
El Instituto de las Mujeres ha denunciado las duras condiciones de trabajo de las camareras de piso, que sufren posturas forzadas, tensión, estrés o envejecimiento acelerado con contratos laborales marcados por la precariedad y la temporalidad. Lo hace a través de un video de sensibilización que muestra el día a día de las camareras de piso y resalta cómo la precariedad en el sector, la temporalidad, la parcialidad, las deficiencias de organización o la insuficiente prevención afectan a su independencia económica y condiciones de vida y salud.
”Posturas forzadas, excesiva carga de trabajo, tensión, estrés y envejecimiento acelerado son algunos de los riesgos laborales con los que lidian estas trabajadoras”, destaca en un comunicado este organismo dependiente del Ministerio de Igualdad. El objetivo del vídeo es visibilizar las condiciones de trabajo de estas mujeres, conocidas como las ‘kellys’ (que proviene de “la que limpia”), y se enmarca dentro de la campaña “Retratos de la Precariedad”, a través de la cual el Instituto de las Mujeres difunde diversos materiales informativos y de sensibilización sobre sectores precarizados y feminizados.
El material audiovisual, cuya difusión coincide con la temporada alta del sector hotelero, hace un llamamiento al empresariado y a las administraciones para que implementen medidas que reduzcan los riesgos laborales a los que están expuestas las camareras de piso. Asimismo, busca concienciar a los usuarios de los hoteles para que colaboren y faciliten el trabajo de estas trabajadoras.

Más de la mitad sufre intensos dolores
Según algunos estudios, el 66% de las camareras de piso sufre molestias en la zona dorsal-lumbar de la espalda, seguidos de los dolores en hombros, brazos y cuello, por encima del 50%. Casi la mitad tiene molestias en antebrazos, muñecas, manos, piernas y pies, que aumentan significativamente con la edad.
Prácticamente en la totalidad de las tareas desempeñadas por las camareras de piso se identifican posturas forzadas como factor de riesgo ergonómico y problemas de tensión y estrés como consecuencia del ritmo de trabajo, además de problemas en las vías respiratorias a causa de los productos utilizados y un envejecimiento acelerado.
Asociación Las Kellys
Son precisamente esas condiciones laborales las que llevaron en 2014 a algunas de estas trabajadoras a crear la Asociación Las Kellys y desde entonces no han dejado de reivindicar que “sin su trabajo, los hoteles no funcionarían. Entre sus reclamos está la jubilación anticipada a los 58 años sin perjuicios en la pensión, un reconocimiento de enfermedades profesionales directamente relacionadas con el aparato motor y músculo esquelético, el blindaje de los convenios en hostelería y el incremento del número de inspectores laborales en todo el territorio. Entre otras reivindicaciones, también piden que se vincule la categoría de los hoteles a la calidad del trabajo que se genera en los mismos.
Cabe además recordar que la mayoría de estas trabajadoras son mujeres migrantes y están al frente de familias monoparentales.
(Con información elaborada por la agencia Efe)
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