
El método 9-9-6, que supone trabajar de 9 de la mañana a 9 de la noche seis días a la semana, un total de 72 horas semanales, ha irrumpido con fuerza en la ciudad de San Francisco marcando la agenda y la vida de muchas startups y trabajadores del sector tecnológico.
El fenómeno, que tiene multitud de implicaciones en la vida personal y social de los empleados, se caracteriza por la renuncia a los excesos y una entrega casi total a la productividad: “No beber, no drogarse, 9-9-6, levantar hierro, llegar lejos en la vida, matrimonio precoz, monitorear tu descanso, comer filetes y huevos”, resumía Daksh Gupta, fundador de una startup, en declaraciones recogidas por The San Francisco Standard. Una frase utilizada casi como eslogan que ha generado tanto burla como admiración, y que evidencia la radicalidad de este nuevo estilo de vida.
Una tendencia que sólo ocurre en San Francisco
El economista Ara Kharazian, de la fintech Ramp, analizó los datos de gasto en tarjetas corporativas y detectó que los empleados de San Francisco están trabajando significativamente más los sábados que hace un año. En concreto, encontró un “marcado aumento en la actividad de gasto de los empleados los sábados a partir del mediodía y hasta la medianoche”.
Kharazian subraya que esta tendencia es exclusiva de la ciudad: “Esto no está ocurriendo a nivel nacional. Ni en Nueva York, Miami, Austin ni en ningún otro centro tecnológico. El 9-9-6 solo está ocurriendo en San Francisco”, declaró a The San Francisco Standard. Incluso el experto ha reconocido que no esperaba observar este cambio: “Es bastante raro ver un cambio tan drástico en los hábitos de gasto y de trabajo de las personas”.
La raíz de este modelo proviene de China, donde se popularizó en gigantes tecnológicos como Alibaba y Huawei en la década pasada. Mientras Silicon Valley solía distinguirse por beneficios generosos y flexibilidad, ahora el 9-9-6 se está imponiendo como símbolo de compromiso y hasta como meme en la ciudad californiana de San Francisco.
Grupos de trabajo extremos “alineados con la misión”
El auge de la inteligencia artificial y la competencia global han impulsado esta cultura laboral extrema. Algunos fundadores temen perder el tren tecnológico o ser superados por rivales, tanto locales -estadounidenses- como asiáticos. En este clima, la presión sobre los empleados y los emprendedores se intensifica: “Los fundadores siempre han trabajado muy duro, jornadas muy largas, porque tienen algo en juego”, señaló Eric Bahn, socio general en la firma de capital riesgo Hustle Fund, a The San Francisco Standard, pero añadió extrañado: “La expectativa de que los empleados trabajen 9-9-6 es lo que me parece nuevo”.
Cyril Gorlla, de 23 años, cofundador y director de la startup CTGT, ejemplifica la vertiente más radical de esta tendencia. Sus jornadas de más de 14 horas responden, según afirma, a la necesidad de construir una inteligencia artificial “a prueba de balas”. Comparando la situación actual con otros proyectos históricos, Gorlla ha destacado al medio estadounidense: “Esta cultura laboral no es inédita si se consideran las culturas laborales estrictas del Proyecto Manhattan y las misiones de la NASA. Estamos resolviendo problemas de una magnitud similar o incluso más importante”.
En este sentido, la startup CTGT, respaldada por Google, Paul Graham y Michael Seibel, se contrata exclusivamente a quienes están “alineados con la misión” y entusiastas por trabajar más de 70 horas semanales. Otras empresas, como Mercor -valorada en 2.000 millones de dólares y que recluta para OpenAI-, establecen explícitamente la semana de seis días, incentivando el descanso dominical pero manteniendo la presión de la entrega y la presencialidad.
“Es solo una extensión del meme performativo de hombre”
No todos ven el 9-9-6 como ejemplo a seguir. El inversor Deedy Das advierte: “El error más común que cometen los jóvenes fundadores es obligar a todos a trabajar 24/7 o 9-9-6. Por lo general, no se construyen empresas que duren generaciones con una mentalidad de capataz”. Añade que este modelo puede espantar al talento senior y limitar la creatividad. Según Nate Bosshard, fundador de Offline Ventures, el modelo 9-9-6 “es solo una extensión del meme performativo de hombre”.
En espacios como StartupHQ, conocido como Y-Scraper, el 9-9-6 se interpreta de forma más flexible. Matt Tengtrakool, director de Givefront, reconoce: “Cuando dices que trabajas 9-9-6 en San Francisco, es más una mentalidad de que el trabajo es tu vida que una rígida rutina a seguir”. La vida laboral, el gimnasio, las siestas y el trabajo se confunden en un mismo ciclo.
Ante la implantación creciente de este modelo, algunos ya advierten sobre la siguiente fase importada de China: el “0-0-7”, trabajar 24 horas al día, siete días a la semana. La escritora Jasmine Sun explica: “En China, los tech bros dicen que trabajan 0-0-7, es decir, de medianoche a medianoche, siete días a la semana. Es curioso que San Francisco acaben de descubrir el 996”, apunta en declaraciones a The San Francisco Standard.
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