La encrucijada que parte a ERC en dos: un “buen” acuerdo fiscal con Illa o ir en la lista de Puigdemont si hay repetición electoral en Cataluña

Aunque tienen la llave para decidir sobre el futuro político catalán, los republicanos son conscientes de que cualquier decisión que tomen antes del 26 de agosto será un punto de inflexión para la formación de Marta Rovira

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Imagen de archivo de Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, junto a otros dirigentes de ERC y Junts. (Europa Press)
Imagen de archivo de Oriol Junqueras y Carles Puigdemont, junto a otros dirigentes de ERC y Junts. (Europa Press)

Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) es un polvorín desde los malos resultados obtenidos en las elecciones catalanas del pasado 12 de mayo, en las que el partido conducido hasta hace poco por Oriol Junqueras bajó hasta la tercera posición y perdió 13 escaños (obtuvo 20 asientos en el Parlament de Cataluña). Aunque tiene la llave para decidir el futuro político catalán, los republicanos son conscientes de que cualquier decisión que tomen será un punto de inflexión para un partido con más de 90 años de historia.

Según confirman varias fuentes de ERC consultadas por Infobae España, la formación está sometida a una encrucijada que les sacude, a la que se añade el debate interno sobre el liderazgo del partido, que se decidirá el 30 de noviembre en un congreso extraordinario. En los últimos días ha aflorado otro frente por el escándalo de los carteles contra los hermanos Maragall, una campaña difamatoria orquestada dentro de las filas del propio partido.

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En medio de la profunda crisis interna entre los partidarios y detractores de Junqueras (aunque dimitió el pasado 10 de junio, es el único que se ha mostrado predispuesto a presentarse a la reelección), la formación tiene hasta el 26 de agosto para decidir si hace presidente de la Generalitat al líder del PSC, Salvador Illa, o conduce a Cataluña a una repetición electoral.

Los dos escenarios están sobre la mesa y nadie, ni en ERC, ni en el PSC, ni en el Gobierno, ni en Junts, se atreven a pronosticar qué ocurrirá. Lo que está claro es que la pelota está en el tejado de los republicanos, que ya negocian con el partido socialista catalán, la formación que ganó las elecciones hace casi dos meses, ante la imposibilidad de que Carles Puigdemont, la segunda candidatura más votada, pueda sumar una mayoría.

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En lo relativo a las negociaciones con el PSC, fuentes gubernamentales insisten en que las conversaciones pasan por el desarrollo del Estatuto de Autonomía. En concreto, el artículo 204 de este texto legal, dedicado a la Agencia Tributaria de Cataluña, señala que “la gestión, recaudación, liquidación e inspección” de los tributos del Estado recaudados en Cataluña “corresponderá a la Administración Tributaria del Estado, sin perjuicio de la delegación que la Generalitat pueda recibir de éste, y de la colaboración que pueda establecerse especialmente cuando así lo exija la naturaleza del tributo”.

En este sentido, “para desarrollar lo previsto en el párrafo anterior, se constituirá, en el plazo de dos años, un Consorcio o ente equivalente en el que participarán de forma paritaria la Agencia Estatal de Administración Tributaria y la Agencia Tributaria de Cataluña. El Consorcio podrá transformarse en la Administración Tributaria en Cataluña”, indica la ley autonómica. Es decir, este organismo mixto sería el encargado de recaudar el 100% de los impuestos en esta comunidad, como apuntan desde el Ejecutivo.

Los republicanos, en una propuesta que lanzaron antes de las elecciones, hablaban de “financiación singular para Cataluña”, un término que los socialistas ‘compraron’, aunque discrepan del fondo porque los de Pedro Sánchez aseguran que no aceptarán un cupo catalán (similar al Concierto del País Vasco y al Convenio de Navarra). “Están hablando del consorcio, incluido en el estatuto, que permite que se recaude todo”, añaden fuentes del ala socialista del Ejecutivo.

Las negociaciones, que están siendo pilotadas por los de Salvador Illa, continúan “sin avances ni retrocesos” hasta la fecha. El Gobierno sigue buscando una “fórmula imaginativa” sobre la financiación para Cataluña que pueda cumplir las expectativas de ERC. Por su parte, los republicanos buscan un “buen” acuerdo con el PSC en materia fiscal, “tenga el nombre que tenga”, apuntan fuentes del partido de cara a poder justificar el eventual paso de pactar con Illa, una figura que levanta ampollas entre los cargos y militantes de la formación.

Al respecto, otras voces recuerdan que el líder del PSC, reconocido a nivel estatal por su responsabilidad como ministro de Sanidad en la peor parte de la pandemia, se manifestaba en pleno procés contra el independentismo en las concentraciones organizadas por la organización españolista y conservadora Sociedad Civil Catalana. En esas marchas, en las que se coreaba “Puigdemont a prisión”, el dirigente socialista compartió espacio junto a los importantes representantes del PP, como Rafael Hernando, Pablo Casado o Xavier García Albiol, y de Ciudadanos, como Albert Rivera, Inés Arrimadas o Juan Carlos Girauta.

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Lista unitaria con Puigdemont

En la encrucijada que divide a ERC sobre el futuro más inmediato, aparece una segunda incógnita, que tomará más peso en caso de que las negociaciones con el PSC descarrilen y haya, por tanto, una repetición electoral, el escenario preferido por Junts. En ese caso, ERC estaría abocado a concurrir en una lista unitaria liderada por Carles Puigdemont. “Sería irremediable”, apuntan fuentes vinculadas al sector de Oriol Junqueras, acerca de una idea que cobra cada vez más fuerza en el seno de los republicanos, ante la ausencia de un candidato.

Después del paso a un lado del presidente en funciones y antiguo coordinador nacional de ERC, Pere Aragonès, y de la renuncia de Junqueras al puesto de presidente, el partido está en manos de Marta Rovira, quien anunció también su intención de no renovar el cargo de secretaria general. Es además la encargada de controlar las negociaciones sobre la investidura de Illa, y lo hace desde Ginebra, donde lleva seis años fugada de la justicia por la causa que investiga el caso Tsunami Democràtic. Ahora, en la aplicación de la ley de amnistía, el Tribunal Supremo abrió la puerta a su regreso al levantar la orden de detención que pesaba sobre ella.

Aunque hay un sector que piensa que “siempre habrá alguien” que pueda presentarse como candidato, la brecha que sume al partido tras la debacle electoral del 12-M y la previsión de una derrota todavía mayor en una repetición electoral empuja al partido a concurrir en una lista conjunta con Junts. A esta posibilidad se suma el último acercamiento entre las dos formaciones independentistas con la reunión del pasado domingo en Waterloo (Bélgica) entre Carles Puigdemont y Oriol Junqueras, organizada para retomar las relaciones entre dos partidos completamente distanciados.

Ambos líderes acordaron adoptar una estrategia común, aunque -según fuentes del espacio republicano-, en ese primer encuentro de la nueva fase iniciada no se abordó la opción de una lista única. Pero esta idea ya resuena con fuerza en las filas republicanas.

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