
Reducir la edad biológica en dos años tras solo tres ciclos de una dieta que imita el ayuno es la afirmación que sostiene Valter Longo, bioquímico de 57 años y una de las voces más reconocidas en el estudio de la longevidad. Desde su puesto como director del Longevity Institute en la University of Southern California, Longo defiende que este régimen no solo puede rejuvenecer el organismo, sino que representa una alternativa más segura frente a la popularidad creciente de los medicamentos para adelgazar, a los que atribuye riesgos considerables para la salud.
Longo, nacido en Génova y criado en una familia de raíces calabresas, se interesó por la longevidad desde la infancia, motivado por la muerte de su abuelo. “Tuve una reacción extraña: tenía cinco años y me hubiera gustado poder curarlo mejor”, cuenta en una nueva entrevista en el diario italiano Corriere della Sera. Su trayectoria profesional lo llevó a Estados Unidos, donde se formó en bioquímica y neurobiología del envejecimiento, y donde ha dedicado décadas a investigar cómo la alimentación puede influir en la esperanza y calidad de vida. “Contribuí a la longevidad de mi familia: cuando me mudé con una tía a Chicago para estudiar música, descubrí que tenía primos obesos, con diabetes avanzada por culpa de una dieta llena de azúcares y carne. Yo empecé a tener el colesterol alto. Era 1992 y empecé a trabajar con Roy Walford, el mayor experto mundial en longevidad”, destaca. Su experiencia personal reforzó su convicción sobre la importancia de la dieta en la prevención de enfermedades.
Por ello, el especialista se muestra crítico frente al auge de los medicamentos inyectables para adelgazar. “Deberían usarse cuando todo lo demás ha fallado, porque tienen una serie de efectos secundarios demostrados”, comenta en Corriere della Sera. “En mi nuevo libro, ‘El peso de la longevidad’, hago una comparación con los osos grizzly: durante el reposo invernal entran en un estado de semi-hibernación durante el cual pierden entre el 20% y el 40% de su peso corporal. Imaginen que un guardabosques captura un grizzly antes del invierno y le administra una inyección semanal de un agonista del receptor GLP-1. Es lo que muchos médicos hacen con los pacientes: sugerir una terapia farmacológica antes de proponer un nuevo estilo de vida”. Además, al suspender el tratamiento, existe una tendencia a recuperar el peso perdido, pero en forma de grasa, lo que agrava el problema inicial.
Qué es la dieta que imita el ayuno
La dieta que imita el ayuno, desarrollada y promovida por Longo, consiste en un régimen de cinco días que puede repetirse cada tres a seis meses. Durante este periodo, las comidas principales incluyen sopas de verduras como champiñones, tomate o minestrone de quinoa, acompañadas de tentempiés como galletas de kale, barritas de chocolate, aceitunas y bebidas de naranja. El objetivo principal no es la pérdida de peso, sino la reducción del riesgo de enfermedades cardiovasculares y oncológicas. Entre los efectos secundarios más frecuentes, Longo menciona dolor de cabeza y fatiga, especialmente hacia el cuarto día del ciclo.
Los resultados de los estudios realizados en colaboración con universidades italianas y estadounidenses refuerzan las afirmaciones de Longo. En pacientes con enfermedades renales crónicas, la dieta mostró una disminución de la proteinuria y un “reinicio” general de órganos como el hígado, los músculos, el páncreas y el sistema nervioso. Tras tres ciclos, los participantes presentaron una edad biológica dos años y medio inferior a la cronológica. Además, investigaciones de la Universidad de Tor Vergata demostraron que, en seis meses, tres ciclos de esta dieta permiten perder una cantidad de peso similar a la conseguida con tratamientos farmacológicos.

En cuanto a sus propias rutinas, Longo afirma que predica con el ejemplo. Su desayuno consiste en una frisella integral con crema de chocolate de almendras y cacao, importada desde Altamura. Omite el almuerzo y opta por una merienda ligera de té y galletas, mientras que la cena suele incluir pescado y pasta con legumbres. Longo también se pronuncia sobre algunos mitos alimentarios. Rechaza la creencia de que las proteínas animales favorecen la pérdida de peso, citando estudios de Harvard que relacionan su consumo con el aumento de peso y el riesgo de diabetes.
En el plano personal, Longo aspira a vivir hasta los 120 años. Y concluye diciendo que, para él, el fin del mundo sería tener “una pastilla para todo, para no subir escaleras, para no correr, para no comer. Sería el fin de nuestra especie”.
Últimas Noticias
Juan Diego Botto habla en ‘La Revuelta’ sobre el 50º aniversario del golpe de Estado en Argentina: “Intentamos que no se olvide el horror del fascismo”
El intérprete aprovechó su paso por el programa para pedir que la sociedad permanezca atenta ante posibles señales y recordó la situación actual en Gaza

El restaurante de Madrid donde el pescado se convierte en experiencia: “Las redes han educado al cliente; si alguien ofrece angula en junio, desconfían”
La cuarta apertura del Grupo Rocacho mira hacia el mar con una oferta basada en el pescado y el marisco fresco

El laberinto de la muerte digna en España: las cifras que demuestran demoras, bloqueos y cientos de personas esperando respuesta
Cataluña es la comunidad autónoma que más eutanasias concede, pero casi la mitad de las personas mueren antes de que se complete el proceso

49 años del peor accidente aéreo de la historia que dejó 583 muertos en Tenerife: el descontrol del aeropuerto de Los Rodeos por una bomba en Las Palmas
La aviación comercial implementó una serie de reformas enfocadas en la seguridad y las comunicaciones a raíz del desastre de 1977

Un Ayuntamiento del PP ‘permite’ desde hace años que los pacientes de un hospital del Grupo Quirón aparquen en dos parcelas protegidas: “Su uso es ilegal y han desaparecido árboles”
Ecologistas en Acción denuncia que Collado Villalba ha incumplido sus labores de “vigilancia y control”, afectado incluso a una Cañada Real. Ahora el Consistorio quiere legalizar realizando una permuta

