El oso que fue llevado en camilla al hospital tras comer demasiada fruta: “Pronto irá a la piscina para refrescarse”

El animal tuvo que ser internado en el veterinario por un empacho

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El oso Okan en el zoo de Estambul. (Captura de vídeo)
El oso Okan en el zoo de Estambul. (Captura de vídeo)

El mundo ha girado la mirada hacia Turquía esta semana después de que Okan, un oso pardo de 90 kilos, se volviese viral tras difundirse las imágenes en las que aparecía siendo trasladado en camilla y sometido a una resonancia magnética. La causa de la intervención médica fue nada más y nada menos que un empacho de fruta, según ha informado la filial turca de CNN, que le provocó dolencias estomacales fuertes. El animal fue atendido en la Facultad de Medicina Veterinaria Cerrahpaşa de la Universidad de Estambul.

Según Burak Memişoğlu, presidente de la junta del Istanbul Nature and Life Complex, zoo de Estambul en el que residía el animal, el oso había ingresado con molestias evidentes. “Nuestro oso, Okan, fue ingresado con dolor de estómago y molestias abdominales. Nuestro veterinario en el Centro de Rehabilitación de Çekmeköy notó de inmediato sensibilidad en la zona abdominal de Okan”, explicó a los medios.

Ante la sospecha de alguna afección grave, se le practicó una tomografía computarizada (TAC) y un hemograma, cuyos resultados descartaron complicaciones. En palabras del responsable del centro recopiladas por CNN Türk, “los resultados del TAC salieron limpios, también se le realizó un hemograma y no hubo problemas”. Además, Memişoğlu precisó que “ahora está bien; es muy dócil, manso y feliz, y pronto estará en la piscina para refrescarse”.

El oso amante de la fruta

Okan en el hospital. (Montaje Infobae)
Okan en el hospital. (Montaje Infobae)

No es la primera vez que Okan pasa por una situación similar: hace tres años fue sometido al mismo tratamiento por el mismo motivo. Aquella vez, el oso recibió su nombre de manera anecdótica: “Hace tres años, cuando nuestro nuevo empleado fue al hospital y no sabía el nombre de nuestro oso, rápidamente dijo: ‘Le puse mi propio nombre, se llama Okan’, y el nombre de nuestro oso quedó registrado como Okan”, describe a CNN Türk.

Desde el centro donde reside, los equipos de trabajo vigilan estrechamente al animal para evitar nuevas recaídas, ajustando su dieta de acuerdo con la temporada. Memişoğlu detalla en declaraciones a CNN Türk que “nuestros veterinarios y biólogos aquí están ajustando la ingesta de alimentos de nuestros amigos animales; la cantidad no cambia, ni aumenta ni disminuye. Okan ahora come frutas y verduras de temporada, y en invierno, pescado bonito y miel”.

Durante su estancia en las instalaciones veterinarias, Okan fue objeto de comentarios positivos y mensajes de apoyo desde distintas partes de Turquía. Las imágenes, donde se le veía en una camilla y recibiendo atención médica, generaron simpatía y contribuyeron a visibilizar el trabajo de los profesionales dedicados al bienestar animal en el país. Las circunstancias atípicas del ingreso y tratamiento de Okan han servido también como recordatorio sobre los riesgos de una alimentación inadecuada en especies silvestres en cautividad. El centro sigue vigilante para que el oso mantenga una buena salud, lo que, según los expertos, dependerá en gran parte de la constancia y el rigor en la administración de su dieta específica. Con su total recuperación, se espera que Okan pronto vuelva a disfrutar del recinto y de la piscina, bajo la atenta mirada de sus cuidadores.