
Hartos de que las autoridades no les tengan en cuenta, los vecinos afectados por el ruido de los conciertos y otros eventos que se celebran en el recinto ferial de Ifema en Madrid decidieron acudir al Defensor del Pueblo y han recibido su apoyo. La institución reclama ahora al Ayuntamiento que lidera José Luis Martínez-Almeida que tome medidas para acabar con los ruidos y recuerda al consistorio que debe ser “muy riguroso en el otorgamiento de licencias”, ya que de acuerdo con la legalidad, “deben ser excepcionales, no ordinarias”.
Los vecinos, que aseguran que Ifema se ha convertido “en un parque de atracciones”, recuerdan que hay viviendas situadas a tan solo 400 metros del recinto ferial, incluso una residencia de ancianos, y que “no pueden seguir soportando el ruido de más de 90 decibelios” que a veces se alcanza en algunos eventos, explica Carmen, miembro de la plataforma ‘Stop Ruido Festivales Ifema’, a Infobae España. “Ifema debe frenar el grave problema de salud que está generando a miles de personas”, reclama.
El Defensor del Pueblo ha pedido al ayuntamiento que busque soluciones, analizando “la posibilidad de buscar un lugar alternativo para su celebración” y, si se siguen realizando eventos en el mismo lugar, “debe controlar en todo momento el cumplimiento de las condiciones de la autorización, así como adoptar, si es necesario, medidas durante el concierto que mitiguen las molestias”.
Exigencias en las autorizaciones
La institución también insta al consistorio a buscar nuevas fórmulas de actuación para que el responsable del evento y la Policía local “estén coordinados durante el transcurso del acto” y los agentes puedan exigir que se baje el volumen de la música o de los amplificadores. El Defensor del Pueblo también considera que el ayuntamiento debe valorar incluir en las autorizaciones algunas exigencias como la utilización de limitadores de sonido que no sean manipulables y que transmitan la información por control remoto a la Policía y la designación de una persona como responsable del evento “con la que la Policía pueda contactar inmediatamente”.
Otras de las exigencias que el consistorio debería incluir en las autorizaciones, según la institución que dirige Ángel Gabilondo, es la modificación del régimen sancionador previsto en la Ordenanza de modo que “las sanciones puedan graduarse hasta el doble del importe del beneficio obtenido por el infractor”, así como vincular el régimen de autorización de este tipo de eventos al cumplimiento de las autorizaciones previas al promotor para que “puedan denegarse si el promotor ha infringido los límites de emisión máximos fijados”.

Los vecinos y vecinas afectados por los ruidos de Ifema, ubicado en el distrito de Barajas, aseguran que desde 2018 la situación solo ha ido a peor y que cada año sufren más molestias de los conciertos y festivales que allí se celebran. Si en 2018 se celebró el primer Mad Cool, recuerdan, “en 2022 ya se realizaron cuatro macro festivales y en 2023 se duplicaron”. “Este año, hasta finales de octubre, se habrán celebrado 14 a lo largo de 21 días, a pesar de que el concejal presidente del distrito de Hortaleza [David Pérez, exconsejero de Isabel Díaz Ayuso] se comprometió a reducirlos”, lamenta Carmen.
“No tenemos los mismos recursos que los vecinos del Bernabéu”
A diferencia de los vecinos afectados por los ruidos del Santiago Bernabéu, que ya han podido acudir a los tribunales para presentar sus quejas y ya han logrado que se suspendan los conciertos hasta abril de 2015, Carmen explicaba días atrás a este periódico que quienes residen en las zonas aledañas de Ifema no disponen de recursos económicos para presentar sus quejas y reclamaciones ante la Justicia. “Los vecinos del Bernabéu tienen otro nivel socioeconómico y han podido judicializarlo, algo que nosotros no podemos permitirnos”, aunque igualmente confía en que la querella medioambiental presentada por estos afectados y admitida a trámite “pueda abrir una puerta” a todas las personas que en Madrid sufren los ruidos de los grandes conciertos y eventos “para poder reclamar sus derechos”.
Desde la plataforma ‘Stop Ruido Festivales Ifema’ también recuerdan que la Ordenanza de Protección contra la Contaminación Acústica y Térmica, en vigor desde 2011, establece que el ruido que generan este tipo de espectáculos no podrá superar los 53 decibelios y, sin embargo, “a veces se ha llegado hasta los 100″, con todos los problemas que supone para la salud, pues aparte de las molestias e irritabilidad, el ruido también puede ocasionar pérdida de audición, alteraciones del sueño, problemas cognitivos (especialmente en niños) y estrés fisiológico.
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