El brutal crimen de Los Galindos: un asesinato múltiple sin resolver en un pueblo en el que se basa la serie ‘El Marqués’

Cinco cuerpos aparecieron en la finca de los marqueses con signos de violencia en un suceso que sigue sin resolverse

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Cortijo de los Galindos, donde ocurrió el asesinato múltiple (EFE)
Cortijo de los Galindos, donde ocurrió el asesinato múltiple (EFE)

Era el verano de 1975. El calor asolaba toda España y en el horizonte se veía un nuevo amanecer con los últimos meses de vida de Franco. Sin embargo, antes de que eso ocurriera, el país sufrió uno de sus peores crímenes y que a día de hoy sigue sin resolverse. Cinco personas aparecieron brutalmente asesinados en el Cortijo de Los Galindos. Las víctimas eran todas de clase humilde y trabajadores de la finca regentada por los marqueses de Grañina. Este suceso es ahora recuperado por Mediaset, que con el estreno de la serie El Marqués busca aportar un poco de luz a lo ocurrido.

El primer cuerpo en aparecer fue el de Juana Martín, de 53 años, que presentaban varios golpes. La investigación comenzó apuntando a su marido, el capataz de la finca, Manuel Zapata, ya que los agentes no conseguían encontrarlo por ningún lado. El caso dio un giro de 180 grados cuando se encontró el cadáver de Zapata, también con golpes.

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Sin embargo, lo que si llegó a descuadrar a los investigadores en ese momento fue la aparición de otros tres cuerpos. José González, empleado de la finca, su esposa Asunción Peralta y el tractorista Ramón Parrilla. Estos presentaban una principal diferencia y es que la causa de la muerte había sido por disparos de una escopeta para uno de ellos y golpes con la culata de ese mismo arma para los otros dos.

La investigación no consiguió llegar a ningún lado, principalmente por la constante destrucción de pruebas, según relató el doctor que llevó el caso Ildefonso Arcenegui a La Vanguardia. Una autopsia diez años más tarde reveló que el responsable o responsables intentaron quemar los cuerpos del matrimonio de José González y Asunción Peralta, tras un intento de desmembrarlos. El crimen quedó archivado en el año 1988 sin la celebración de un juicio y prescribió en 1995.

El posible móvil económico

El crimen quedó olvidado durante años, hasta que en 2019, Juan Mateo Fernández de Córdova, hijo del marqués que en ese momento regentaba el Cortijo, publicó un libro llamado El crimen de Los Galindos. Toda la verdad. En el texto relata su versión de los hechos, aportando una posible teoría de los autores y las razones detrás de los asesinatos.

Cártel anunciando la misa por los muertos en el crimen de Los Galindos (EFE)
Cártel anunciando la misa por los muertos en el crimen de Los Galindos (EFE)

Según esta teoría, el capataz había descubierto un fraude en la cooperativa Coduva que el marqués había llevado a cabo. Al enterarse, planeó un viaje a Sevilla para reunirse con el suegro de Grañina y contarle todo lo ocurrido. El desplazamiento iba a ocurrir el 22 de julio y avisó a José González para que fuera junto a su esposa, Asunción, a cuidar a su mujer, Juanita, que estaba enferma.

Zapata iba a pagarles el jornal a los dos por ese trabajo y González, al estar obligado a abandonar su puesto, llamó a un amigo para cubrirle, Ramón Parrilla. El capataz se estaban preparando para su viaje cuando fueron a visitarle el marqués, el administrador y otro hombre desconocido que el autor del libro ha llamado Curro. Los tres fueron a ofrecerle dinero para comprar su silencio y este último para amenazarle en caso de que se negara. Zapata se negó, por lo que Curro le atacó. Lo hizo con tanta fuerza que acabó con su vida de un solo golpe.

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La siguiente víctima fue Juanita. Ella vio lo ocurrido por lo que también fue asesinada a golpes. Los tres presentes habrían colaborado en el traslado de los cadáveres y cerraron la casa. Curro se quedó esperando al matrimonio para inventarse una excusa de que Manuel y Juanita se habían ido de viaje y el marqués y el administrador se fueron a Málaga, donde supuestamente habían estado esos últimos días.

Sin embargo, no todo salió como esperaba Curro. El tractorista acudió a la casa para pedir ayuda a Zapata. Al encontrarse todo cerrado, se dirigió directamente al taller, donde se escondía el asesino, para coger el mismo las herramientas que necesitaba. Le descubrió y le pegó un tiro con la escopeta que tenía. La víctima no murió en el momento e intentó huir, pero en el camino fue sentenciado con otro disparo.

El relato continúa con los González, que llegaron en coche justo cuando se estaba llevando a cabo esta escena. Curro les dio el alto y les obligó a bajarse de su Seiscientos y como la escopeta estaba averiada los mató a culatazos. Se llevó los tres cadáveres al pajar y lo prendió fuego, lo que creó una distracción para que pudiera escapar.

Esta historia es solo una teoría, ya que no puede ser confirmada de ninguna manera, pero es hasta ahora el relato que más se acerca a lo que pudo pasar, uniendo todas las diferentes incógnitas que quedaron colgando en el suceso.

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