Cuatro menores de entre 12 y 14 años entran en la residencia de un hombre y provocan su muerte: “Voy a ir a violar a tu esposa, luego le voy a cortar la garganta”

La víctima, turista belga habitual en la zona, sufrió un colapso tras recibir amenazas verbales de extrema violencia por parte de los adolescentes

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Un coche de la Policía Nacional francesa (Flickr)
Un coche de la Policía Nacional francesa (Flickr)

Un ciudadano belga, identificado como André, falleció el pasado miércoles 3 de septiembre en Cogolin (Var, sur de Francia) tras sufrir un colapso durante un altercado verbal con cuatro menores de entre 12 y 14 años. Los adolescentes habían accedido sin autorización a una residencia privada en la que el turista y su esposa pasaban habitualmente varios meses al año.

Según la primera reconstrucción de los hechos, la víctima se enfrentó a los jóvenes cuando estos irrumpieron en el complejo residencial. En ese momento, recibió insultos y amenazas de una violencia inusitada. Pocos minutos después, André se desplomó y no volvió a recuperar la consciencia, pese a los intentos de reanimación.

Amenazas de extrema dureza

Philippe, vecino y amigo íntimo de la víctima, relató ante los medios que las frases llegaron a niveles de brutalidad inaceptables: “Voy a venir a violar a tu mujer, luego le voy a cortar la garganta. Voy a venir a reventarte, abrirte el vientre como a un cerdo”.

La dureza de esas palabras provocó un shock inmediato en André. “Se quedó como paralizado, y de repente cayó al suelo. No volvió a levantarse”, explicó Philippe. El testigo insistió en que su amigo “murió por las palabras”, aunque una autopsia determinará en los próximos días si el fallecimiento estuvo causado por un fallo cardíaco inducido por el estrés del momento.

El suceso ha generado una gran conmoción en la tranquila residencia, frecuentada en su mayoría por jubilados y familias que buscan descanso durante las vacaciones.

Imagen de archivo de un policía municipal ante una sinagoga en Niza (Francia). EFE/Sebastien Nogier
Imagen de archivo de un policía municipal ante una sinagoga en Niza (Francia). EFE/Sebastien Nogier

Investigación en marcha

La Policía francesa ha abierto una investigación para aclarar las circunstancias de la entrada de los cuatro menores en la residencia y determinar posibles responsabilidades. Los adolescentes han sido identificados y puestos bajo la supervisión de los servicios de protección de menores.

Philippe, aún impactado por la pérdida, lanzó un mensaje de advertencia sobre la escalada de violencia entre jóvenes: “Hoy matan con palabras, mañana lo harán con un cuchillo en el bolsillo”.

El vecino subrayó la necesidad de actuar antes de que los jóvenes se conviertan en adultos sin control ni referentes. “La situación debe ser conocida para que los responsables, los padres, los políticos, tomen conciencia de que tienen un papel fundamental para salvar a estos chavales. Dentro de dos años será demasiado tarde”, añadió.

Residentes de la zona comparten esta preocupación. “Si con 12 años son capaces de decir algo así, ¿qué pasará en unos años? La violencia verbal es insoportable y tememos que acabe derivando en violencia física”, declaró una vecina.

La conmoción en la comunidad local es evidente. La residencia, frecuentada por familias y jubilados que buscan tranquilidad, se enfrenta ahora al recuerdo imborrable de un episodio que refleja tensiones sociales más profundas.

La muerte de André no solo deja un vacío en su familia y en los amigos que cada año lo acompañaban en sus estancias en el sur de Francia. También simboliza un fenómeno social que inquieta a la comunidad: la pérdida de referentes y el crecimiento de comportamientos violentos en edades cada vez más tempranas.

El incidente ha roto la tranquilidad de Cogolin, localidad costera conocida por su calma estival. Ahora, vecinos y turistas reclaman medidas preventivas y un mayor control para garantizar la seguridad en espacios residenciales.

Noticias del día 10 de septiembre del 2025.

A la espera de los resultados de la autopsia, la imagen de un hombre que se desplomó tras ser atacado verbalmente por adolescentes se convierte en un trágico recordatorio de que la violencia, aunque sea “solo” con palabras, puede tener consecuencias irreparables.

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