
El té matcha, como la quinoa, el kéfir o las semillas de chía, es una de esas cosas de las que no habíamos escuchado hablar hasta hace poco y que ahora parecen que no pueden faltar en el menú de cualquier cafetería con ínfulas. Mientras se ponía de moda, internet se llenó de artículos sobre sus beneficios.
Originario de China, el matcha se integró más tarde en la tradición japonesa gracias a un monje que impulsó su consumo porque presuntamente mejoraba la concentración durante la meditación zen. Con una alta concentración de antioxidantes, cafeína y aminoácidos, entre sus nutrientes destacan varias vitaminas -A, K, B2, C, D y E-, esenciales para funciones como la regeneración de tejidos, el fortalecimiento del sistema inmune, la absorción de calcio y el metabolismo celular. El matcha, según los especialistas en esta bebida, contribuye a incrementar los niveles cerebrales de serotonina y dopamina, aportando energía y reduciendo el estrés.
Sin embargo, pese a todos buenos beneficios, la clave reside en la moderación, y hay posibles riesgos en algunos casos. Lo acaba de descubrir una joven británica, Lynn Shazeen, que ha terminado hospitalizada con graves palpitaciones cardíacas tras ingerir esta bebida de moda una vez a la semana durante seis meses, según ha informado el diario Mirror. La mujer, una “profesional de la salud” que también tenía anemia, comenzó a experimentar “mayor fatiga, sensación de frío y palpitaciones cardíacas ocasionales”, cuenta el diario británico. Ante el empeoramiento de su estado, decidió acudir al hospital, donde los análisis revelaron un dato alarmante: “Tan pronto como vi que mis niveles de hierro habían bajado de 23 a 13, supe de inmediato que el causante había sido el matcha el causante”, ha declarado.
Los especialistas médicos administraron una terapia de desintoxicación intravenosa y prescribieron suplementos de hierro para revertir la caída en sus reservas. Según ha afirmado la propia Lynn, “fue el único cambio que hice en mi dieta y rutina diaria. Mi médico y yo analizamos todas las posibilidades, pero quedó claro que el matcha era la causa”.
No es aconsejable para todo el mundo
El auge del matcha, asociado a sus propiedades antioxidantes y su supuesto aporte a la concentración y el metabolismo gracias a la combinación de cafeína y L-teanina, ha hecho que gane una reputación de bebida saludable. Sin embargo, es fundamental evitar su consumo durante las comidas, sobre todo aquellas ricas en hierro, y espaciar la ingesta para prevenir la interferencia con la absorción de nutrientes esenciales. Además, personas con predisposición a la anemia, mujeres embarazadas o lactantes, niños y quienes sufren trastornos cardíacos o hipertensión deberían ser especialmente prudentes con su consumo.
La experiencia personal de Lynn refleja los peligros de normalizar el consumo de bebidas catalogadas como “superalimentos” sin tener en cuenta el perfil de salud individual. “Había estado lidiando con algo de inflamación, así que mi médico sugirió que ajustara mi dieta. El matcha, y el té verde en general, son conocidos por sus propiedades antiinflamatorias, así que decidí empezar a tomar uno una vez a la semana más o menos”, relató la joven.
Actualmente, Lynn ha interrumpido su hábito semanal con el matcha. “Desde que recibí el goteo intravenoso, he dejado de beber matcha y ahora solo tomo té normal”, afirmó.
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