
Casi un año después del robo que sufrió el artista alemán, Anselm Kiefer, el Tribunal de lo Criminal de Meaux ha impuesto una pena de 1 año de prisión para uno de los ladrones que participó en el delito. Según el periódico francés, Le Parisien, el hombre de 55 años formó parte del grupo de 4 personas que irrumpieron en el estudio parisino del artista, cuyo trabajo se enmarca en el Neoexpresionismo. Sin embargo, para este escultor alemán de renombre internacional, los robos de sus piezas no son algo nuevo: ya sufrió robos similares en 2008, 2016 y 2018. Lo interesante y, a la vez, raro de todos estos casos es la similitud en el objetivo de los robos: los ladrones prefirieron llevarse el plomo —la materia prima—, en vez de las obras.
El robo más reciente
Según las cámaras de seguridad de las instalaciones, el hombre condenado y otros tres delincuentes accedieron al almacén, cruzaron la valla de acero que protegía la obra de arte y huyeron con los libros de plomo que formaban parte de la escultura. Robaron 900 kilos de metal, planchas de plomo, y pensaban que podrían venderlo por una cantidad alrededor de los 1.000 euros. Lo que desconocían en aquel momento era que habían robado una obra de arte valorada en un millón de euros.
El hombre de 55 años fue identificado como uno de los autores materiales del robo por unas huellas dactilares que aparecieron en un hacha, las cuales coincidían con las de un robo de combustible. “Puede que tenga un hacha… Tal vez alguien la cogió y la utilizó”, se intentó justificar el condenado en el juicio, donde negó su implicación en los hechos.
La escultura dañada en el último robo se conoce como La Alta Sacerdotisa/Zweistromland, la cual incorpora importantes libros principales para profundizar en temas de la historia alemana posterior a la Segunda Guerra Mundial en todo el mundo. Esta obra, en concreto, hace referencia a documentos conservados por los nazis.
La mala suerte del artista
No es la primera vez que Anselm Kiefer sufre un robo en su almacén, situado en Croissy-Beaubourg, en el departamento de Sena y Marne. En 2016, el germano sufrió otro robo en el que los ladrones sustrajeron de su almacén un conjunto de 13 toneladas de esculturas de libros y una cantidad significativa de mármol en bruto, provocándole pérdidas de unos 2 millones de euros.
Ocho años antes, en 2008, el artista fue víctima de un robo de similares características en el que los ladrones se llevaron 7 toneladas y media de plomo de su antiguo taller en Barjac (región de Languedoc-Rosellón). Por todo ello, a Anselm Kiefer se le conoce como el artista al que los ladrones le roban su materia prima, en vez de su arte.
La mala suerte persigue a este artista alemán allá donde tiene sus almacenes. Si la justicia francesa quiere dar ejemplo en materia de robos de arte, debería establecer condenas más duras que la recibida por el ladrón arrestado; de lo contrario, el arte seguirá siendo un negocio rentable para los delincuentes.
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