La ‘cara B’ de la lujosa Ibiza, destino de castigo para la Guardia Civil: “La mitad de la plantilla está de baja psicológica”

Los agentes, al igual que otros funcionarios de la Administración, se enfrentan al elevado coste de la vida y a las dificultades para encontrar un alojamiento digno

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Dos guardias civiles patrullan por la costa de Ibiza. (Europa Press)
Dos guardias civiles patrullan por la costa de Ibiza. (Europa Press)

Ibiza es el paraíso vacacional por excelencia en España y uno de los favoritos de toda Europa. La isla se transforma en verano, cuando llega a duplicar su población. Ese lugar de lujo y ocio es, sin embargo, un “destino de castigo” para los guardias civiles. Los agentes se enfrentan al elevado coste de la vida, especialmente a los precios de la vivienda, con un único complemento por insularidad de 92 euros en su nómina.

David (nombre ficticio para preservar su anonimato), de 22 años, es un guardia civil destinado en la isla. Llegó en julio del año pasado para realizar sus prácticas tras pasar por la Academia de Baeza. Relata a Infobae España que le dieron “diez días” para encontrar un techo en Ibiza y tuvo “suerte”: gracias a un contacto, alquiló un piso de alquiler de 1.850 euros junto a dos compañeros. 616 euros por una habitación de pocos metros cuadrados.

Subraya que tuvo “suerte” porque es habitual que otros compañeros hayan optado por vivir “en caravanas o furgonetas”. Es el resultado de un destino, las Islas Baleares, con el precio por metro cuadrado y el alquiler más caros de todo el país y sin apenas oferta de vivienda. “Los propietarios no quieren contratos a largo plazo porque ganan más alquilando a turistas en temporada alta”, explica.

Este agente de seguridad ciudadana aún es joven y acaba de iniciar su carrera en el instituto armado, pero ya sabe que trabajando en Ibiza “es imposible mantener una familia”. Ahora, apenas ahorra y no se puede permitir “gastos extra”.

La plantilla de la Guardia Civil en la isla solo está cubierta al 50% y es una de las que más rotación sufren del país. “La mayoría de compañeros viene de forma forzosa y en cuanto puede pedir otro destino lo hace”, señala el secretario general de la Asociación Unificada de Guardias Civiles en las Islas Baleares, Domingo Lamela. Para forzar ese cambio de puesto, optan por una medida límite. “La mitad de la plantilla está de baja psicológica”, asegura David.

Baleares tiene, aproximadamente, 1.3 millones de habitantes y unos 1.600 efectivos de la Guardia Civil en su plantilla, mientras que Aragón, con una población muy similar, cuenta con el doble de agentes.

Representantes de AUGC y SUP esta semana en el Senado. (Cedida)
Representantes de AUGC y SUP esta semana en el Senado. (Cedida)

Las comisiones de servicio

Para cubrir esas ausencias y reforzar la plantilla durante el verano, cuando la isla se enfrenta a diversos fenómenos criminales que desembarcan junto a los turistas, la Guardia Civil destina a funcionarios “en comisión de servicio”. El instituto armado incentiva esta opción con jugosos pluses económicos para los agentes que postulen a ella. “Cobran más por hacer nuestro mismo trabajo. La Dirección General debería incentivar la estabilidad en la isla”, reclama David.

Pese a estas bonificaciones, desde AUGC resaltan que cada año “hay problemas” para cubrir esas plazas. De cara a este verano, la Guardia Civil se ha visto en la obligación de aumentar las dietas de alojamiento y manutención en 180 euros para ocupar los puestos en comisión de la Agrupación de Tráfico.

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A día de hoy, un guardia civil percibe 77,13 euros por gastos de alojamiento y manutención. “Por ese precio -denuncian- no puedes pagar tres comidas y dormir en casi ningún lugar de España, menos aún en las Islas Baleares”.

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