Cómo potenciar al máximo el sabor de un pisto casero con el sencillo truco que usan nuestras abuelas

Apuntamos los trucos de Angelines, la madre del famoso chef Alberto Chicote, para conseguir el resultado perfecto en esta receta tradicional

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El pisto de la madre
El pisto de la madre de Chiocote (Montaje Infobae)

Dentro de la lista de platos a base de verduras que encontramos dentro del recetario español, el pisto puede que sea uno de los más populares. Ya sea para consumirlo como plato principal en solitario, acompañado de otros ingredientes como el huevo frito o las patatas, o incluso como guarnición para platos de pescado o carne, esta receta de origen manchego es un básico que se prepara en casi todos los hogares españoles.

Para este tipo de recetas tradicionales, nada como seguir los consejos de nuestras madres, padres, abuelos y abuelas, esos cocineros caseros que llevan décadas perfeccionando su técnica hasta conseguir el resultado perfecto. Tanto es así que, sus trucos, superan incluso a los conocimientos de los grandes chefs de la alta cocina. Ejemplo de ello es el cocinero Alberto Chicote, quien, en más de una ocasión, ha puesto en valor y compartido los consejos y recetas de su madre, su maestra en la cocina.

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El chef cuenta con su propio canal de YouTube donde explica, paso a paso, una buena cantidad de recetas caseras que todos podemos recrear en casa. En uno de ellos, publicado ya hace años, le acompaña su madre Angelines, la cual le muestra paso a paso su receta de pisto tradicional, una elaboración llena de consejos y secretos que podrían ser los de cualquier madre o abuela.

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El pisto de Angelines, paso a paso

Pistos hay miles, pues prácticamente en cada casa española se sigue una receta diferente. Todas ellas parten de la misma base tradicional, una mezcla de pimientos verdes y tomates de temporada. A partir de ahí, cada cocinero añade sus verduras favoritas. La receta de Angelines lleva pimiento rojo, pimiento verde, berenjena, calabacín, cebolla, y tomate rallado, todo ello cocinado en aceite de oliva y condimentado con sal, ajo y comino. Además, acompaña esta receta con unas patatas fritas, que freirá en aceite bien caliente al final de la preparación, para servirlas recién hechas.

Todos estos ingredientes han de cortarse del mismo tamaño, picando cada verdura en pequeños trozos del tamaño aproximado de una uña. Pero no todas estas hortalizas deben tratarse por igual. En el caso de las berenjenas, tendremos que eliminar su característico sabor amargo, que arruinaría el sabor final de nuestro pisto. Por ello, antes de picarlas, las pelaremos, eliminando la piel culpable de este desagradable sabor.

Una vez todos los ingredientes están picados al mismo tamaño, llega el momento de la cocción. En esta receta, y en casi todas las que implican verduras, el orden de los factores sí que altera el producto. Y es que cada hortaliza tiene su propia dureza y tiempo de cocción, por ello tendremos que ir añadiéndolas en su orden y poco a poco. Primero, los pimientos, la verdura más dura de toda la lista. Cuando estos comiencen a perder su color vibrante, pasamos a añadir la cebolla. En el momento en el que esta esté ya traslúcida, se añadirán los últimos elementos, los ingredientes más blandos: la berenjena y el calabacín, antes de incorporar el tomate rallado. El ajo será lo último, pues lo añadiremos pelado y picado cuando el pisto ya está prácticamente hecho, para que no se queme ni quede crudo.

Receta de pisto de calabacín
Receta de pisto de calabacín con tomates y pimientos (Adobe Stock)

El tiempo, la gran clave de un pisto

La paciencia y el cariño es el factor diferencial en cualquier guiso, ya sea de carne, de pescado o, en este caso, de verduras. Y estos intangibles, en términos más concretos, se traducen en tiempo. El pisto es una receta que no puede hacerse con prisas, y eso es algo que ya sabían las madres y abuelas que han estado cocinándolo en casa durante décadas.

Así lo demuestra la receta compartida por Chicote. Una vez añadidos todos los vegetales, en su orden correspondiente, tendremos que dejar nuestro guiso cocinando a fuego lento, mínimo media hora más. Pero las verduras que forman parte de esta receta tienen, por lo general, mucha agua, y si seguimos reduciendo el guiso poco a poco, en una sartén a fuego bajo y sin su tapa, el sabor se concentrará mucho más. Eso sí, si vemos que nuestro pisto queda demasiado seco, podemos añadirle una pizca de agua hasta lograr la textura deseada. Nunca tomate, pues esto desequilibraría la mezcla de sabores que hemos construido.