
El azúcar glass es un ingrediente esencial en repostería y decoración de postres. Su textura extremadamente fina y su capacidad para disolverse rápidamente lo convierten en el complemento perfecto para dar el acabado final a creaciones dulces. Tanto para espolvorear como para elaboraciones más sofisticadas, el azúcar glass permite lograr ese toque visual y de sabor que realza tartas, bizcochos, frutas o bollería.
Suele emplearse especialmente en la cobertura de bizcochos, magdalenas, galletas y frutas. En repostería española es habitual encontrarlo decorando la tarta de Santiago, el pastel siciliano o los clásicos merengues y panqueques con frutas. Aunque se puede adquirir ya listo, también es posible prepararlo en casa a partir de azúcar blanco, logrando así una alternativa práctica y económica para tener siempre disponible.
Receta de azúcar glass
La receta para elaborar azúcar glass en casa es sencilla y requiere únicamente azúcar blanco como ingrediente principal. Lo fundamental es triturar el azúcar hasta obtener una textura impalpable, similar al polvo. El procedimiento puede realizarse fácilmente con la ayuda de un molinillo o procesador de alimentos. El resultado final debe ser un polvo blanco, suave y sin grumos, ideal para espolvorear sobre postres y dulces.
Tiempo de preparación
- Preparación activa: 5 minutos
- No requiere cocción ni reposo.
Ingredientes
200 gramos de azúcar blanco (ajustable según la cantidad deseada).
Cómo hacer azúcar glass, paso a paso

Coloca el azúcar blanco en un molinillo de café, batidora o procesador de alimentos resistente.
- Tritura el azúcar en varias tandas cortas, revisando entre cada una para evitar el sobrecalentamiento de la máquina.
- Tamiza el azúcar triturado utilizando un colador fino para eliminar cualquier cristal o grumo restante y obtener una textura perfectamente homogénea.
- Repite el triturado y tamizado si observas que no se ha alcanzado la fineza adecuada.
- Guarda el azúcar glass en un recipiente hermético, lejos de la humedad.
Consejos clave:
Usa azúcar blanco de grano medio o fino para facilitar la trituración y obtener mejores resultados.
No dejes el procesador funcionando mucho tiempo seguido para evitar la fricción y la formación de grumos.
¿Cuántas porciones rinde esta receta?
200 gramos de azúcar glass son suficientes para decorar o preparar entre ocho y diez postres pequeños, o cubrir dos tartas medianas.
¿Cuál es el valor nutricional de cada porción de esta receta?
- Energía: 387 kcal (por 100 gramos)
- Hidratos de carbono: 100 g
- Azúcares: 100 g
- Grasas: 0 g
- Proteínas: 0 g
- Sodio: 0 mg
Cabe señalar que estas son estimaciones, y los valores nutricionales precisos dependen de los ingredientes específicos utilizados en la preparación y las cantidades de cada porción.
¿Cuánto tiempo se puede conservar esta preparación?
El azúcar glass se conserva hasta seis meses en un recipiente hermético, almacenado en un lugar fresco y seco, alejado de la humedad y las fuentes de calor.
Tres recetas en las que utilizar azúcar glass
Mini tartas de Santiago

Inspiradas en la tradicional tarta gallega, estas mini tartas se elaboran con una mezcla de almendra molida, huevos, azúcar y un toque de canela y ralladura de limón. Se hornean en moldes individuales hasta que quedan doradas y firmes. Una vez frías, se decoran con una plantilla de cruz de Santiago y se espolvorean generosamente con azúcar glas tamizado. Es un postre sencillo, sin harina, ideal para celíacos y perfecto para lucirse en celebraciones o como detalle gourmet.
Bizcocho de calabaza con frutos secos

Este bizcocho aprovecha la dulzura natural de la calabaza cocida y escurrida para crear una masa jugosa, aromatizada con canela y enriquecida con frutos secos como pipas de girasol o nueces. Tras mezclar con huevos, mantequilla y azúcar, se hornea lentamente hasta que adquiere una textura esponjosa y un color dorado intenso. Los frutos secos también se añaden por encima para un acabado crujiente. Una vez frío, se puede espolvorear con azúcar glas para darle un toque final decorativo.
Galletas de mantequilla caseras

Estas galletas clásicas se preparan con mantequilla en pomada, azúcar glas, huevo y un poco de esencia de vainilla. Tras formar una masa compacta, se enfría en la nevera para facilitar el cortado con moldes de diferentes formas. Luego se hornean hasta que estén ligeramente doradas y crujientes. Son perfectas para decorar con azúcar glas o glaseado una vez frías, y se conservan muy bien, por lo que son ideales para regalar o tener en casa como tentempié dulce.
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