No responde mensajes ni llamadas, no muestra afecto y realiza las tareas cotidianas ignorando tu presencia. Habéis discutido y el otro miembro de la pareja ha decidido guardar silencio, pero no lo hace desde la pena, el enfado o la tristeza, sino desde el castigo. Durante horas, días, o incluso semanas, el silencio se convertirá en un arma.
Esta actitud se conoce como la “ley del hielo”. Lo explica Francisco Sánchez, un psicólogo que divulga sobre las relaciones de pareja a través de su cuenta de TikTok (@minddtalk), que considera que ese particular silencio “puede ser una forma muy dura de manipulación emocional”. La técnica es muy simple: “Cuando tenéis una discusión o tu pareja interpreta que has hecho algo mal, te retira la palabra, te retira toda muestra de afecto, te trata con total indiferencia. Ni te mira, como si fueras invisible, te hace un vacío total”.

El objetivo de quienes aplican esta conducta es modificar la actitud del otro a partir del castigo con la ausencia. “Cada vez que haces algo que a él o a ella le disgusta, aplican esta técnica también. Se tiran días sin hablarte, te retiran toda muestra de afecto, te retiran la palabra incluso para las cosas más básicas, le llamas o le escribes y ni te responden... Si convivís juntos, pueden pasar a tu lado y ni te miran. Hacen como si fueras invisible. No dicen un porqué, no dan una explicación, no tienen una conversación de acercamiento o de exposición de su dolor. Tan solo hacen el vacío total”, detalla Sánchez, que matiza que el objetivo es que el que sufre este trato aprenda a someterse y no llevar nunca la contaría.
“Con todo esto se consigue que aprendas que es más fácil ceder, que es más fácil acatar, que es más fácil adaptarte a sus normas y evitar el conflicto a toda costa, aunque esto implique renunciar a ti mismo”, concluye. En el periodo de silencio, el que lo ejerce pretende que “le des muchas vueltas a tu cabeza durante ese tiempo de congelamiento hasta que al final te acabas sintiendo culpable, hasta que sientes que el único que ha hecho algo mal eres tú y terminas dudando de todo, hasta de ti”.
Cómo diferenciar la ley del hielo del enfriamiento emocional
Sánchez advierte de que la ausencia intencionada de cualquier tipo de diálogo o interacción no debe confundirse con el enfriamiento emocional, “que consiste en aplazar una discusión que está siendo excesivamente acalorada y excesivamente emocional a otro momento donde nuestro nivel de activación sea menor y podamos hablar con más calma”. Es normal, insiste el psicólogo, que tras una discusión que ha podido ser algo tensa, la otra persona no esté tan cariñosa o se vuelva un poco distante durante un tiempo. Pero este alejamiento es momentáneo y puntual, no sistemático y castigador.
Un ataque directo a la autoestima
Esta dinámica puede acabar minando la autoestima de quien padece el silencio. De hecho, Sánchez asegura que con el tiempo puede llegar a anular a la persona que sufre el castigo y que, con tal de evitar esta situación, se volverá complaciente y sumisa.
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