
El príncipe Guillermo y Kate Middleton han dado un paso importante en su vida familiar. Tras años de cambios residenciales y ajustes a sus nuevas responsabilidades como herederos al trono, los príncipes de Gales se preparan para mudarse a final de año a lo que esperan sea su hogar definitivo: Forest Lodge, una majestuosa propiedad situada en el corazón de Windsor Great Park, valorada en 16 millones de libras y cargada de historia.
La decisión, sin embargo, no ha estado exenta de controversia. El cierre de accesos a parte del parque y la reubicación de algunos vecinos han despertado críticas en el entorno de la finca, empañando el inicio de lo que debía ser una mudanza ilusionante.
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La familia Gales ha vivido los últimos tres años en Adelaide Cottage, una vivienda de cuatro dormitorios dentro de Windsor. La elección de esta residencia en 2022 respondía al deseo de estar cerca de la difunta reina Isabel II y de los colegios de sus hijos. Sin embargo, con el tiempo, la casa resultó ser demasiado pequeña para cubrir sus necesidades familiares y profesionales.
“Está destinada a ser una residencia de trabajo y no hay espacio para una oficina ni para albergar a más de unos pocos invitados a la vez”, explicaba una fuente cercana a Kensington Palace al diario The Mirror. La pareja no cuenta con personal interno y desea mantener esa dinámica, pero aun así necesitaban un lugar más amplio donde sus hijos pudieran crecer y ellos trabajar con mayor comodidad.
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Forest Lodge, en cambio, ofrece todo lo que Adelaide Cottage no podía: ocho dormitorios, salones de gran tamaño, establos, casas de invitados, un estanque, jardines privados y hasta pista de tenis. Una propiedad de Grado II, catalogada en 1972, que conserva elementos originales como techos abovedados, cornisas de estuco, ventanales venecianos y bodegas históricas.
Las reformas y la mudanza
Construida hace 328 años, Forest Lodge ha pasado por varias remodelaciones. En 2001 se alquilaba por 15.000 libras al mes, pero la pareja ya ha solicitado nuevas licencias de planificación para adaptar la vivienda a sus necesidades actuales. Según The Mirror, los duques asumirán íntegramente los costes de las reformas, lo que significa que el contribuyente no se verá afectado.
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Pero el traslado de la pareja ha traído consigo una consecuencia inesperada: la restricción del acceso a unas 60 hectáreas del Windsor Great Park, zona que ha sido cerrada con vallas, cámaras y paisajismo para garantizar la seguridad de los futuros reyes.
Los residentes de la zona pagan una tasa anual de 110 libras por el mantenimiento del parque y muchos se sintieron “decepcionados” al recibir la notificación de que ya no podrían usar parte del bosque ni el aparcamiento. “Muchos de nosotros llevamos 20 años paseando a nuestros perros por aquí, así que que nos digan que ya no podemos es un golpe bajo. Pagamos anualmente para el mantenimiento de un parque, pero ya no nos van a permitir usar parte de él. Solo nos han avisado con unos días de antelación para decirnos que esta sección del bosque va a cerrar para siempre. Ahora tendré que coger el coche para ir más lejos y sacar a pasear a mi perro”, lamentaba una vecina a The Mirror.
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Otros residentes, en cambio, mostraron comprensión. “Obviamente, es decepcionante, ya que a mi perro le encanta este lugar. Venimos cada dos semanas y ahora tendremos que buscar otro lugar para que recorra los kilómetros. Pero entiendo perfectamente que la seguridad de Guillermo, Kate y su familia es primordial, así que debemos asegurarnos de que puedan vivir felices aquí”, comentaba Tom Bunn, ingeniero mecánico de 32 años.
La reubicación de dos familias que vivían en antiguas dependencias de la finca también generó debate. Según The Mail on Sunday, recibieron la orden de abandonar sus casas al encontrarse demasiado cerca de la residencia real, aunque posteriormente fueron trasladados a otras propiedades del parque de características similares.
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Un nuevo comienzo tras años difíciles
El traslado a Forest Lodge no solo responde a cuestiones logísticas. Según fuentes citadas por The Sun, la pareja considera esta mudanza como la oportunidad de empezar de nuevo tras un periodo complicado en sus vidas. Y es que durante su estancia en Adelaide Cottage, la familia atravesó momentos muy duros: la muerte de Isabel II en 2022 y, dos años más tarde, los problemas de salud de Carlos III y de la propia princesa de Gales, que tuvo que anunciar públicamente su tratamiento contra el cáncer. “Mudarse les da la oportunidad de dejar atrás recuerdos tristes y escribir un nuevo capítulo”, señaló la fuente.
El hecho de que la mansión esté situada a apenas diez minutos de la escuela Lambrook, donde estudian los tres niños, también ha sido determinante. Tanto Guillermo como Kate participan personalmente en las rutinas escolares de sus hijos y buscan que su vida se mantenga lo más cercana posible a la normalidad.
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