Los pueblos de Córdoba que llevan un año sin agua potable: “Nos duchamos con la boca apretada y los ojos cerrados”

Como consecuencia de la sequía y la falta de previsión política, más de 75.000 personas en el norte de la provincia de Andalucía llevan desde abril de 2023 sin poder beber agua de sus grifos

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Los pueblos de Córdoba que llevan un año sin agua potable.

Los días transcurren con normalidad en el norte de Córdoba, aunque la normalidad desde hace un año difiere sustancialmente a la del resto de España. Más de 80.000 personas conviven con las secuelas de la sequía y la falta de previsión ante el cambio climático y, desde hace once meses, el agua que les llega a los grifos de sus casas no es potable. Las soluciones tardan en llegar, pero una población equivalente e incluso superior a barrios de Madrid como Aluche o el de la Sagrada de Familia en Barcelona no puede beber ni cocinar con el agua de sus hogares.

Dos días a la semana, los camiones cisterna llegan a los pueblos afectados para que los vecinos cordobeses rellene sus garrafas. Más vale no saltarse una entrega y estar atentos a los horarios, puesto que no hay otra opción de tener agua potable. Desde que el embalse de Sierra Boyera quedó tan seco que hacía imposible la extracción de agua, la comarca de los Pedroches reubicó su lugar de referencia al embalse de La Colada. Sin embargo, el agua que llega desde allí supera las tasas permitidas de carbono orgánico total (COT) y da unos resultados de concentraciones altas de arsénico, microalgas, materia orgánica y plaguicidas, de forma que la Consejería de Salud tuvo que hacer un anuncio para que no se consumiera el agua que llega a los grifos.

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“Nos duchamos con la boca apretada y los ojos cerrados, la situación es desesperante”, denuncia Miguel Aparicio, residente en el territorio y presidente de la plataforma Unidos por el Agua, que desde el inicio del conflicto demanda soluciones y remedios al grave problema que afecta a varios miles de andaluces. El valor paramétrico normal del carbono orgánico total que debe tener el agua marca un máximo 5 mg/l y el valor no apto es de 7 mg/L, cifras que el agua de la región alcanzaba.

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La lista de municipios afectados es larga y supera las 20 localidades: Alcaracejos, Añora, Belalcázar, Belmez –Belmez, Doña Rama, El Entredicho y El Hoyo–, Los Blázquez, Cardeña –Azuel, Cardeña y Venta del Charco–, Dos Torres, Espiel, Fuente La Lancha, Fuente Obejuna –El Alcornocal, Argallón, Cañada del Gamo, La Cardenchosa, La Coronada, Cuenca, Fuente Obejuna, Los Morenos, Navalcuerno, Ojuelos Altos, Ojuelos Bajos, Los Pánchez, Piconcillo, Porvenir de la Industria, Posadilla–, La Granjuela, El Guijo, Hinojosa del Duque, Pedroche, Peñarroya-Pueblonuevo, Pozoblanco, Santa Eufemia, Torrecampo, Valsequillo, Villanueva de Córdoba, Villanueva del Duque, Villanueva del Rey, Villaralto y El Viso.

Imagen de una manifestación de los vecinos de los Pedroches. (Facebook de Unidos por el Agua)
Imagen de una manifestación de los vecinos de los Pedroches. (Facebook de Unidos por el Agua)

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Los afectados denuncian una importante falta de previsión de la Junta de Andalucía frente a la sequía, la falta de depuradoras y de herramientas que combatan la escasez de agua, que además, constatan los vecinos, empieza a derivar en problemas de salud y de seguridad sanitaria. El agua no está disponible para beber, pero sí es la que usan los vecinos para ducharse: “Ya se están dando problemas de piel e imagínate la ansiedad de muchos padres con sus hijos o la vigilancia en las personas mayores. Ya, por hartura, la gente se despista después de tanto tiempo y a veces la consume”.

La sequía en Andalucía llega a los embalses de Córdoba

Paco Casero, histórico activista ecologista de Andalucía, critica la ausencia de planes de la Junta de Andalucía y evita hablar de la lluvia como solución. En plena crisis climática, la lluvia puede salvar una temporada, pero la realidad cada vez se parecerá más a estos escenarios de precariedad: “Tenemos que adelantarnos, no solo al problema de hoy, también de mañana. Este es un problema climático, pero también de gestión, porque si se frena el regadío y se potabiliza el agua de La Colada se puede tener un respiro importante”, explica. La interconexión entre embalses, que en esas zonas del país no se dan, Casero lo considera una prioridad: “En el futuro se necesitará la conexión entre pantanos, porque la lluvia no resolverá estos problemas”.

Embalse de La Colada, de donde se nutre ahora la comarca de los Pedroches, aunque el agua llega en mal estado
Embalse de La Colada, de donde se nutre ahora la comarca de los Pedroches, aunque el agua llega en mal estado

Las explicaciones de la Junta pasan también por cargar de responsabilidades a la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, ya que alegan que en febrero de 2022 “ya se planteó la obra de conexión del embalse de Puente Nuevo con Sierra Boyera para incluirla en el Decreto de Sequía del Ministerio, cuya agua bruta es de mejor calidad”, pero que finalmente todas las obras se desestimaron al optar por el embalse de La Colada, aseguran fuentes del Gobierno andaluz.

EMPROACSA (Empresa Provincial de Aguas de Córdoba S.A), la compañía pública dependiente de la Diputación, fue encargada de solventar el problema y demandó la conducción del agua del embalse de La Colada hasta una Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) y su remodelación “para adaptarse a la calidad del agua de la nueva captación”.

Sin embargo, las medidas ni fueron efectivas ni se han implementado a tiempo, de forma que el agua sigue sin ser apta para el consumo un año después del inicio de los problemas.

Luis Babiano, trabajador en la Asociación Española de Operadores Públicos de Abastecimiento y Saneamiento (AEOPAS), zanja en Infobae que no hay que perder el foco en el resto de lugares de Andalucía asediados por la sequía. “La situación de los Pedroches es la más llamativa, pero los cortes se producen también en pueblos de la Sierra Morena de Sevilla, hay algunos casos en Granada y las dos provincias donde tenemos más miedo son Málaga y Cádiz”, sentencia.

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