una “gran aurora boreal en España”, los expertos advierten que no es posible predecir con exactitud cuándo ocurrirá. Incluso con los sistemas de monitoreo solar más avanzados, las eyecciones de masa coronal solo pueden anticiparse con unos cuatro días de margen.

Lo que sí se sabe es que el periodo comprendido entre finales de 2025 y comienzos de 2026 coincide con el punto álgido del actual ciclo solar, por lo que la probabilidad de nuevas auroras sobre España es alta.

Entre auroras boreales y un día que dura cuatro meses: estas son unas de las islas más impresionantes de Noruega.

Cómo y dónde ver una aurora boreal desde España

Quienes deseen intentar presenciar una aurora boreal en suelo español deben tener paciencia, suerte y unas condiciones idóneas:

  • Cielos despejados y oscuros, lejos de la contaminación lumínica urbana.
  • Zonas rurales del norte peninsular, especialmente Galicia, León, Navarra o los Pirineos.
  • Orientarse hacia el norte o noreste, donde el fenómeno suele concentrarse.
  • Seguir las alertas geomagnéticas cuando el índice Kp supere los 6 puntos.

La altitud también ayuda: las montañas y áreas sin nubes ni luces artificiales ofrecen las mejores vistas posibles.