
Makoke se ha convertido en la última expulsada de Supervivientes, quedándose a las puertas de la gran final tras un intenso duelo contra Anita. Después de 95 días en los Cayos Cochinos, la colaboradora se ha despedido del reality con emoción, orgullo y un gran cambio físico que no ha pasado desapercibido.
La expulsión de Makoke ha coincidido con una semana decisiva en el concurso, en la que las dobles expulsiones —jueves y domingo— han dejado fuera a dos grandes amigos: a Pelayo y a ella misma. Ambos han vivido juntos una etapa muy intensa en la isla, en la que formaron equipo con Damián y Escassi, y protagonizaron enfrentamientos con otros compañeros como Montoya, Carmen Alcayde y la propia Anita. A pesar de los roces, han prometido quedarse con los buenos recuerdos de la experiencia.
El impacto de verse en el espejo
Como marca el ritual del programa, tras ser expulsada, Makoke ha pasado por la tradicional ducha de agua dulce con gel y champú, y después se ha mirado al espejo por primera vez en más de tres meses. Su reacción ha sido tan natural como divertida: “¡Me he quedado sin culo, con el culo que yo traía!”, ha exclamado entre risas. Impactada por su aspecto, reconoció que se sentía “rarísima” al verse con el pelo prácticamente blanco y una figura muy delgada: “Parezco una bruja”, ha seguido, manteniendo el tono de humor.

Aunque confesó que se ve extraña, también se mostró satisfecha con su figura: “No hay grasa, eso me encanta. Yo me quiero mantener con esta tripita para mi boda”. Y es que, tras dos años de relación con Gonzalo, la colaboradora se dará el ‘sí, quiero’ en septiembre, motivo por el cual no ha podido evitar pensar en cómo lucirá su vestido de novia: “Estoy muy delgadita para mi boda”, celebró, reconociendo que este cambio físico ha sido uno de los grandes logros de su paso por el reality.
Banquete, cánticos y emociones
Después del espejo, llegó otro de los momentos más esperados: el banquete. Si bien no es el de su boda, seguro que a ella le supo como tal, pues Makoke se sentó ante una mesa repleta de hamburguesas, perritos calientes, pizza, fruta y dulces. Se lanzó a probar de todo mientras cantaba su frase mítica del concurso: “Agua de coco, agua de coco, voy a comerte poquito a poco”, en honor al alimento más icónico del programa.
Entre bocado y bocado, confesó que le habría encantado compartir ese festín con su novio, aunque con una sonrisa reconoció: “Me daría un poco de vergüenza que me viera comer así”.

El balance personal y mental de Makoke
A la hora de hacer balance, Makoke ha sido clara: “Me he sentido una campeona, no he tenido ni un solo día de flaqueo ni he querido abandonar”. Orgullosa de sí misma, brindó con agua de coco por todo lo vivido y quiso enviar un mensaje de agradecimiento a quienes la han apoyado durante su aventura. Aunque reconoció que le da “pena no llegar a la final”, se va con la cabeza bien alta.
También ha compartido su análisis personal sobre el desenlace del concurso. Según ella, Damián será el próximo en abandonar, seguido de Borja. Cree que Anita será la menos votada entre los finalistas y que Escassi quedará en segundo lugar. Para Makoke, el ganador será Montoya, aunque admite que no es su favorito, pues considera que no ha sido el mejor superviviente, a pesar de su popularidad con la audiencia.
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