
La implantación de la jornada laboral de cuatro días avanza, con buen resultado en compañías que por actividad, estructura o dinámicas han logrado mantener o incluso aumentar el rendimiento de sus trabajadores, que disponen de más tiempo libre con el mismo sueldo. Para otras es imposible o significaría la extinción, principalmente pequeñas, que señalan que esto ahonda en el bienestar de los empleados, pero también impulsa a los gigantes de cada sector frente a los más modestos.
Debates aparte, en aquellos lugares donde es posible y ya se lleva a cabo -no hay norma que obligue- el balance es satisfactorio. Una reciente investigación del Boston College -de la mano de la organización 4 Day Week Global- ha evaluado el rendimiento durante la primera mitad de 2025 de más de 100 firmas de Estados Unidos, Canadá, Australia, Reino Unido e Irlanda que han instaurado el modelo. Las conclusiones dan la razón a sus máximos defensores.
Uno de los datos más abrumadores es que ninguna de las empresas bajo el foco se arrepiente o dará marcha atrás. En términos generales, los trabajadores expresan un alto nivel de satisfacción, así como una considerable reducción de los niveles de estrés. Pero más allá de lo cualitativo, si el cambio satisface a sus empleadores es porque los números salen: los negocios han registrado una mejora tanto en la productividad como un crecimiento de los ingresos.
“Comencé a recibir quejas de clientes”
En España no es algo generalizado, pero hay excepciones, en su mayoría privadas. Entre las públicas, el Ayuntamiento gaditano de Zahara de la Sierra, primer municipio que establece la jornada de cuatro días en su plantilla. Informa El País de que el Gobierno del Principado de Asturias prepara el mayor ensayo para comprobar la viabilidad. Una consultora externa será la encargada de resolver si la comunidad saldría adelante rebajando a 32 horas semanales.
La historia que aquí ocupa ha llegado a la prensa internacional. La recoge por ejemplo Le Figaro. Pero ha ocurrido en nuestro país, en concreto en Barcelona, o mejor dicho ocurrió. Fue publicada por Business Insider el pasado verano, con el testimonio en primera persona de Patrick Synge, uno de los cofundadores de Metrickal, la empresa en la que sucedió, dedicada a la contratación remota. Por qué ha regresado al primer plano un año más tarde es un misterio.
Metrickal emplea a diez personas a tiempo completo, todas desde casa. Una de ellas lo hacía desde Perú. Synge, también director de ventas, comenzó así el relato de los hechos: “Le contraté en 2022 y al principio hizo muy bien su trabajo, pero luego comencé a recibir quejas de clientes sobre tareas y plazos incumplidos. También se había vuelto bastante insensible. Estas quejas de los clientes empezaron a volverse algo habitual”.

La aplicación que destapa el segundo trabajo
A esto se sumó que el trabajador comenzó a rechazar turnos que habitualmente había cubierto, lo que hizo saltar las alarmas no tanto con pasividad sino con un posible pluriempleo. “Tenía la sensación de que estaba haciendo algo más, pero como no tenía pruebas, no quería sacar ninguna conclusión precipitada”, contó Synge, que habló con él para hacerle saber que si su rendimiento no mejoraba, tendría que despedirlo.
Los primeros días, su compromiso aumentó, pero de nuevo se desvaneció, cargando responsabilidades extra al resto de compañeros tanto en horarios como en tareas. La situación cambió cuando Metrickal implantó un software de seguimiento del tiempo de oficina llamado DeskTime. El objetivo era introducir la jornada de cuatro días, ver la forma de optimizar favoreciendo los intereses tanto de los trabajadores como de la compañía.
Los empleados instalaron el sistema en sus ordenadores sin mayor problema, salvo uno. En su registro, regularmente aparecía el nombre de otra empresa, estadounidense. Además, una función de captura de pantalla mostró que se desempeñaba en una plataforma en la que el nombre de la otra empresa era bien visible. Una vez se confirmó que estaba defraudando a Metrickal, a las 24 horas se le entregó la carta de despido.
“Sus acciones eran egoístas”
“Según los datos de DeskTime, calculo que había pasado cerca de la mitad del tiempo con nosotros trabajando para esta otra empresa. (...) Creo que trabajaba para esta otra empresa a tiempo completo porque poco después de despedirle, actualizó su perfil de LinkedIn para poner que trabajaba a tiempo completo allí”. Synge no se opone al pluriempleo, sí a pagar a un empleado que ocupa horas en otro proyecto.
“No creo que sea justo para el resto del equipo -argumentó- tener que lidiar con el bajo rendimiento de otra persona. Sus acciones eran egoístas. (...) En segundo lugar -manifestó en Business Insider-, no creo que una persona pueda realizar dos trabajos al mismo tiempo de manera productiva. Su atención se dispersará y la calidad de su trabajo se verá afectada. Tengo que pensar en mi negocio y en mis clientes y no puedo darme el lujo de perderlos porque alguien quiere ganar algo de dinero extra”.
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