
Cuando una empresa acaba la relación laboral con uno de los empleados, está obligada a pagarle un finiquito al trabajador, independientemente de cuál haya sido el motivo del cese.
De este modo, el documento de saldo y finiquito es el escrito que se entrega al trabajador al finalizar su relación laboral. Incluye las cantidades que tiene derecho a percibir, como salarios pendientes, pagas extraordinarias proporcionales y vacaciones no disfrutadas. Estos conceptos corresponden a importes generados pero aún no cobrados.
En el ámbito laboral, los términos “liquidación” y “finiquito” son sinónimos. Por otro lado, la indemnización se abona únicamente en casos de despido o finalización de contrato, salvo si el cese es disciplinario y declarado procedente. Si el contrato expira de manera natural, la indemnización puede variar según la modalidad contractual y la legislación aplicable.

Qué debe incluir el finiquito
El finiquito de un trabajador debe incluir todos los conceptos económicos pendientes al momento de la finalización del contrato laboral. En primer lugar, debe contemplarse el salario correspondiente a los días trabajados tras la última nómina percibida por el empleado. Además, se debe abonar la parte proporcional de las pagas extraordinarias que aún no hayan sido pagadas.
Otro elemento clave son las vacaciones generadas, pero no disfrutadas, es decir, la proporción correspondiente a los días trabajados en el año en curso. El finiquito también debe incluir el pago de las horas extra que hayan sido trabajadas y no abonadas previamente, así como cualquier otra cantidad pendiente establecida en el contrato. Esto puede incluir pluses, pagas de beneficios o primas de productividad. En caso de que la empresa haya adelantado algún importe al trabajador, este deberá ser descontado del finiquito.
En algunos casos, se incorpora la indemnización por la extinción del contrato o despido. Sin embargo, no siempre se tiene derecho a esta compensación, ya que depende del motivo que origine la finalización de la relación laboral. En ciertos casos, esta indemnización puede ser pagada por separado.
Cómo calcular el finiquito
Para calcular el finiquito según la fórmula dada, vamos a aplicarlo a un caso concreto. Supongamos que un trabajador tiene las siguientes condiciones al finalizar su contrato:
- Salario mensual bruto: 1.500 euros.
- Última nómina recibida: 15 días antes del fin del contrato.
- Días de vacaciones no disfrutadas: 6.
- Horas extra trabajadas no cobradas: 5, valoradas en 15 euros cada una.
- Pagas extraordinarias: Dos al año, equivalentes a un mes de salario cada una.
- Adelanto recibido: 300 euros.
- Indemnización por despido improcedente: 33 días de salario por año trabajado. Trabajó 2 años completos.
Así, teniendo en cuenta que la fórmula general es igual a (Salario pendiente) + (Pagas extra proporcionales) + (Vacaciones no disfrutadas) + (Horas extra) + (Otros conceptos) - (Adelantos) + (Indemnización, si aplica).
En este caso, el finiquito se obtendrá de la siguiente operación: (750 € de salario pendiente) + (750 € de pagas extra) + (300 € de vacaciones no disfrutadas) + (75 € de horas extra) + (0 € de otros conceptos) - (300 € de adelantos) + (3.300 € de indemnización).
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