“Escucha, esto no es legal”: la experiencia de ‘Cenando con Pablo’ en Aarde, el restaurante del “postureo” de futbolistas y famosos en la Puerta de Alcalá

Pablo pide varios platos para evaluar y recomendar cuáles son los mejores del local. Pero al final se lleva una sorpresa inesperada: un gasto añadido que podría haber evitado

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El influencer ha recomendado varios
El influencer ha recomendado varios platos a sus seguidores, pero otros le han gustado menos (Aarde).

Pablo Cabezali, más conocido como Cenando con Pablo, ha visitado el restaurante del “postureo” en Madrid: Aarde, que se encuentra en la Puerta de Alcalá. El creador de contenido se ha acercado al mundo de los famosos y los políticos en esta experiencia, que ha compartido con su seguidores en TikTok.

Su vídeo arranca con la frase “Esto no es legal. No es que no es legal, es que el cliente tiene que recibir el precio final cuando le llega la carta”.

El influencer ha probado varios platos del restaurante y ha compartido cuáles de ellos pediría de nuevo.

Los platos en ‘Aarde’

La experiencia gastronómica de Pablo ha empezado con media ración de risotto con queso y trufa negra. “Qué bueno, qué blandito está”, comenta el creador de contenido, apreciando sobre todo el queso y el aceite en el plato. Por otra parte, Pablo ha definido la trufa de “calidad un poco inferior” porque cruje a la hora de masticarla.

“Es un plato que repetiría si volivese y no me importaría pedírmelo otra vez en esta comida”, es la sentencia final de Pablo.

Su viaje gastronómico sigue con los nigiri de wagyu con caviar: un plato con una presentación preciosa y, según afirma el creador de contenido, muy delicioso, a pesar del sabor fuerte a soja en el arroz.

El siguiente plato que ha pedido Pablo han sido los uramaki con salmón, rúcula y yuzu. Este no ha podido impresionar al creador de contenidos, quien ha afirmado que “no tiene nada de especial”.

Noticias del día 29 de septiembre del 2025.

Después, el influencer ha probado la berenjena asada con yema de huevo, que tampoco le ha impresionado: “no me gusta el toque que le da la yema. No le aporta nada”.

El próximo plato que ha pedido Pablo ha sido el pixín al habanero: el pescado, según el influencer, ha sido muy bien preparado, “tierno por dentro bien combinado todo”, y lo ha recomendado a sus seguidores.

El siguiente ingrediente en esta poción mágica de sabores ha sido el steak tartar de solomillo, que no ha sido lo mejor que ha probado Pablo en el restaurante hasta ahora, pero tampoco le ha disgustado.

Por fin, ha llegado el tiempo para lo mejor de cada comida: el postre. Pablo ha apostado por un bizcocho de cacahuete y plátano con helado de vainilla. “Lo afirmo. He elegido un buen postre”, concluye orgullosamente el influencer.

La sorpresa final

Pablo procede a pedir la cuenta al final de su comida y la suma le sorprende: el total es 205.80 euros. Cuando examina la cuenta cuidadosemente, Pablo se da cuenta de que los precios puestos en la carta no se corresponden con los que están en la cuenta.

Al fijarse bien, el influencer nota que hay un gasto añadido de 10% por consumo en la terraza.

El influencer no se queda contento con la explicación, sin embargo, afirmando que “esto no se puede hacer”. Decide no quejarse o pedir rebaja.

A pesar de este pequeño accidente, la sentencia final de Pablo es que en el restaurante se come bien, siempre y cuando uno sabe qué quiere pedir. Él mismo vuelve a recomendar, el risotto, los niguiris y el pixín.

Este accidente nos invita a fijarnos bien en los gastos añadidos cuando elegimos donde sentarnos en un restaurante.